No maquillarse no le exime a uno de limpiarse la piel del rostro a diario. Una dermis limpia es reflejo de un estilo de vida saludable pero, además de la contaminación, el sudor o el exceso de grasa del día a día, a la vuelta del verano nos encontramos con una piel más engrosada, con acumulación de células muertas y con alguna mancha de más, por lo que los expertos recomiendan exfoliarla una o dos veces por semana. Pero cuidado, sin agredirla, que bastante sufre ya la piel masculina con el afeitado diario. 

Por eso es muy importante que, tanto la limpieza como la exfoliación, se haga con productos lo más suaves posible, que se retirarán con agua, evitando frotar el rostro con toallas o papel a modo de lija. “La limpieza de la piel es uno de los cuidados de belleza más importantes”, afirma Carme Chorto, asesora científica de Eucerin. Las partículas del aire, la suciedad o el exceso de sebo y sudor sobre la piel, pueden producir la aparición de puntos negros y la pérdida de luminosidad. Pero no vale utilizar cualquier jabón ni aplicarlo de cualquier manera o solo cuando buenamente me acuerdo.


Ni gel, ni champú: productos para el rostro

Elige fórmulas eficaces pero que a la vez sean respetuosas con la piel del rostro. Olvídate de usar para la cara el gel de baño, el champú o la pastilla de jabón para las manos, ya que es importante limpiar sin agredir: “Los productos destinados a la limpieza del rostro deben ser afines con la fisiología de la piel a tratar, deben tener el mismo pH que la piel, es decir, 5.5, no producir efectos irritantes ni sensibilizantes y poseer una capacidad de higiene que respete al máximo los lípidos cutáneos”, explica Carme Chorto, que añade que, en caso de pieles muy grasas, el pH puede ser menor, por lo que aconseja emplear, en ese caso, “un limpiador específico para pieles con acné o sensibles”. 

Fórmulas adecuadas al tipo de piel

Cuidado, por ejemplo, con los limpiadores con alcohol. Se tiende a pensar que este ingrediente va bien en las pieles grasas porque las seca. Carme Chorto asegura que, precisamente por eso, la piel responderá segregando más grasa para equilibrar. “Los lavados agresivos modifican la barrera cutánea y la microbiota promoviendo la inflamación, por lo que se deben elegir limpiadores efectivos pero que no resequen la piel en exceso”, añade. 

Una aplicación correcta

Se recomienda limpiar la piel dos veces al día, por la mañana y por la noche. Carme Chorto propone extender el limpiador por el rostro mediante movimientos circulares y, al acabar, enjuagar con agua templada abundante. “Una vez lavada, podremos realizar una última pasada con agua fría para ayudar a cerrar los poros”. En caso de acné advierte: “Es importante no frotar la cara porque puede resultar contraproducente”. Y desaconseja el uso de cepillos limpiadores en caso de acné moderado o severo y en pieles sensibles con tendencia a dermatitis atópica, psoriasis o rosácea.