27 oct 2020

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ESPAÑA ES UNO DE LOS PAÍSES CON MÁS PARTOS ANTES DE TIEMPO

El 10% de bebés nace de forma prematura

Las asociaciones de padres piden apoyo para atender a los niños con más dificultades

EL PERIÓDICO / BARCELONA

Los embarazos de mujeres en situación social difícil, sometidas a intenso estrés y con escaso control médico de la gestación, y la tendencia a tener hijos a edades mucho más tardías de las que los obstetras consideran óptimas -cerca de la cuarentena en muchos casos, en lugar de al inicio de la treintena, que es lo aconsejado-, son algunos de los motivos que conducen a un nacimiento prematuro, fenómeno que en España registra una de las tasas más altas de Europa. Consumir tabaco o alcohol durante el embarazo son también factores de riesgo de prematuridad. Entre un 10% y un 12% de partos ocurridos en hospitales catalanes, con cifras muy similares en el resto de España, se producen antes de haber completado la gestación, proceso que debería alcanzar 39 semanas de embarazo. Son un 40% más que hace 20 años. Esto supone que cada año nacen en España unos 28.000 niños con algún grado de inmadurez, tras beneficiarse de una gestación de 37, 35 o incluso 34 semanas. Estos últimos son los que registran mayor mortalidad neonatal. Nacer antes de plazo es la primera causa de muerte en esas fases de la vida. Cada día que el feto logra permanecer en su placenta, consigue un avance en su desarrollo que, una vez haya nacido, le exigirá varios meses de existencia.

El cuidado de un bebé nacido de forma prematura exige disponer de conocimientos excepcionales que la mayoría de padres no han adquirido durante la gestación.

«No se sienten preparados», advirtió ayer la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM), que asesora a las familias en esas circunstancias. «Su necesidad de apoyo se prolonga mucho más tiempo del que los padres permanecen en el hospital tras el parto -afirmó Ramona Pozuelo, presidentra de Aprem-. Estas familias sufren momentos muy duros, porque temen perjudicar a un bebé al que ven absolutamente vulnerable». Los padres de un niño prematuro deberían contar con formación específica, consideran las asociaciones de padres, y contar con atención especial cuando sus hijos empiezan a ir a la escuela. También solicitan que las mujeres que ya han tenido algún hijo de forma prematura, sean atendidas como embarazadas de alto riesgo si inicia una segunda gestación.

La mayoría de niños nacidos antes de plazo sufre algún grado de secuela debida a la inmadurez de todos los órganos con que han llegado al mundo. Sus principales sistemas fisiológicos completan la formación fuera del útero, en un medio mucho más inadecuado que el que les proporciona la placenta. El sistema digestivo y el pulmonar son los que les causan más complicaciones en sus primeros meses, o años, de vida, y son también los que condicionan el desarrollo óptimo del resto del organismo. El grado de prematuridad con que nacen esos niños es causa de frecuentes secuelas neuronales, lo que explica que sufran dificultades de aprendizaje cuando son escolarizados, parálisis cerebral, déficits sensoriales, alteraciones de la visión o insuficiencia respiratoria.

La infección bronquial que cada invierno afecta a los bebés de menos de seis meses, la bronquiolitis, suele ser especialmente grave en los niños nacidos de forma prematura. También son frecuentes en ellos las alteraciones del comportamiento.

Estos déficits, de los que se trató ayer en varios hospitales, con motivo del día mundial de la prematuridad, han motivado en los últimos años importantes discusiones entre neonatólogos catalanes, que han llegado a cuestionar que se mantenga la vida en ucis incubadoras a bebés que han nacido incluso en la semana 24 de gestación y pesando poco más de 600 gramos, como ha sucedido. El hecho es que, aunque muchos de esos bebés fallecen tras permanecer semanas, o meses, enlazados a múltiples cables y catéteres -se les controlan todas las constantes y se interviene ante cualquier fallo orgánico- sus padres siempre luchan por ellos. «La decisión no es  simple», indican las enfermeras que atienden estas especializadísimas unidades de medicina intensiva.

En las salas de uci incubadora neonatal de alta tecnología -de las que disponen los hospitales de Vall d'Hebron y la Maternitat del Clínic, en Barcelona, y Sant Joan de Déu, de Esplugues- no se suele hablar de índices de supervivencia, ni de preparar la cuna o la habitación que acogerá al niño cuando deje el hospital. El 50% de quienes nacen antes de la semana 29 de embarazo fallecen en la uci incubadora sin llegar a cumplir un mes de vida, indican.