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AVANCE BIOMÉDICO

Una niña deportista, primera menor con un micromarcapasos sin cables

El aparato, de dos gramos de peso, quedará dentro del cuerpo una vez consuma su batería

El recurso, implantado en el Hospital de Sant Joan de Déu, evita utilizar venas que coducen al corazón

Àngels Gallardo

La doctora Georgia Sarquella, con el micromarcapasos sin cables.

La doctora Georgia Sarquella, con el micromarcapasos sin cables. / RICARD FADRIQUE

Una adolescente catalana de 14 años, deportista activa (pide no identificar el deporte que practica), es portadora del primer marcapasos sin cables y miniaturizado, de dos gramos de peso, que se coloca en el corazón de un menor en España. La propia paciente, "una estudiante brillante y una persona muy inteligente”, según la define su cardióloga Georgia Sarquella, del Hospital de Sant Joan de Déu, de Esplugues, animó a su familia y a los médicos para que se decidieran a experimentar en ella este novedoso sustituto mecánico de los latidos que su corazón. El marcapasos sin cables se ha implantado en los dos últimos años a una decena de adultos en hospitales españoles.

La menor portadora del marcapasos, denominado Micra, sufre un síncope por asistolia que, de no ser afrontado médicamente, le suponía un permanente estado de riesgo vital. El trastorno le provocaba paros cardiacos y pérdidas de consciencia de hasta 15 segundos de duración, un lapso que, indican los médicos, ponía en peligro su vida. “Sufría un bloqueo cardiaco completo: el corazón no le funcionaba”, sintetiza Sarquella, artífice de la intervención por cateterismo que permitió la implantacion del marcapasos.

Un cilindro diminuto

El aparato, un electrodo cilíndrico de 0,8 centímetros cúbicos de volumen, fue introducido desde la ingle, a través de la vena femoral, y ascendió hasta el ventrículo derecho del corazón, donde quedó depositado bajo el endocardio por medio de un sistema de fijación de cuatro púas de nitinol, una aleación de níquel y titanio, eléctricamente inactivas. Sus creadores, la empresa Medtronic, calculan que las baterías de este ingenio permitirán un funcionamiento óptimo durante 10 o 15 años, una variación que dependerá del uso que le requieran los fallos del corazón de la chica. 

Cuando deje de funcionar, la cápsula de acero quedará abandonada allí donde se aloja y los cardiólogos repetirán la operación colocando a la paciente un segundo marcapasos, en una zona próxima al ya inactivo. “No siempre se extrae del cuerpo de los pacientes el material que deja de funcionar”, asegura Sarquella.

Los marcapasos tradicionales, provistos de cables y con mayor peso y volúmen, se adentran por la vena subclavia, que transcurre por el hombro, bajo la clavícula. Por ese camino, llega a la zona pectoral, donde se le crea una bolsa de alojamiento, de la que parten dos cables que viajan dentro de la misma vena y alcanzan el ventrículo derecho.

“En el caso de nuestra menor, no habrá riesgo de que los cables lesionen las venas –explica Sarquella-. El marcapasos quedará enganchado y epitalizará con la piel del corazón”. Formará parte de la masa cardiaca.

Recuperación inmediata

La liviana presencia del marcapasos recién implantado y la ausencia de cables que ocupen las venas ha facilitado que la muchacha haya reiniciado su actividad habitual pocas horas después de la intervención. No existe riesgo de que las venas se rompan como consecuencia de la reciente intervención quirúrgica. Ha vuelto a hacer deporte y, excepto su círculo familiar próximo, nadie diría que se trata de una paciene cardiaca afectada por un alteración importante.   

Los dos hospitales catalanes especializados en cateterismo cardiaco infantil -el de Sant Joan de Déu y el de Vall d’Hebron- implantan cada año una media de 30 marcapasos en menores de 18 años, aparatos que, hasta ahora, han sido con cable. En Catalunya viven un centenar de niños portadores de este tipo de suplemento cardiaco, imprescindible en los niños que sufren un mal funcionamiento eléctrico del corazón. 

La unidad de arritmia del Hospital de Sant Joan de Déu, único centro de referencia español en el tratamiento de las alteraciones en el ritmo cardiaco en edad pediátrica, atiende anualmente a unos 2.500 niños y adolescentes afectados por enfermedades que descoordinan el paso acompasado de los latidos del corazón.

Cirugia cardiaca fetal

Muchos de los fallos cardiacos diagnosticados en esos niños se han iniciado en la etapa de formación fetal, durante su gestación. Cuando esas situaciones ponen en cuestión la supervivencia del futuro niño son intervenidas quirúrgicamente antes de que llegue el momento del parto, ya que se considera que el esfuerzo que implica nacer les puede resultar inasumible dada su lesión cardiaca.

Estas complicadas operaciones, en las que participa el equipo quirúrgico de la Maternitat del Hospital Clínic, introductor de esta cirugía en España, se realizan extrayendo parcialmente al feto del vientre materno, con la embarazada despierta. La intervención debe ser necesariamente rápida, de pocos minutos, ya que el feto sigue recibiendo oxígeno desde el riego sanguíneo de su madre. Aún no lo capta del aire.                  

        

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