Tercera oleada de covid-19

Catalunya, en calma tensa pese a que las 'urgencias covid' bajan un 3% en una semana

  • Los expertos temen a la relajación de las restricciones y al avance de la variante británica, que traerá más contagios

  • Pese al grito de alarma prenavideño, los hospitales no colapsaron, aunque estuvieron muy saturados y aún siguen con mucha presión

La uci de ’pacientes covid’ del Hospital del Mar, el 8 de enero.

La uci de ’pacientes covid’ del Hospital del Mar, el 8 de enero. / JORDI COTRINA

Se lee en minutos

Durante la última semana, las urgencias de los centros de atención primaria (CAP) y de los hospitales catalanes han reducido su presión asistencial un 3%. No es un descenso excepcional, pero basta para confirmar la "tendencia a la baja" del covid-19 en Catalunya, según ha explicado este lunes en rueda de prensa el secretario general de la Conselleria de Salut, Marc Ramentol. Uno de los indicadores más significativos, la velocidad de transmisión del virus (o Rt), lleva días manteniéndose por debajo de 0,90 (0,86 este lunes). Catalunya, que ya ha "doblegado la curva", en palabras de Ramentol, alcanzó el pico de pacientes con coronavirus ingresados en ucis la semana pasada: los días 2 y 3 de febrero llegó a haber 731 enfermos covid (el pico de la segunda oleada fue de 594).

Aunque la situación epidemiológica mejora, no es momento para lanzar campanas al vuelo. Este lunes de calma tensa aún hay 694 enfermos en ucis y, en total, 2.635 en todos los hospitales. Salut ha registrado 1.287 nuevos contagios y 53 nuevos fallecimientos. Son cifras aún muy elevadas, mucho peores que las del 16 de diciembre, cuando el Col.legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB) pedía el cierre total de bares y restaurantes y los cuatro grandes hospitales de Barcelona capital alertaban de una tercera oleada letal si no había "sacrificios" en Navidad. Hace escasos dos meses, había 345 pacientes covid en ucis y un total de 1.476 en hospitales. Entonces la epidemia se encontraba en expansión, como reflejaba la Rt, que estaba en 1,22 (por encima de 1 crece y por debajo, se contrae). El riesgo de rebrote, además, estaba en 245, lo que indicaba que el crecimiento potencial de la epidemia era muy alto. Hoy está en 405 puntos, pero va a la baja, aunque es todavía un indicador muy elevado. Los hospitales finalmente no llegaron a colapsar, pero sí estuvieron (y aún lo están) muy saturados, lo que les llevó a desprogramar actividad no covid.

En aquellos días previos a la Navidad el virus estaba desbocado en comarcas como la Cerdanya y el Ripollès. El Govern las confinó perimetralmente. Dos meses después, la Cerdanya es la zona de Catalunya que vive con menos intensidad el azote del virus y, por el contrario, la Garrotxa (con un riesgo de rebrote de 1.562) es la más golpeada en estos momentos. Pese a los matices, la epidemia se comporta de manera homogénea en todo el territorio. Y sucede lo mismo alrededor: también en el resto de España y en Europa la tercera oleada del covid-19 está a la baja y no hay ningún país (excepto Grecia) que esté experimentando un crecimiento fuerte, según un informe del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (Biocomsc) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

Preocupación ante la variante británica

Pero, como viene siendo habitual en esta pandemia, se abren incertidumbres. Hay dos aspectos que preocupan especialmente a los expertos: la relajación de restricciones en comunidades como Madrid o Catalunya y la amenaza de la variante británica. A partir de este lunes, el Govern amplía dos horas al día el horario de apertura de bares y restaurantes (así, pueden abrir de 7.30 a 10.30 y de 13 a 16.30 horas) y el confinamiento municipal pasa a ser comarcal. En cuanto a la variante británica del virus es entre un 30% y un 40% más contagiosa que la de Wuhan y en Catalunya será predominante el próximo mes."Comenzamos a bajar, sí, pero a poco que haya un problema de transmisión como la variante británica el virus puede volver a remontar. Nos preocupa que la velocidad de disminución de ingresos hospitalarios es muy lenta", explica a este diario Juan Pablo Horcajada, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital del Mar de Barcelona. A Horcajada le inquieta que Catalunya suavice ya restricciones, aunque sea solo un poco. Este infectólogo no da por hecho que la variante británica vaya a causar una cuarta oleada, pero reconoce que es "una posibilidad". "Y, si llega otra oleada con muchos pacientes en ucis, será peor", señala. Para él, esta ola epidémica está "durando demasiado" y ello "puede ser un síntoma" de que efectivamente habrá una cuarta oleada.

Predicción

A seis días de las elecciones autonómicas, Catalunya vive aún una situación epidemiológica compleja. Ya lo preveía Salut, cuando el 14 de enero publicó un informe en el que predecía que el pico de las ucis rondaría los 700 pacientes con covid (entre 670 y 770) y que el territorio llegaría al 14-F con unos 3.000 casos diarios y 620 pacientes en ucis. "El 14-F tendrá sus efectos en la epidemia, pero dependerá mucho de cómo se organice y de cómo se comporten las personas", cree Sergio Alonso, investigador del Biocomsc. “Espero que no tenga un efecto muy grande", añade.

Noticias relacionadas

Alonso recuerda que, aunque Catalunya lleva "tres semanas" bajando el número de contagios diarios, todavía se encuentra en unos 2.000 por día. "El descenso está siendo bastante bueno y es por el comportamiento de la gente. Un relajamiento podría dar lugar a otra subida", coincide con Horcajada. Una imagen que da cuenta de lo grave de la situación es que, en estos momentos, Salut Pública no puede hacer un "trazado de contactos de positivos mínimamente bien". Y, en este escenario, la variante británica (que traerá, según él, un aumento de casos) "puede ser un problema" y, por eso, un relajamiento de las medidas tendrá un "efecto negativo" que se verá en una semana o 10 días.

Este investigador del Biocomsc no descarta que la llegada de la variante británica traiga una cuarta oleada, aunque cree que "aún hay tiempo" de liberar a los hospitales y ucis del covid-19 y por eso llama a "intentar bajar el máximo posible" los indicadores de la epidemia. "Las ucis siguen muy, muy llenas. Si ahora nos coge una cuarta oleada, pasará lo que pasó en la primera", vaticina.