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DETERIORO DE LA SANIDAD

La precariedad expulsa a médicos catalanes a Francia, Alemania y el País Vasco

La contratación irregular de los facultativos y la insuficiente financiación del sistema deterioran la asistencia

Aumenta la cifra de ciudadanos que contratan un seguro privado para eludir las listas de espera del sector público

Àngels Gallardo

Médicos en un quirófano en un hospital de Barcelona. / DANNY CAMINAL

Médicos en un quirófano en un hospital de Barcelona.
Un equipo de cirujanos, en plena operación.

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La pérdida de 1.500 millones de euros que el Govern de Artur Mas recortó de la sanidad pública en el 2011 no puede sustraerse a nada de lo que ha ocurrido después con el sistema sanitario, y, a juicio de destacados expertos en economía de la salud, ha propiciado tanto el maltrato laboral de los médicos y enfermeras que lo atienden como que un creciente número de ciudadanos opte por un seguro médico privado. Incluso en tiempos de crisis económica.

"No hay más que observar cómo han proliferado los anuncios de aseguradoras médicas privadas en radio y televisión -indica un catedrático de Medicina de la Universitat Autònoma de Barcelona-. El potencial económico de la sanidad privada es enorme. Hay muchas entidades esperando a que baje un poco la crisis, mientras empeora el acceso a la sanidad pública y crecen las listas de espera".

En el 2011, en Catalunya había 1.985.000 ciudadanos que suscribían un seguro médico privado. En el 2015, en pleno caos económico familiar, ya eran 2.075.000 las personas que, además de pagar los impuestos que financian la sanidad pública, disponían de una aseguradora privada. El volumen de negocio del sector pasó de los 1.395 millones de euros del 2011 a 1.569 millones en el 2015, indica el informe elaborado ese año por el sector del seguro sanitario libre. Y ha seguido creciendo.

Un 63% de la población barcelonesa acude a la sanidad pública y otro 37% tiene un seguro privado

        

"Un 63% de la población barcelonesa opta de forma exclusiva por la asistencia sanitaria pública, pero un 37% tiene, además, un seguro privado con el que se supone que evita las esperas del sector público -advierte Gemma Tarafa, comisionada de Salut en el Ayuntamiento de Barcelona-. Las demoras son consecuencia de un presupuesto claramente insuficiente en la sanidad pública. Son un reflejo del grado de angustia que sufre un sector de la sociedad, y un claro factor de desigualdad entre los ciudadanos". Tarafa sostiene que devolverle al sistema lo que se le recortó es una cuestión de "voluntad política".

Mil médicos menos 

Desde el 2011, la red sanitaria pública de Catalunya ha perdido un millar de médicos y han cerrado más de 1.000 camas hospitalarias. El sector más afectado ha sido el de la asistencia primaria: hace años que los médicos de familia suplen a sus colegas cuando se ausentan por estar enfermos o de vacaciones. Las esperas son enormes. El remedio que Salut introdujo hace un año para "un 50%" de esas situaciones, apenas se ha percibido, explican los facultativos.

"Cuesta creer que el sobreesfuerzo y la profesionalidad de los médicos, que en seis años han perdido el 35% de su poder adquisitivo, se mantendrá indefinidamente, y que seguirán aceptando unas condiciones laborales totalmente ilegales", advierte Josep María Puig, secretario general del sindicato Metges de Catalunya (MC).

Alude Puig a contratos, vigentes en grandes hospitales públicos, que dan el alta y la baja laboral de un médico en un mismo día, "repitiendo la operación cinco o seis veces" en una semana, asegura. "Y sin que el centro cotice por ello a la Seguridad Social –prosigue Puig-. Es una situación perversa. Aquí se está maltratando a médicos con talento, pero en el resto de Europa se les aprecia. Las generaciones de los más jóvenes están mirando a Alemania, Francia, Holanda e incluso a Euskadi y Navarra". Las condiciones en esos lugares mejoran ampliamente a las que se les ofrecen en Catalunya.

Vivienda, gas, agua y luz pagados

Francia, con un déficit reconocido de 5.000 facultativos, ofrece a los médicos catalanes unos contratos inimaginables aquí. "Una plaza de médico en un pueblo francés supone un sueldo de 10.000 euros al mes, con vivienda, luz, agua y gas incluidos", indica Puig, que coincide en que aumentar el presupuesto de la sanidad pública es una cuestión de decisión política. "El producto interior bruto (PIB) destinado a sanidad en Catalunya es del 3,9%, frente al 6% del conjunto de España, el 8% de Francia o el 7,5% de la media Europea -describe el dirigente de MC-. No es cierto que el sistema sea insostenible: es que está infrafinanciado. Catalunya fue la comunidad que más lo recortó". 

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