Lo primero que hay que hacer en cuanto se aterriza en Acra es probar la auténtica comida ghanesa. El tradicional fufu (una bola amasada de plátano cocido o mandioca que se cubre con salsa picante y suele servirse con sopa, pescado o carne) es una estupenda opción, pero el banku, una pasta de tapioca fermentada que suele servirse con pescado y salsa picante, puede ser una estupenda alternativa. En los restaurantes y chop-bars (los chiringuitos callejeros locales) de la capital de Ghana abundan también los arroces cocinados de forma muy diversa o delicias como el Kenkey (maíz fermentado) con pescado frito o el Ampesi, un plato que consiste en raíces de yuca hervidas que suele servirse con habas, carne, huevo o plátano frito.

Una vez familiarizado con la rica gastronomía local, hay que visitar alguna de las paradisíacas playas de la ciudad. Las de Labadi, Laboma y Sakumono están a tiro de piedra del centro urbano. Para una excursión de un día por los alrededores de Acra, vale la pena reservar un viaje en barco al bellísimo lago Volta, al que también es posible llegar en tren. En cuanto a opciones de turismo urbano, resulta imprescindible visitar el parque mausoleo conmemorativo dedicado a Kwame Nkrumah, uno de los principales líderes de la independencia ghanesa y presidente de la República entre 1951 y 1966.

 

Arte y vida nocturna

El Museo de Arte de Acra ofrece una cuidada selección de pintura local tanto tradicional como contemporánea y mercados como los de Mokola y Madina son la opción más genuina y atractiva para comprar recuerdos y piezas de artesanía de Ghana. Para tomar una cerveza o un cóctel y probar alguna receta local, vale la pena acercarse a locales como Asanka, el restaurante Gold Coast o el Yenkodi. Para los más noctámbulos, es recomendable bailar hasta bien entrada la madrugada en clubs como Epo, Blooms o +233.

A poca distancia de la ciudad es posible también visitar alguno de los fuertes de la era colonial, testimonio de la época en que el país se convirtió en uno de los principales núcleos del tráfico transatlántico de esclavos. Vale la pena encontrar tiempo para realizar una visita guiada al menos a uno de ellos y familiarizarse así con esta siniestra página de la historia de Ghana. El fuerte de James, en la costa central de la provincia de Acra, es uno de los más cercanos, aunque la mejor opción tal vez sea acercarse a las muy bien conservadas fortificaciones costeras de Cape Coast y Elmina.

Uno de los mejores hoteles de esta joya oculta del África Occidental es Villa Monticello, establecimiento ‘de autor’ situado en uno de los vecindarios más exclusivos de Acra, cerca del aeropuerto de Kotoka, y dotado de jardines, piscinas y terrazas, así como de un excelente restaurante con barra de cócteles.

Wolfgang Diederich / ALAMY