ENTREVISTA

Enrique Urbizu: "Yo dejé 'Juego de tronos' en la tercera temporada"

El cineasta vasco estrena simultáneamente en Movistar+ y en salas, en un montaje reducido, su miniserie de bandoleros 'Libertad'

Isak Férriz y Enrique Urbizu en un momento del rodaje de ’Libertad’.

Isak Férriz y Enrique Urbizu en un momento del rodaje de ’Libertad’. / Emilio Pereda

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Con la miniserie 'Libertad', el director y guionista Enrique Urbizu (Bilbao, 1962) cumple por fin su sueño de dirigir una película sobre bandoleros. ¿Hemos dicho 'miniserie' o 'película'? 'Libertad' es, haciendo honor a su título, ambas cosas: en Movistar+ se verá en su formato original, cinco episodios de cincuenta minutos, pero también llega a las salas con un metraje reducido de 250 a 135 minutos. Es lo primero que Urbizu estrena en cines en casi una década, desde la célebre 'No habrá paz para los malvados'.

En la serie-película, Bebe interpreta a Lucía La Llanera, legendaria bandolera cuya ejecución lleva siendo aplazada en el último momento desde hace diecisiete años. Tras ser indultada de forma inesperada, Lucía y su hijo Juan (Jason Fernández), al que ha criado en prisión, intentan acariciar su libertad mientras son perseguidos por cuadrillas de bandoleros y los escopeteros del nuevo Gobernador (Luis Callejo). Su aventura es realista y antiépica, casi como un wéstern crepuscular, concepto que, por otro lado, horroriza a Urbizu. Debajo nos lo cuenta.

¿Cómo surge la idea del doble montaje, del estreno simultáneo en plataforma y salas?

Durante el rodaje, comentaba con mi director de fotografía [Unax Mendía] que era una pena que esto no pudiera verse en pantalla grande, con lo bien que estaba quedando. Después de ver la serie en pantalla grande, los productores creyeron que había que explorar la opción de llevarla a los cines. Fueron ellos quienes me llamaron para saber si había un largo sostenible. Y lo había, sutilmente diferente a la serie. 

¿Cómo hizo para diseccionar su criatura y reducirla a 135 minutos? No debió de ser fácil.

No fue difícil, pero sí trabajoso, delicado y largo. La serie no tiene una trama férrea, sino que se permite muchos meandros y reposo en la narrativa. A partir de la peripecia central de Bebe y su hijo se podía sacar una película. 

Hay algún precedente realmente ilustre, como 'Fanny y Alexander', de Bergman, en su origen una miniserie de 312 minutos. En este caso se acabó estrenando antes la película.

Sí, ha habido casos parecidos. Creo que vamos a seguir viendo un gran diálogo entre salas de cine y plataformas. Curiosamente, mi idea había sido siempre hacer una película de bandoleros. Algo que finalmente he logrado a través de la tele. El círculo se ha cerrado. 

En una entrevista con la Academia de hace tres años, citaba la importancia de 'Curro Jiménez' en su educación sentimental. ¿Esta serie se puede entender como su tributo a ese icono de nuestra cultura popular?

No, el tributo nos lo dimos Sancho Gracia y yo cuando nos conocimos [trabajaron juntos en 'Cachito' y 'La caja 507']. En esta serie huimos de esa idea del bandolero justiciero. Ni se nos pasó por la cabeza. No hay bandolero justiciero ni patriota. Estos bandoleros buscan solo su propio beneficio. Lucía, por su parte, quiere sacar a su hijo de la crueldad y de la violencia. 

Como 'Gigantes', esta es una serie arriesgada e incómoda. Más antiépica que épica. Como un wéstern crepuscular. ¿Se inspiró en alguno de ellos?

Eso del wéstern crepuscular es una cosa horrible. Además, esto pasa antes de John Wayne, unos sesenta años antes. Y en la meseta española.

Usted no es un cineasta pasado a la tele en la era del 'streaming'. Ya creyó en la pequeña pantalla a finales de los noventa, cuando dirigió el capítulo inaugural de 'Pepe Carvalho'. ¿Había entonces realmente más normas o limitaciones, sobre todo creativas, a la hora de hacer una serie?

No sé decírselo exactamente. Ignoro cómo se hacen muchas series ahora mismo. Puedo hablar de mi experiencia. Recuerdo que entonces tenías cinco semanas para cada episodio y rodabas en cine, en 16mm. Conseguir algo así ahora sería difícil. Pepe Carvalho era una producción europea y pudimos hacer más o menos lo que quisimos, una vez aceptamos algún peaje en el reparto, Valeria Marini, por ejemplo.

 

En esta serie huimos de la idea del bandolero justiciero; ni se nos pasó por la cabeza

En 'Gigantes' y 'Libertad', desde luego, no cambia su estilo cinematográfico para adaptarse a ninguna supuesta gramática televisual.

Para mí solo existe una gramática: la audiovisual. Dependes sobre todo de la historia, de los tonos que esa historia exija. Yo no dirijo pensando cómo la gente verá después el trabajo. Si a alguien le apetece verlo en la cocina, o donde sea, es ya asunto de cada uno.

Las series dan la oportunidad de desarrollar sagas épicas, algo que parece atraerle.

Si haces un serial, eso es algo muy atrayente. Pero a veces abusamos y nos pasamos de desarrollar. Algunas series han sido demasiado estiradas. Yo dejé 'Juego de tronos' en la tercera temporada.

¿Y qué series ha disfrutado de principio a fin?

Le voy a decir algunas un poco viejunas. 'Hannibal', 'Deadwood', 'The Shield: Al margen de la ley', 'The Knick'… ¡Pero también 'Kung fu'! Series ha habido toda la vida. Pero no me siento inspirado por ninguna. Te puede gustar mucho algo, pero cuando te subes al monte a rodar no eres consciente de su influencia.

Después de 'Pepe Carvalho' y antes de 'Gigantes', estuvo 'Alatriste', una experiencia que ha descrito como "amarga".

No salió bien. Es todo lo interesante que puedo decir sobre sobre ella. Muchas cucharas en el mismo plato.

El andorrano Isak Férriz parece estar convirtiéndose en su actor fetiche. Después de 'Gigantes', vuelve a su redil como el bandolero Aceituno. 

En cuanto leí al personaje del Aceituno, le dije a Isak que dejara las papillas y se viniera conmigo. Da gusto trabajar con una persona así. Además, da muchos matices a ese personaje vengativo y enamorado.

¿Y cómo acaba Bebe en el proyecto? Llevaba catorce años sin ponerse delante de la cámara.

Una vez vi su prueba, no tuve que ver a nadie más. Vi cómo recitaba un diálogo de la serie y con eso me bastó. Ella, además, estaba más que dispuesta a aceptar el proyecto hasta las últimas consecuencias, a cortarse la melena y darlo todo.

Ahora que tantas viejas películas se convierten en serie, ¿cree que alguna de las suyas podría adaptarse?

Espero que no. Están bien así.

¿No hay un universo 'Todo por la pasta' esperando a ser explotado?

Ese universo ya no existe. ¿Dónde estarán Azucena y Verónica? Bueno, Kiti Mánver ha estado nominada al Goya [por 'El inconveniente'; lo ganó por 'Todo por la pasta']. Y María Barranco también andaba por la gala.

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Lo próximo, ¿será ya un largo? ¿Qué sucedió con ese proyecto llamado 'Satán ha oído hablar de ti'? Título muy Urbizu.

Difícil decirlo, no sé qué pasará. El largo sigue siendo algo muy apetecible, por la concisión narrativa y la pantalla grande. El proyecto de 'Satán' ahora es muy contemporáneo; pero quizá es demasiado incómodo. Explica cómo en Occidente hacemos las cosas porque podemos. Ese es el resumen. Es como cuando, en 'Gigantes', el gitano le dice al payo: "La diferencia entre vosotros y nosotros es que vosotros no tenéis límites".