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INFECCIÓN RESPIRATORIA

Catalunya afronta la epidemia gripal con escasez de camas hospitalarias

Es improbable que las iniciativas impulsadas por Salut eviten la saturación en urgencias este invierno

Los médicos recomiendan recibir la vacuna contra la gripe, a pesar de su oscilante protección

Àngels Gallardo / Barcelona

Enfermos en los pasillos de urgencias en el Hospital del Vall dHebron, de Barcelona.

Enfermos en los pasillos de urgencias en el Hospital del Vall dHebron, de Barcelona.

La Conselleria de Salut tiene previsto iniciar la campaña de vacunación contra los virus de la gripe el próximo 23 de octubre, a pocos días -si se mantienen las pautas climáticas habituales- de que irrumpa el frío. Los centros de asistencia primaria (CAP) de Catalunya programarán la administración de este fármaco preventivo para 1.500.000 ciudadanos, incluidos en los colectivos para los que esta infección respiratoria puede suponer un grave quebranto de la salud. Enfermos trasplantados, en tratamiento oncológico, personas afectadas por cardiopatías o inmunodeprimidas y los mayores de 65 años serán, entre otros, los convocados.

El objetivo de esta vacuna es evitar o atenuar las consecuencias del contagio vírico, de forma que, en caso de enfermar de gripe, la infección no ponga en peligro la vida del paciente. Aunque una gripe no suele ser motivo de ingreso hospitalario, todos los inviernos llegan al hospital numerosos enfermos crónicos a los que el contagio invernal provoca un complicado desequilibrio pulmonar o cardiaco.    

Virus de hace un año

La vacuna de la gripe contendrá los tres virus respiratorios que circularon de forma predominante en el hemisferio sur el pasado invierno. De allí los recogió y seleccionó la Organización Mundial de la Salud (OMS) para diseñar la vacuna antigripal que se distribuirá en el hemisferio norte en el invierno inminente.

Salut ha identificado el problema de las urgencias, pero no logra resolverlo

Esa distancia temporal y geográfica provoca todos los años una imprevisible discordancia entre los virus, atenuados, que contiene la vacuna antigripal de cada temporada y los microorganismos que realmente estan circulando en la época fría en los países del hemisferio norte en los que se distribuye el fármaco. La capacidad de mutación de los virus de la gripe impide resolver esa disparidad.

En consecuencia, todos los años varía la capacidad protectora del preventivo antigripal. La vacuna disribuida en Catalunya en el invierno 2016-2017 ofreció una barrera efectiva contra la gripe a un 65% de los vacunados, una protección muy superior a la que se había conseguido en la de la temporada 2014-2015, cuando el fármaco no tuvo ningún efecto para el 68% de quienes se habían vacunado, a consecuencia de la prolífica mutación de los virus gripales en aquel periodo. Los hospitales y los servicios médicos domiciliarios afrontaron las consecuencias.

Los epidemiólogos insisten, no obstante, en que la población se vacune, ya que, advierten, la vacuna es el único remedio disponible contra los virus de la gripe.

Ideas no faltan

Los hospitales catalanes han intentado adaptar sus instalaciones de urgencias al perfil de la creciente demanda invernal, protagonizada por pacientes de 70, 80 o 90 años, afectados por varias patologías crónicas -diabetes, hipertensión o cardiopatías, entre otras- que inician una insuficiencia respiratoria a consecuencia del contagio gripal.

Esos enfermos suelen ser hospitalizados hasta que restablecen el buen funcionamiento de sus pulmones, lo que implica que permanezcan ingresados cuatro o cinco días, explican los responsables de urgencias. Las recurrentes saturaciones de las áreas de atención urgente de los últimos inviernos en Catalunya tienen como causa desencadenante el efecto de la gripe en enfermos crónicos de edad avanzada.

La Conselleria de Salut ha identificado el problema, y diseña nuevas vías para resolverlo, sin que hasta ahora haya triunfado en su objetivo. Entre las iniciativas impulsadas para evitar que dentro de unos meses se repitan los llenos en urgencias destaca el plan de choque para reducir las listas de espera quirúrgicas que la Generalitat activó el pasado marzo, una vez aprobados los presupuestos del Govern, con el fin de acelerar durante un año -con especial intensidad en los meses de verano- la resolución de las intervenciones quirúrgicas programadas no urgentes.

La idea del 'conseller' de Salut, Antoni Comín, era evitar que esa cirugía se concentre en el periodo en que haya epidemia de gripe, de forma que los hospitales dispusieran de camas libres para hospitalizar a los afectados por esa infección. No es de prever, sin embargo, que el próximo invierno deje de producirse el estancamiento de camillas y pacientes en pasillos y salas de urgencias hospitalarias.

El aludido plan de choque topó el pasado verano con la realidad. Los hospitales constataron la imposibilidad de compatibilizar el incremento quirúrgico con las vacaciones del personal sanitario. Y la escasez de médicos de que adolece Catalunya no permitió contratarlos externamente. Las listas de espera apenas han variado hasta ahora, pero es preciso reducirlas, por lo que la disponibilidad de camas con que contarán los hospitales públicos el próximo invierno será muy similar a la de la temporada pasada. Nada permite augurar que cuando irrumpa la epidemia de gripe no se repetirán los mal llamados 'colapsos' en los servicios de urgencias. 

El 'trancazo' no se va con antibióticos

Un contagio gripal provoca fiebre, a veces muy elevada, dolor de huesos y postración general durante cuatro o cinco días como mínimo. Los médicos aconsejan descanso, mejor en la cama, tomar líquidos tibios frecuentes y aguardar a que el virus deje de causar malestar. Los antibióticos no actúan contra los virus de la gripe, no los alteran, pero sí pueden debilitar un organismo ya suficientemente agotado por la propia gripe, advierten los médicos. 

Temas: Gripe