21 oct 2020

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Un médico de un CAP de El Prat: "En algún momento explotaremos"

Francisco Marín asegura que los facultativos asumen la sobrecarga de trabajo limitar los efectos de los recortes en los pacientes

Àngels Gallardo

El doctor Francisco Marín atiende a un paciente en su consulta del CAP de El Prat de Llobregat, el miércoles 23 de marzo.

El doctor Francisco Marín atiende a un paciente en su consulta del CAP de El Prat de Llobregat, el miércoles 23 de marzo. / RICARD CUGAT

Son las ocho de la tarde del martes 22 de marzo del 2016 cuando el doctor Francisco Marín, de 44 años, médico de familia en un Centro de Asistencia Primaria (CAP) de El Prat de Llobregat, se quita la bata blanca. Acaba de salir de la consulta el paciente número 31 del día, a los que ha sumado otros 24 "virtuales" que ha visitado o por teléfono o por internet. "A estos, hay que darles resultados de analíticas o lo que haga falta, como en una visita presencial", explica el médico.

Se siente cansado. "Nuestra jornada laboral es de cinco horas con pacientes, más dos administrativas: cinco horas diarias de estrés en las que no podemos ir ni al lavabo", afirma. Ese aspecto de su profesión, no obstante, es el que lleva mejor. Lo intolerable, dice, son las demoras "alarmantes" con que están dando hora en su CAP a los pacientes que piden visita con él -"de cuatro semanas como media", asegur- y las esperas con que se les cita para acceder a las pruebas diagnósticas que él solicita. Salut ha anunciado en numerosas ocasiones en el último año que el acceso al médico del CAP no superará las 48 horas de espera. "Pues aquí tenemos cuatro semanas de demora", insiste.

¿Y SI OCULTA UN TUMOR?

Los retrasos diagnósticos son molestos y prolongan incógnitas dolorosas, prosigue Marín. "Veo a un paciente con dolor abdominal, solicito una ecografía para precisar qué es y descartar que sea algo grave y se la programan para dentro de seis meses -explica Marín-. Eso no es asumible". ¿Y si ahí se oculta un cáncer?, le preguntan. “Si sospecho eso, voy a Radiología y le pido al radiólogo que adelante a este paciente. Él sobrecarga la lista, pone más personas de las convenientes, y todos contentos".

"Si sospecho que un paciente sufre cáncer, pido al radiólogo que adelante una prueba y él sobercarga el servicio"

El doctor Marín es un exponente de la actitud generalizada en la profesión. "Los médicos compensamos la falta de accesibilidad a los servicios con un sobreesfuerzo nuestro -describe- El objetivo del médico, desde que empezaron los recortes hace cinco años, es que la evidente escasez de medios y personal no repercuta en los pacientes, sino en nosotros, los profesionales. Esta es una posición general. Yo creo que en algún momento explotaremos". Los ciudadanos no se manifiestan cada semana en la calle, considera Marín, porque no a todos les afectan estas esperas. "O no directamente -añade-. Al que le toca, se queja, pero la protesta va de uno en uno". Estas demoras repercuten en la calidad de vida de los ciudadanos y resultan costosas al sistema público, prosigue el especialista. "A ese paciente del dolor abdominal, lo veré seis o siete veces más antes de que le hagan la ecografía -describe-. Volverá con su dolor, yo le daré calmantes. Él seguirá mal y todo se entorpecerá".

A este sufrimiento profesional, se suma una rebaja salarial, de un 20% como media, más la pérdida de los pluses por cumplir determinados objetivos asistenciales a que tuvieron derecho antes de la crisis. Y teniendo que asumir las visitas a los pacientes de los compañeros que faltan al trabajo por estar enfermos o de vacaciones. Hace cinco años que esas ausencias no se suplen en la sanidad pública catalana.

Salut fija esperas de 2 y 3 meses para cáncer y cardiopatías

El 1 de mayo del 2015, la Conselleria de Salut publicó una orden, la SLT/101/2015, en la que dictaminó que la red sanitaria pública garantizaría a partir de entonces un tiempo máximo de acceso para un listado de intervenciones quirúrgicas, distinto de las listas de espera convencionales vigentes en toda España. Estas últimas reúnen a los afectados por dolencias como cataratas, juanetes, túnel carpiano o inserción de prótesis de cadera y rodilla, a cuyos afectados se garantiza un tiempo máximo de tres meses espera para ser intervenidos.

El listado de la Generalitat es sustancialmente distinto, ya que incluye el cáncer. Así, indica que serán intervenidos "antes o como máximo en 45 días" tras el diagnóstico de alguno de los siguientes cánceres: cabeza y cuello, esófago, estómago, colon, hígado, páncreas, tráquea, bronquios, mama, piel, huesos, riñón, órganos genitales, sistema nervioso central (cerebro) y sistema linfático. Para los cánceres de vejiga urinaria y próstata fijó una espera máxima de 60 días y de 90 para la cirugía cardiaca valvular (cambio de válvulas) o la cirugía cardiaca coronaria mayor (inserción de by pass cardiaco).

Estos plazos, revisables en función de la gravedad de los pacientes, resultan significativamente largos en la mayoría de los casos, a juicio de varios cirujanos que piden anonimato. “Para un paciente al que se le ha diagnosticado un cáncer o un deterioro grave de las arterias coronarias, esas esperas son arriesgadas y generan un inmenso sufrimiento”, indican.