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ENTREVISTA

"Los microbios no se han hecho resistentes a la desinfección"

Laura Gavaldà, especialista en medicina preventiva y salud pública, subraya el poder de la higiene para combatir infecciones

Carme Escales

Laura Gavaldà, especialista en medicina preventiva y salud pública.

Laura Gavaldà, especialista en medicina preventiva y salud pública.

De microbios, bacterias, limpieza y desinfección tratan los quehaceres cotidianos de Laura Gavaldà, responsable de los programas de Higiene Hospitalaria y Prevención de Infecciones del Hospital Universitario de Bellvitge, conjuntamente con la enfermera higienista. Es especialista en todo lo que no se ve. En la puerta de su despacho dice: Higiene Hospitalaria. Con una mirada micro y macro, su labor libra de enfermedades.

-Cuanto poder y qué poca visibilidad tiene su especialidad. Preséntenos la especialidad de medicina preventiva y salud pública.

-Es una especialidad a la que se opta a través del MIR –examen para acceder a la formación de especialistas-. Los médicos de esta especialidad nos dedicamos a la prevención de enfermedades pero no tanto a nivel individual, que puede hacerse en las consultas, sino a nivel poblacional. De ahí que el nombre oficial de la especialidad comprenda también la salud pública.

-¿Hay, pues, especialistas en medicina preventiva trabajando en la administración pública?

-Sí. De hecho, yo sería un caso excepcional. Porque, con mi formación, se suele trabajar en la administración o en institutos de investigación. Pero yo lo hago en el ámbito hospitalario. Empecé en el Verge de la Cinta, en Tortosa, en 1994. Luego estuve nueve años en el Josep Trueta de Girona y desde el 2005 estoy en el de Bellvitge.

-O sea, usted, desde el hospital, se coloca unas gafas globales, para contemplar todo ámbito de prevención en cualquier rincón.

-Es un trabajo de organizar y planificar una parte de las acciones, dentro de programas muy transversales, en los que intervienen otros actores, pero todos con el mismo objetivo, que es prevenir las infecciones. Una parte de ello la llevamos desde nuestro departamento de Higiene Hospitalaria, con los servicios de enfermedades infecciosas y microbiología y las enfermeras de prevención y control de infecciones. Preparar planes de prevención de infecciones es una labor en equipo.

-Aunque en la prevención intervenimos todos.

-Sí. La prevención no es solo potestad de los médicos. Por ejemplo, un urbanista puede prevenir enfermedades en la construcción, previendo entornos saludables. Y un veterinario aplica sus conocimientos para que los alimentos sean seguros y saludables. Los médicos aplicamos el conocimiento médico también para prevenir. Porque ‘más vale prevenir que curar’, no por mucho que lo hayamos escuchado, deja de ser una verdad como una catedral.

"Lo de 'más vale prevenir que curar' es una verdad como una catedral"

-¿Cuándo nace el concepto de prevención vinculado a higiene y desinfección?

-La historia de la higiene fue una corriente que se remonta al siglo XIX, cuando se descubre la microbiología. Empezamos entonces a clorar el agua, a limpiar… surgió entonces un gran movimiento higienista y se empezó a ver la importancia de la limpieza de quirófanos, por ejemplo, de manera determinada. A inicios del siglo XX ese movimiento tuvo mucha importancia.

-¿Decayó luego?

-Sí, cuando aparecieron los antibióticos, la sociedad se laxó un poco. Ahora parece que revive la necesidad de prestar más atención a la higiene como prevención, por el aumento de la preocupación en torno a las bacterias resistentes a la mayor parte de antibióticos, las "superbacterias".  

-Si no vencemos a los patógenos dentro del organismo, habrá que hacerlo fuera.

-Higiene y saneamiento es una medida potente, una disciplina que en estos momentos se empieza a valorar. Cuantos menos microbios generemos, menos microbios habrá también resistentes a los antibióticos.

-¿Y cuál es el nivel de la salud actual de la prevención?

-Creo que tenemos que promover más la prevención. Y cada vez más. Concienciando a la población y a todos los profesionales sobre sus beneficios. En un momento tan candente sobre esa resistencia de los microbios a ciertos medicamentos, es bueno saber que a la desinfección, los microbios no se han hecho resistentes. Y los equipos de I+D en las industrias que se ocupan de esa desinfección están logrando productos cada vez más eficientes y menos tóxicos. Aunque la higiene y el saneamiento deben ser parte del funcionamiento de todos los profesionales, son parte de una actitud, se deben interiorizar.

-¿Cómo es un plan de prevención de infecciones?

-Se organizan entorno a tres grandes focos. Uno es la bioseguridad ambiental: prevenir infecciones desde el propio edificio y las instalaciones, aplicando controles en canalizaciones de aire y agua para que sean los adecuados. Durante las obras, estableciendo protocolos con arquitectos e ingenieros, especialistas en construcciones hospitalarias, para aplicar medidas de prevención de patógenos frente a la suciedad de los trabajos sucios que generen. Otro es  la limpieza y desinfección, la general, a través de empresas subcontratadas.

-Cuyo trabajo también deben supervisar, imagino.

-Sí, controlamos productos y procedimientos adecuados, y la de todo el equipamiento médico que es de una complejidad enorme. Los auxiliares de clínica limpian y desinfectan cada aparato utilizado para pruebas, así como cualquier útil de intervención directa con pacientes, todo equipo clínico. Nuestro tercer gran foco es la higiene de manos.

"Cualquiera que entra en una habitación debería limpiarse las manos”

-Una gran epidemia de gripe nos acostumbró a ver dispensadores desinfectantes de manos en pasillos y habitaciones de hospital.

-La OMS lanzó una alerta para promover la higiene de manos dentro de los centros sanitarios. Se sabe, por ejemplo, que los guantes no son del todo impermeables, por lo tanto, no suplen el lavado de manos. Hay que lavarlas antes y después de ponerse los guantes, con agua y jabón, para eliminar la suciedad. Los dispensadores de soluciones hidroalcohólicas incluyen a las visitas a pacientes. Cualquiera que entra en la habitación debería limpiarse las manos.

-¿En casa también?

-Es lo primero que deberíamos hacer al llegar a casa, porque venimos de espacios que pueden estar muy contaminados. Hemos perdido la costumbre de hacerlo. Claro que es diferente de un hospital, se supone que en casa estamos sanos y tenemos nuestros mecanismos para no adquirir las infecciones, pero, especialmente con niños pequeños o personas que aunque hayan sido dadas de alta conserven algún catéter en su recuperación en casa, es necesario aplicar medidas más estrictas. Contamos con equipos de expertos que dan las instrucciones de la educación sanitaria pertinente.

-En las jornadas  científicas Vesismin Health sobre prevención de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, en las que participó recientemente en Madrid, se dieron cifras: entre el 7% y el 10% de los pacientes las contraen. ¿Por qué cuesta todavía tanto aplicar medidas, simples o más transversales si se demuestra que está en ellas gran parte de la solución?

-La prevención cuesta mucho de entender. Parece que no te acabas de creer que te pueda pasar algo, por lo que cuesta invertir tiempo y dinero. Pero soy optimista, porque en la actualidad hay muchos profesionales implicados en la prevención.

-¿Y la gente qué podemos hacer?

-Ser meticulosos con una buena higiene de manos e intentar ser respetuosos con los circuitos en un centro hospitalario: superficies, suelos, baño. En época de gripe, por ejemplo, no es bueno ir de visita al hospital, ya que pueden traspasarlo a quienes están más débiles. Y es igualmente desaconsejable, evidentemente, si hablamos de cualquier enfermedad activa o infecciosa. La prevención es responsabilidad de todos.