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CAMPAÑA ALTRUISTA

Toneladas de solidaridad

El Gran Recapte logra captar alimentos más nutritivos y cautivar a muchos voluntarios jóvenes

El ritmo de donaciones es similar al del 2015, cuando se recaudaron 4.642.000 kilos

Cristina Savall

Los voluntarios, en el punto de clasificación de alimentos en el Parc Logístic de la zona Franca. / ELISENDA PONS

Los voluntarios, en el punto de clasificación de alimentos en el Parc Logístic de la zona Franca.
Voluntarios ordenan las gigantescas cajas que guardan los alimentos recogidos en el Mercat de Santa Caterina, de Barcelona. 
Entrega de alimentos en el mercado de la Barceloneta de Barcelona.

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La octava edición del Gran Recapte d’Aliments a Catalunya, que se ha celebrado este viernes y sábado ante las puertas de 2.500 mercados, tiendas y cadenas de supermercados repartidos en 370 municipios, marca dos tendencias: los alimentos donados son más nutritivos, y por lo tanto más caros, y crece el número de voluntarios jóvenes concienciados con graves problemas sociales como la pobreza extrema, los desahucios, el hambre, la vulnerabilidad de los niños de las familias sin recursos y la soledad y otras carencias que sufren muchos jubilados. 

BarcelonaGironaLleida y Tarragona se proponen conseguir más de las 4.642 toneladas de alimentos recogidas el año pasado en esta tradicional cita previa a las Navidades que organiza esta entidad benéfica sin ánimo de lucro, intermediaria entre los donantes y los receptores. Es la otra cara de la moneda del consumismo feroz que deriva en el desperdicio de alimentos.

Una música rockera y muy animada suena a todo volumen en la nave industrial de más de 20.000 metros cuadrados cedida por el Parc Logístic de la Zona FrancaRosa Brutau, vicepresidenta del Banc dels Aliments de Barcelona, explica por qué: "Es una selección de canciones elaborada por Dj Sin Fronteras para que el ritmo no decaiga. Si la bajamos, los voluntarios protestan". Y de esta manera las 180 personas que clasifican los alimentos en pequeñas cajas no se adormecen.

Los turnos son tres, y cada cuatro horas cambiaban los grupos que abren las 'bañeras', así denominan a los gigantescos recipientes de cartón que almacenan entre 300 y 500 kilos de comida no perecedera. Hay cajas de salsa de tomate, leche, productos infantiles como potes de papillas, arroz, aceite, legumbres, pasta, latas de conserva de pescado y de carne y también lotes de turrones u otros productos navideños.

Anna Recoder es una de las voluntarias. Estudia un máster de Psicología Social y ha trabajado en oenegés internacionales. "No entiendo la vida sin entrega social, todos debemos de aportar nuestro granito de arena y ésta es una buena iniciativa solidaria", argumenta Recoder. Brutau está convencida de que este año, como mínimo, se alcanzará la cifra del anterior. "Los camiones nos traen 200 'bañeras' cada cuatro horas", informa Brutau, que se muestra muy orgullosa ante el aumento del voluntariado joven. "Ellos son el futuro", apunta.

"Hay personas que no tienen nada y aportan un kilo de arroz. Es admirable", explica Teresa Raventós

Teresa Raventós es hija del presidente honorífico de la Fundación Banc dels Aliments, fallecido en el 2012. "Somos 10 hermanos y cada años venimos con nuestros hijos a ayudar. Él se sentiría muy orgulloso: la solidaridad crece y crece. Hay personas que no tienen nada y dan un kilo de arroz. Es admirable", valora Raventós mientras empaqueta cajas en la nave industrial, cerca de Albert Batlle, director de los Mossos d'Esquadra, y de Carme Forcadell, presidenta del Parlament que, según la organización, han venido de manera altruista a trabajar en lugares alejados de los focos mediáticos.

UN CARRO LLENO DE LECHE

El Mercat de la Concepció es uno de los puntos que mejor funciona: es céntrico, concurrido y hay un supermercado en la entrada principal. No solo los clientes, los propios vendedores de las paradas hacen colectas para contribuir. "El viernes, un empleado de la casa de electrodomésticos Miró aportó 300 litros de leche. ¡Le hicimos la ola", cuentan Marta Serraima y Albert Vázquez, coordinadores del Banc d'Aliments y miembros de la asociación Voluntarios 2.000. "Por suerte, tenemos más trabajo del que esperábamos", aseguran.

Santi Camero Josep Patiño pertencen a L'hora de Déu del Raval, oenegé que da de comer a 300 familias cada semana. Ellos colaboran en la Gran Recapte desde el Mercat de Santa Caterina. "Hay dos extremos: personas que nos dan la espalda y otros, que lo dan todo", cuentan.

Joan Jorba, responsable en Girona, coincide con Brutau con que el ritmo de donaciones de esta edición es similar a la del 2015. "Un asiático nos ha preguntado por qué estábamos allí con cajas. Cuando ha salido del supermercado, llevaba una bolsa en la mano. Pensamos que era eso lo que aportaba. "No, la bolsa es para mí, el carro para las personas que pasan hambre", nos ha dicho ante nuestra sorpresa", cuenta Jorba, que lamenta que en Girona solo haya 305 puntos de recogida porque "faltan voluntarios".

Òscar Ologaray, portavoz de Tarragona, culpa a la lluvia en les Terres de l'Ebre de la bajada de afluencia durante algunas horas. "Pero hay un claro ascenso de calidad en los productos que priorizamos, que son los más proteínicos", declara. Joan Ramon Saura, responsable del Banc d'Aliments de Lleida, destaca la "alta participación" de estudiantes universitarios trabajando "con mucha ilusión" en la campaña. 

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