LA FIESTA DEL LIBRO

El día de Sant Jordi se libra 'in aeternum'

Las propuestas que se barajan harían imposible un 23 abril en plena Semana Santa

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E. ALÓS / BARCELONA

Los libreros se preparan para lo peor cuando el día de Sant Jordi cae en domingo y aún más cuando hay pronóstico de lluvia. Pero lo peor de lo peor es que la festividad coincida con la Semana Santa. Algo que en los últimos años se ha repetido en dos ocasiones (2000 y 2011, los dos peores Sant Jordi de los últimos años con diferencia) pero que en el fondo es bastante poco habitual: tal circunstancia no se producía desde 1984 y no se debería volver a repetir hasta los años 2038 y 2057.

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La buena noticia para los libreros (o para sus hijos, en el caso de que se sigan comprando libros en las calles dentro de 23 y 42 años) es que incluso si el Domingo de Pascua queda fijado en el tercer domingo de abril, la fecha más tardía posible en la que puede caer sería un 21 de abril. Así que la reforma tendría como consecuencia que nunca más se convertiría la Semana Santa en un torpedo en la línea de flotación de los libreros.

El presidente del Gremi de Llibreters, Antoni Daura, admite que dicha coincidencia «es globalmente negativa, porque cuando la gente puede hacer unas minivacaciones eso castiga la venta, aunque es cierto que eso es más claro en Barcelona que en zonas turísticas». Mucho más frecuente, y eso no lo arregla ni el Papa, es que el día del libro coincida en fin de semana: el 2016 caerá en sábado y el 2017 en domingo. Pero, sostiene Daura, la fiesta tiene tanta «potencia» que lo puede superar.