Salud y pobreza energética

Vivir conectado a una máquina: "La factura de la luz se me ha triplicado"

Salvador Mañosas, de 71 años, sufre una enfermedad respiratoria que le obliga a estar siempre enchufado a la corriente

Salvador Mañosas, enfermo de EPOC, en su casa de Barcelona con su gato Tom.

Salvador Mañosas, enfermo de EPOC, en su casa de Barcelona con su gato Tom. / Jordi Cotrina

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Salvador Mañosas, de 71 años, vive conectado las 24 horas del día a una máquina de oxígeno. Sufre la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), de la que es tratado en el Hospital del Mar de Barcelona. "En casa estoy todo el rato enchufado a una máquina y, cuando salgo a la calle, tengo que llevar una portátil. Además, por las noches duermo conectado a una máquina de apnea del sueño", relata. Tiene una discapacidad del 68%.

Los pasados meses de agosto, septiembre y octubre, la factura de la luz se le triplicó debido a la subida de precio de la electricidad. Si antes Mañosas pagaba 60 euros al mes, con estas subidas llegó a pagar hasta 180. "Moví cielo y tierra... Hasta llamé a los periódicos. Y luego el señor de Iberdrola [el presidente, Ignacio Sánchez Galán] diciendo que los que no estamos en la tarifa regulada somos tontos...", se queja Mañosas, que vive en el distrito de Sant Martí.

Mañosas, aunque es un paciente energético-dependiente (pues necesita de la energía para sobrevivir), no puede acceder al bono social porque se pasa en 60 euros en la renta anual. "Yo siempre he pagado tarifa regulada. En los últimos meses, el mercado está más asequible, pero sigue siendo elevado. "También estoy a la espera de las ayudas para cambiarme la bañera por un plato de ducha", relata.

Para pagar las facturas que se le triplicaron con las subidas, Mañosas tuvo que "ajustarse el cinturón". No tiene ayuda para pagar la luz, pues el protocolo para proteger a los enfermos energético-dependientes solo protege de los cortes de luz. Vive con su mujer, que le ayuda a cuidarse. En Catalunya, unas 115.000 personas dependen sí o sí de la electricidad para seguir viviendo.

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"Todo esto me afecta al bolsillo porque la pensión es la que es. No puedo hacer gastos de ningún tipo el mes que me meten el palo, porque no hay más ingresos", cuenta Mañosas, al que diagnosticaron hace cinco años y que considera que la situación de enfermos como él parece que sea un tema tabú" en los medios de comunicación. "La gente no se manifiesta".

Es por ello que pide "ayudas" para los pacientes que viven 24 horas conectadas a la corriente. "Si las máquinas las pone la Seguridad Social porque las consideran medicamento, ¿por qué el coste de esas máquinas no se considera medicamento? Tendría que estar subvencionado", concluye.