Fondazione Prada lleva ya un par de décadas cuestionándose qué debe de ser, para qué debe de servir y en qué actividades concretas debe de centrarse una institución cultural que de verdad pretenda resultar útil. Fruto de ese cuestionamiento continuo es su actual programa, que incluye una extensa colección de arte permanente, iniciativas concretas con artistas y una serie en constante renovación de mesas redondas, charlas filosóficas, exposiciones de investigación o proyectos cinematográficos.

Su próximo proyecto, El ataúd de la musaraña momificada y otros tesoros, es un ejemplo perfecto del enfoque multidisciplinario y colaborativo de la fundación. Organizada junto con el Kunsthistorisches Museum de Viena, la exposición presenta 537 obras de arte y objetos seleccionados por el director de cine Wes Anderson y el ilustrador, diseñador y escritor Juman Malouf, incluida la pieza del título: un ataúd egipcio que contiene una musaraña momificada del siglo IV a. C.

La Foundazione tiene su principal centro de actividades en Milán, ciudad a la que su directora de programas, Astrid Welter, se mudó a la edad de 19 años. Las razones por las que decidió establecerse en la capial lombrada permanecen intactas: “Me encantó desde el primer momento debido a su creatividad. Está en su ADN. Para mí, es la ciudad más interesante de Italia por lo internacional, mercantil y cosmopolita que es. Al ser tierra de paso, gobernada durante siglos por potencias extranjeras como Francia, España y Austria, acabó convirtiéndose en una urbe de un dinamismo extraordinario, abierta al mundo y capaz de absorber todo tipo de influencias. Siempre fue un lugar que abrió sus puertas en lugar de cerrarlas”. Astrid comparte sus rincones favoritos de la ciudad, los lugares que frecuenta cuando le apetece comer fuera, leer, pasear o relajarse.

 

Da Abele

"Uno de mis restaurantes populares preferidos es esta tranquila Trattoria que llevo frecuentando desde que era estudiante. Al principio, venía aquí por su ambiente juvenil y porque era bastante barato, uno de los pocos sitios con buena comida tradicional en los que podía permitirme comer con regularidad. Esa apuesta por la calidad a muy buen precio no ha cambiado. Me encantan sus risottos. Cada día ofrecen tres variedades diferentes como plato principal, una costumbre que se mantiene desde que yo era joven y que, personalmente, espero que conserven siempre".

 

Santa Maria preso San Satiro

Donato Bramante, uno de los arquitectos más importantes del Renacimiento, dejó grandes obras en Milán, empezando por la iglesia y convento de Santa Maria delle Grazie, donde Leonardi Da Vinci pintó su célebre mural La última cena. Menos conocida pero del todo imprescindible resulta para mí esta modesta pero bellísima iglesia parroquial encargada a Bramante por el duque Gian Galeazzo Sforza a finales del siglo XV.

 

Parco Sempione

No puede decirse que sea un rincón secreto, pero sí es uno de mis lugares preferidos. Cerca de Castello Sforzesco está este monumental parque, el más grande y hermoso de Milán. Me gusta sentarme en un banco bajo alguno de sus frondosos árboles y ver pasar la vida.

 

Palazzo Rasini

De Milán me gusta especialmente la riqueza de su arquitectura urbana de las primeras décadas del siglo XX, de los raros y hermosos ejemplos de Art Deco que se encuentran aquí y allá a los fantásticos edificios de las décadas de 1920 y 1930. Aunque se completó bajo la dictadura fascista de Mussolini, que acabaría impulsando una arquitecura grandilocuente y de escaso interés artístico, tal vez mi edificio favorito de la ciudad es este Palazzo con su hermosa torres, construido por Gio Ponti y Emilio Lancia.

 

Boeucc

Este restaurante de 300 años de antigüedad es una opción elegante y sin demasiadas pretensiones cuando de lo que se trata es de comer bien en un entorno agradable. Situado en el centro de Milán, en la Piazza Belgioioso, es perfecto para, por ejemplo, una cena especial antes de ir a ver una buena ópera en el Teatro de La Scala.

 

Ti Ri Terra

Adoro esta librería bautizada co el título de una canción infantil y situada muy cerce de mi casa. El propietario siempre tiene tiempo para compartir con los clientes sus amplios conomicientos sobre literatura, ya sea para niños, jóvenes y adultos. Además, organiza cursos de poesía e iniciación literaria para los más pequeños. Es uno de esos lugares donde puedes pasar y no molestarte, sentarte y relajarte.