28 nov 2020

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EXPERTO EN INMUNIDAD

Rafael Máñez: "En las infecciones de covid-19 hay anticuerpos que ayudan al virus"

El jefe de Medicina Intensiva del Hospital de Bellvitge dirige uno de los tres proyectos del Idibell sobre el coronavirus financiados por Salut

Beatriz Pérez

Rafael Máñez, jefe de la uci del Hospital de Bellvitge (L’Hospitalet).

Rafael Máñez, jefe de la uci del Hospital de Bellvitge (L’Hospitalet). / HOSPITAL DE BELLVITGE

Rafael Máñez (Barcelona, 1958) es el jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitari de Bellvitge (L'Hospitalet de Llobregat). Lleva 35 años trabajando como intensivista y su línea de investigación principal es la inmunidad. Actualmente dirige uno de los tres proyectos sobre covid-19 del Institut d'Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell) financiados por la Conselleria de Salut.

-¿En qué consiste el proyecto que usted dirige?
-Tenemos información de que en las infecciones por coronavirus hay anticuerpos que ayudan al virus. Nuestro objetivo es identificar la diana de estos anticuerpos.

-¿Anticuerpos que ayudan al virus?
-Los anticuerpos son fundamentales contra las infecciones causadas por cualquier virus o microbio. Los anticuerpos reaccionan ante estos antígenos [sustancias extrañas procedentes del exterior], activando el sistema inmunitario. Sin embargo, nuestro organismo también produce muchos otros anticuerpos capaces de identificar a estos antígenos y que no actúan contra ellos. El problema es que los microbios han aprendido a utilizar como escudo a estos anticuerpos que no les matan, para facilitar infecciones. Es decir: los microbios dejan que se les unan estos anticuerpos y, de esa forma, evitan que se les puedan unir otros que sí activan el sistema inmunitario. Con este proyecto buscamos eliminar selectivamente estos anticuerpos facilitadores de infecciones.

-¿Cuándo tendrán los resultados?
-Tardaremos entre 12 y 18 meses. Si realmente identificamos esta diana, la ventaja que tenemos es que el tratamiento vendrá rápido, porque ya tenemos una familia de medicamentos de este tipo. Hay cinco personas trabajando en este proyecto: dos en la parte clínica y tres en el análisis de muestras.

-¿Qué es clave conocer para entender el coronavirus?
-Tenemos muchos coronavirus entre nosotros continuamente; el virus del resfriado, por ejemplo, lo es. En el caso del covid-19, no sabemos por qué tiene las características que tiene. Ofrece una clara capacidad infectante y se puede transmitir con mucha facilidad.

"Algunos microbios han aprendido a utilizar como escudo a anticuerpos que no les matan, que son facilitadores de infecciones. Buscamos la diana de estos anticuerpos"

-¿Había imaginado usted que llegaríamos a una situación como la actual?
-Hace 30 años yo participé en comités internacionales que analizaban situaciones hipotéticas como la que estamos viviendo. Cuando yo investigaba el xenotrasplante [técnica que consiste en trasplantar un tejido externo, normalmente de animal, en un individuo], se descubrió que había un retrovirus endógeno porcino que se podía transmitir a personas. Entonces analizamos qué medidas de seguridad había que tomar para evitar situaciones como la actual. Cuando salió el primer SARS en el 2002, también participé en un comité de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que analizó las medidas que había que tomar para evitar situaciones así. Todo quedó en ejercicios intelectuales, porque la realidad no había ocurrido. Pero ahora sí.

-¿Qué lecciones podemos aprender?
-Yo no soy virólogo, pero para mí la gran conclusión de esta pandemia es lo vulnerables que somos. Hemos llegado a sentir que todos los avances médicos y científicos nos protegían, y que algo así no iba a pasar. Es verdad que la mayor parte de los pacientes con coronavirus lo viven como un resfriado, pero hay un porcentaje que hace cuadros muy graves, entre él gente muy joven también. Yo he tenido en ucis a pacientes muy jóvenes con enfermedades muy graves. He tenido a una paciente de 26 años que sufrió una miocarditis [inflamación del miocardio, el músculo del corazón]. No sospechamos que una infección más propia del siglo pasado que de este podría ponernos en una situación tan límite como esta.

-Pero aún hay muchos aspectos desconocidos.
-Sabemos que, ante cualquier infección, existe la capacidad del propio virus para infectarte -algo en lo que influye el nivel de exposición al que estamos sometidos y la carga vírica-. Y también hay otro aspecto, la susceptibilidad individual, el porqué de que unas personas respondan de una forma ante el virus y otras, de otra. Espero que el próximo año podamos tener más información sobre ambos aspectos.

"La gran conclusión de esta pandemia es lo vulnerables que somos. No sospechamos que una infección más propia del siglo pasado nos pondría en una situación tan límite"

-¿Cómo haremos para convivir con el virus?
-Yo creo que haciendo lo que estamos haciendo ahora. La población se ha comportado muy bien, las medidas de aislamiento son lo mejor, pero no se puede mantener de forma indefinida el confinamiento. Y el impacto del virus en los hospitales ha bajado mucho. Pero habrá que seguir evitando las grandes aglomeraciones de público y, seguramente, deberemos acostumbrarnos a que haya medidas de protección, de distancia social. También está la parte educativa: ante la mínima sintomatología, tendremos que ponernos mascarilla porque con ella evitamos transmitir la enfermedad a otras personas -aunque no nos protegen del contagio-. Espero que esta sea una de las conclusiones que saquemos. Aunque, si vas andando solo por la calle, sin gente a tu lado, la posibilidad de coger el virus es nula.

-¿Cómo ha afectado la pandemia al Hospital de Bellvitge?
-De una forma muy significativa. Ha pasado a ser un hospital con el 90% de pacientes con covid-19. Hemos tenido hasta 500 pacientes ingresados. En las ucis ha habido 108 pacientes positivos. Tuvimos la suerte de que el hospital tenía un área nueva de ucis, pendiente de abrir porque le faltaba equipamiento, pero que habilitamos para la pandemia. Y luego también tenemos una nueva área quirúrgica a la cual se trasladaron los pacientes que no son covid-19.

-Ha sufrido un gran impacto.
-Sí. Recuerdo al primer paciente en la uci, el 12 de marzo. Aquellas semanas, hasta finales de mes, no dábamos abasto. Cada día teníamos 10 ingresos diarios en ucis. Preparábamos una nueva unidad cada día, pero a la mañana siguiente ya estaba cubierta. Pudimos parar el golpe, pero con un gran esfuerzo de los profesionales, llegando al límite. No hubo colapso, aunque estuvimos cerca. En todo momento tuvimos camas y pudimos continuar aceptando pacientes. El comportamiento de los profesionales ha sido excelente. Eso ha ayudo a dar respuesta a una situación que, hasta ahora, habíamos visto solo en las películas.

-¿Qué hacer a partir de ahora?
-Ser conscientes de que los microbios siempre acaban encontrando alternativas, que seguirán yendo por delante de nosotros. Pueden aparecer otros. Por fortuna, creo que esta vez, aun pagando un precio muy alto porque mucha gente ha fallecido, está claro que lo vamos a superar. Los hospitales tendrán que tomar medidas para reaccionar rápidamente si se vuelve a repetir.