La caída del cabello es un proceso natural y, a la larga, irreversible que se acelera según circunstancias y en determinadas épocas del año. Nuestro cuerpo, como el de cualquier animal reacciona al aumento o la reducción de las horas diarias de sol segregando sustancias (melatonina, prolectina…) que influyen en la caída de cabello.

Por eso en otoño, y también en primavera, se produce el conocido como efluvio telógeno (telógena se llama la fase de caída del cabello), un fenómeno que motiva una pérdida repentina y masiva de masa capilar, una media más de 100 cabellos al día durante los tres meses posteriores al verano. Pero, tranquilo, ese pelo se vuelve a recuperar en la siguiente estación con el nacimiento de nuevo cabello.

Otra posible razón de la pérdida de pelo durante el otoño es que en verano, al recibir más radiación solar, nace más cabello (fase anágena), mientras que a partir de octubre se entra en su momento normal de caída (fase telógena). Para completar la tormenta perfecta, hay que tener en cuenta el daño adicional que el pelo suele recibir durante el verano debido a la alta exposición al sol, la sal o el cloro. Únele el estrés que suele implicar la vuelta a la rutina y ya tienes un cuadro completo de por qué el otoño suele ser la estación del año en la que con mayor intensidad se nos cae el pelo.

Alexey Romanov

 

¿Qué hacemos?

A estas alturas, es posible que te estés haciendo una pregunta muy pertinente: si la aceleración estacional de la caída del cabello es algo lógico y perfectamente natural, ¿vale la pena intentar frenarla?

Y la respuesta es que sí. Por varios motivos. Para empezar, porque aunque al menos una parte del pelo perdido vaya a recuperarse después, de momento la sufrimos, y eso puede afectar nuestro estado de ánimo.Además, mitigar el efluvio contribuye de manera muy útil a fortalecer el cuero cabelludo para asegurar la salud del nuevo pelo. Pero lo que no tiene sentido es tomarse su aplicación a la ligera. Luis Pérez, education manager de Coty, propone algunos tips para que resulten eficaces:

1. Cuando se comience un tratamiento, hay que ser constante y llegar hasta el final para dar tiempo a reforzar la regeneración capilar. 

2. Lo ideal es, como mínimo, realizar un ciclo de entre dos y tres meses en otoño  para reforzar el cabello que está creciendo de forma débil y vitalizar el nuevo cabello que está en fase anágena. Se aconseja repetir este mismo ciclo en primavera. Con esto es suficiente para fortalecer el cabello todo el año.

3. Mientras se esté en tratamiento, visita a tu peluquero para, entre los dos, ver cómo evoluciona el tratamiento y decidir qué hacer en todo momento.

Ya sabemos que la caída otoñal es normal, pero ¿y si mi actual pérdida de pelo es el inicio de algo más grave? La doctora María del Naranjo, directora de la unidad médica de Man Medical Institute da algunas claves para diferenciar una caída puntual de los síntomas de alopecia.

- En la caída del cabello estacional, no se modifica el aspecto del cabello. Los síntomas de la alopecia se manifiestan cuando el aspecto general del pelo se muestra más fino y débil, especialmente en la raíz.

- En la alopecia, según el tipo, puede observarse una menor densidad de cabellos en todo el cuero cabelludo o en determinadas zonas (como las llamadas entradas o la zona de la coronilla en el hombre), mientras que con la caída estacional el conjunto del pelo mantiene la densidad habitual.

La doctora Del Naranjo recomienda, ante la duda, acudir a un especialista para un diagnóstico más preciso que se realiza con técnicas sencillas (examinar algunos cabellos y analizarlos con microscopio) porque, a diferencia de lo que ocurre en las alopecias, en la caída del cabello estacional no se altera la estructura original del pelo.

szefei