06 abr 2020

Ir a contenido

TRETA ABORTADA

La acusada del 'crimen perfecto' de Gràcia seguirá en la cárcel aunque expire el límite de 4 años

El juez dicta que el tiempo de suspensión del juicio por una maniobra de la procesada no cuente en el cómputo de la prisión provisional

J. G. ALBALAT / Barcelona

La acusada del crimen perfecto de Gràcia, Ángeles Molina Fernández, alias Angie, continuará en la cárcel aunque expire el tiempo máximo de cuatro años de prisión provisional que prevé la ley.

Así lo ha decretado el juez del caso, dando la razón a la fiscalía y las acusaciones, después de que la procesada renunciara a su abogado con el propósito de demorar el juicio y lograr la libertad por cumplirse el límite legal establecido para la prisión provisional.

Dado que el 10 de marzo Angie cumple cuatro años de internamiento penitenciario y que probablemente no haya sentencia antes de esa fecha, el magistrado ha dictado que "no ha lugar a tener en cuenta a efectos de cómputo del plazo máximo de prisión provisional" el tiempo que transcurra desde el 10 de enero y hasta que se celebre el juicio.

La procesada está acusada de asesinar a su amiga Ana María Páez Capitán el 19 de febrero del 2008 en un apartamento de Gràcia en el que se ha conocido como el crimen perfecto.

Asesinato meticuloso

Angie, de 40 años, y Ana, que entonces tenía 35, se conocían desde hacía seis años. La acusada había sido jefa de Ana, y la noche de los hechos supuestamente la citó a cenar en un apartamento alquilado del número 36 de la calle de Camprodon. Después de comer, utilizó cloroformo para dormirla. Cubrió la cabeza de Ana con una bolsa de plástico, y la anudó al cuello con cinta aislante hasta asfixiarla. La desnudó y abandonó su cuerpo tendido en el sofá, junto a una peluca y unas botas negras.

Mientras Carlos, el compañero de Ana, y sus padres, denunciaban la desaparición de la joven, los Mossos identificaban por las huellas el cadáver que encontró la mujer de la limpieza del hotel. En la boca y la vagina, los forenses hallaron restos de semen de dos hombres diferentes.

La asesina ideó un escenario para simular un suicidio o una arriesgada práctica sexual. Pero no convenció a los Mossos, que centraron sus sospechas en Angie, la amiga con la que Ana se había citado esa noche para cenar y que presentó una coartada: había viajado a Zaragoza a recoger las cenizas de su madre. Y era verdad, pero en tiempos compatibles con el asesinato. El fiscal pide 24 años de cárcel para ella.