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Una casa en Londres que nunca existió

Dos familias catalanas perdieron 1.300 euros la primera vez que utilizaron uno de los grandes portales del sector

Ferran Cosculluela

Olga Badia y su marido, Simó Bennàssar.

Olga Badia y su marido, Simó Bennàssar. / MANU MIELNIEZUK

Era la primera vez que utilizaban Airbnb y tuvieron la mala suerte de topar con un estafador que les robó 1.300 euros. Esa fue la pesadilla que vivieron dos familias catalanas que en noviembre del 2014 alquilaron un apartamento para pasar unos días en Londres. "Después de mucho mirar, encontramos un apartamento que se amoldaba a nuestras necesidades y decidimos contacar con el propietario, cuyo mail figuraba al final de la descripción de la vivienda", recuerda Olga Badia.

Una circunstancia anómala, porque ese portal no permite que se incluyan números de teléfono o correos electrónicos ni de los huéspedes ni de los anfitriones con el objetivo de que la correspondencia se realice a través de su web en aras de garantizar la seguridad. Los responsables de la web también advierten de que las transacciones económicas tampoco se han de hacer al margen del portal, que protege las operaciones y las cubre con un seguro.

CONFIRMACIÓN FALSIFICADA

Tras pagar todo el alquiler, recibieron una confirmación de la reserva con los logos de Airbnb, aunque posteriormente descubrieron que había sido falsificada. Dos días después la plataforma les informó (en un mail que sí era auténtico) de que habían detectado unas irregularidades en el anuncio y de que podían haber sido víctimas de una estafa, según explica la afectada.

Intentaron anular la transferencia realizado a un banco alemán, pero no lo consiguieron y tras presentar una denuncia ante los Mossos se pusieron en contacto con Airbnb. "No aceptaron ninguna responsabilidad a pesar de que el anuncio estaba en su web. Nos hemos encontrado totalmente indefensos, sin posibilidad de recuperar el dinero. Y nosotros no somos los únicos. Por eso es bueno que experiencias como esta se hagan públicas, para que estas empresas asuman su responsabilidad", añade Badia.