30 sep 2020

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Gente corriente

Xavier Amat: "Elisabet Cristina me ha dado muchas alegrías"

Catalina Gayà

-¿Cuándo se cruza con Elisabet Cristina de Brunsvic?

-En el 2008 leí un artículo en prensa local.  Se cumplían 300 años de la llegada de Elisabet Cristina a la ciudad. A mí, que soy una persona de Mataró de toda la vida, me sorprendió mucho no saber nada de esta historia. Empecé a leer  y me di cuenta de que, pese a la importancia histórica que tuvo, es un personaje que ha quedado en el olvido.

-Llega a Mataró en 1708.

-Es la última reina que propiamente han tenido los catalanes. Fue reina cuando el archiduque Carlos solo dominaba el territorio de Catalunya y poco más, las islas…

-Y empieza el libro.

-No, no retomo la historia hasta el 2012. En 2008, estaba escribiendo un libro sobre las luchas vecinales de Mataró.

-¿Perdón?

-Durante 8 años, estuve como técnico y secretario de la Asociación de Vecinos de Mataró. Pensé que estaría bien explicar la historia de Mataró a partir de las luchas vecinales que hubo durante el franquismo y la transición. Luego, vino un libro sobre Lluís Llach. Cuando Llach deja los escenarios, me parece un buen momento para escribir sobre él. Agrupé los artículos que publicaba en mi blog y me publicó el libro Publicacions de l'Abadia de Montserrat, la misma editorial que publica Elisabet Cristina de BrunsvicLa reina dels catalans a Mataró. Juliol 1708.

-Hábleme de esta reina olvidada.

-Es una mujer muy moderna por su época y, aún siendo monarca, vaya golpes que le dio la vida: vivió dos guerras de sucesión, la nuestra y la segunda, cuando regresó a Viena para que su hija subiera al trono. Solo tuvo hijas y muchos estados se opusieron a que una mujer fuera coronada como emperatriz. Su amor por Catalunya y Barcelona es algo que me sorprendió y me impulsó a escribir el libro.

-¿En qué sentido?

-Cuando murió, aunque llevaba 37 años fuera de Catalunya, se hizo grabar en su sepulcro, en Viena, la imagen de un barco llegando a Barcelona.

-Y qué papel tiene Mataró en la historia.

-Siempre se ha dicho que Mataró fue una ciudad botiflera, y descubrí que esta es una realidad a medias. Lo fue a partir de 1713, pero en cambio fue la primera ciudad que reconoció como rey a Carlos de Austria. Seguramente por eso, y por la proximidad de Barcelona, es en Mataró donde ella desembarca el 25 de julio de 1708. En Mataró, tenía que pasar dos días y no se sabe por qué estuvo seis.

-Supongo que hay crónicas de la época.

-Hay varias crónicas que narran la vida cortesana: ¡Me lo pasé muy bien leyéndolas! En una de ellas, se explica que la primera mañana, después de dormir en Mataró, se levantó con la cara taladrada por picaduras de mosquito, y que por eso se quedó en Mataró. Yo pongo en cuestión lo de los mosquitos porque solo se nombra en una de las crónicas.

-Ella reina desde 1708 hasta 1714.

-Cuando el archiduque Carlos se va a Viena, porque muere su hermano y él tiene que ser coronado emperador, ella se queda sola en Catalunya, desde 1711 a 1713. En ese periodo, no solo es reina: es capitana general, gobernadora y lugarteniente de Catalunya.

-Vaya personaje.

-A mí, Elisabet Cristina de Brunsvic me ha dado muchas alegrías, es gracias a ella que empiezo otra rama de trabajo: guía turístico. Hice la formación, evidentemente, pero me cogieron de guía porque les interesaba que explicara la guerra de sucesión en Mataró, y yo estaba acabando el libro de Elisabet. Ahora ya no solo cuento la guerra de sucesión, que además ya la explicamos poco porque la gente ya está un poco cansada, sino que también hago el tema del primer ferrocarril, el pasado romano de Mataró…ya me he diversificado.

-Y ahora, ¿qué libro está escribiendo?

-No se lo puedo decir. Después del verano, supongo que lo concretaré.