SANIDAD

El personal sanitario exige agujas que eviten pinchazos accidentales

Cada año se registran en España 3.600 lesiones con material infectado

La mayoría de los contagios laborales son del virus del sida y de hepatitis C y B

Imagen de una campaña de vacunación contra la alergia en un centro hospitalario.

Imagen de una campaña de vacunación contra la alergia en un centro hospitalario. / ARCHIVO / ANTONIO JESÚS GONZÁLEZ

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ÀNGELS GALLARDO
BARCELONA

Los pinchazos accidentales con agujas que han sido empleadas en enfermos infectados por virus transmisibles, un riesgo que asume a diario el personal de enfermería de los centros sanitarios, podrían evitarse si las administraciones españolas decretaran la compra de material de seguridad, que ya existe. Ese fue el mensaje que ayer difundieron en Barcelona los representantes de los colegios de enfermería de toda España, que informaron del notable aumento de contagios de hepatitis B y C y del virus del sida (VIH) que ha experimentado la enfermería en el último decenio.

Cada año se producen en los hospitales y centros de asistencia primaria españoles una media de 3.600 pinchazos accidentales, que en el 75% de los casos afectan a la enfermería. El 11% de los afectados son médicos, y otro 5%, personal de limpieza. En una de cada 10 ocasiones, el enfermo que estaba siendo atendido sufría hepatitis C, uno de cada 20 era portador del virus del sida y uno de cada 50 había contraído el virus de la hepatitis B. De hecho, el índice de infección de hepatitis B entre el personal sanitario es dos veces y media más alto que el de la población general, según un estudio presentado ayer, realizado la Sociedad Española de Medicina Preventiva.

AL SACAR LA AGUJA

Estos accidentes ocurren, en el 34,7% de los casos, en la habitación del paciente. Incluso está descrito cómo suceden: la enfermera pincha un fármaco al enfermo, extrae la aguja y, segundos antes de encapucharla de nuevo para tirarla a la basura, se pincha un dedo de forma accidental. Algo parecido ocurre en las salas de partos, donde sucede otro 23% de estos incidentes. El resto de las lesiones de este tipo se registran en los servicios de urgencias, al inyectar un tratamiento.

La solución que puede evitar hasta el 85% de estos accidentes ya está en el mercado. Se trata de unas agujas hipodérmicas dotadas de un dispositivo que, inmediatamente después de vaciarse el contenido del émbolo de la jeringuilla, retrae la aguja hacia su interior, de forma automática e irreversible. La hace desaparecer, sin que nadie la toque, y evita cualquier eventual pinchazo.

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"Esos dispositivos de bioseguridad están en el mercado y nuestra obligación es intentar que se incorporen a todos los hospitales --dijo Mariona Creus, decana de los cuatro colegios de enfermería de Catalunya--. Los accidentes son ya un riesgo evitable". Creus se mostró partidaria de que la Generalitat regule por ley la adquisición de este tipo de material en todos los centros sanitarios de Catalunya. De otra forma, añadió, esta opción queda a criterio de los gerentes de las diferentes instituciones y no siempre se cumple. La consellera de Salut, Marina Geli, informó de que estudia esta posibilidad.

Dos comunidades españolas han regulado legalmente el uso de agujas de bioseguridad en sus centros sanitarios. Se trata de Madrid y Castilla-La Mancha. En Catalunya, las jeringuillas con aguja retraíble se emplean escasamente.