Para el gran público se dio a conocer gracias al éxito de Los lunes al sol (2002), de Fernando León de Aranoa, en la que compartía protagonismo con Javier Bardem y que le valió el primero de sus tres premios Goya. En esta película interpretaba a un hombre corriente de su tierra, Galicia, que tenía que hacer frente al drama que supone la falta de trabajo. Al reto que significa pasar cada lunes de cada semana en paro. Sin embargo, el actor pocas veces ha debido de pasar por una oficina de empleo. 

Porque la trayectoria en cine y tele de Luis Tosar (Cospeito,  Lugo, 1971) comenzó a mediados de la década de los noventa, según recoge su perfil en la base de datos IMDB, con su aparición en el mítico programa infantil de TVG Xabarín Club. Y a día de hoy acumula más de 100 trabajos entre películas, cortos y series. Si a alguien se le pregunta por los actores más representativos (y populares) del cine español de los últimos 20 años, seguro que su nombre figura en los primeros puestos de la encuesta. Por el éxito de las películas en las que ha participado, pero también por el riesgo a la hora de lanzarse sin red a por cualquier tipo de personaje.

Con el terrorífico Malamadre de Celda 211 y el éxito comercial de El niño (2014) se le identificó con el thriller, pero sus registros van más allá. El año pasado le vimos disfrutando de la alta comedia en Yucatán, también de Daniel Monzón, y este 2019 estrena dos películas. Intemperie, de Benito Zambrano, a partir de la novela homónima de Jesús Carrasco, que inaugurará en noviembre la próxima Seminci de Valladolid, y Quien a hierro mata, en la que Paco Plaza, tras el éxito de Verónica (2017), se enfrenta a un drama con tintes de género negro ambientado en Galicia, y con el narcotráfico de los años 90 como telón de fondo. 

Hablamos con el actor gallego sobre su intensa carrera, sobre la pasión por el oficio que aprendió como payaso y animador en cumpleaños y comuniones, de su relación con la paternidad, de la inolvidable experiencia que fue trabajar con Michael Mann en Miami Vice, y también sobre su último film, que se estrena el próximo viernes 30 de agosto. Un papel que supone una nueva oportunidad para superar con nota alta, muy alta, otro tour de force interpretativo en su filmografía.    

 

A pesar de su trayectoria, cuando cae en sus manos un personaje tan complejo como este, ¿no le genera algún miedo?

Pues la primera vez que leí el guion la sensación fue muy buena y muy mala al mismo tiempo. Me encantaba la historia, me parecía cojonuda, pero pensé que si me hubiera llegado tres años atrás no habría dudado. Pero me tocó en plena pospaternidad, había nacido mi primer hijo hacía seis meses, y estaba instalado en otra energía. Me producía cierta violencia lo que leí, me tocó de una manera heavy. Y me planteé si hacerla o no.

 

¿Y qué le empujó?

Hablé con Emma Lustres, la productora, y se lo dije de la manera más honesta y directa que pude. Me parecía un personaje fascinante, pero me daba mucho repelús todo esto de lo que habla la peli.... (risas).

Sony Pictures

 

¿La paternidad cambia las cosas hasta ese punto?

Sí, cambia las sensibilidades de una manera bastante radical. Había cosas a las que antes yo no tenía aprensión y ahora sí. Pero es que en el momento más reciente de ser padre estás así, luego todo cambia. Es lo que me dijo la productora, que esperara a que pasara el tiempo, a que encontraran financiación y lo pensara. Y la acabé haciendo. Ahora acaba de nacer mi hija, hace unos meses, justo antes del estreno (risas).

 

Se van cumpliendo etapas en su carrera, ¿se imaginaba en algún momento llegar hasta aquí?

Quién puede imaginar dónde va a llegar. No tenía metas, solo tenía claro que quería ser actor. Solo pensaba en dedicarme a la profesión, por eso trabajé en el mundo de la animación, de payaso o en un teatro más físico, con mucha acrobacia. También porque era lo más cercano que tenía a la interpretación allí, en Santiago de Compostela. Aunque con el cine tenía mucha relación, porque en el instituto, con mi amigo Jorge Coira, monté una asociación para hacer cortometrajes. Es cierto que tenía pinta de que solo íbamos hacer cortos durante mucho tiempo y no largos (risas). Aunque la suerte nos ha acompañado a los dos y hemos podido hacerlos.

 

Y en qué momento dijo: “Venga, que ya me puedo ganar la vida con esto”.

Pues muy pronto, desde que llegué a Santiago y empecé a trabajar en fiestas de cumpleaños. Y lo pensé, porque realmente era así. Te ganabas la vida mejor en animación, en cumpleaños, en comuniones y aguantando a 30 niños que en el teatro. El teatro lo hacías por aspirar a algo más.

 

Pero seguro que hubo una película que sí le hizo ver las cosas más claras.

Después de Flores de otro mundo (1999) sí vi que podía hacer más películas. Me marcó mucho, porque hice la entrevista con Icíar (Bollaín), hice pruebas con las actrices... Al terminar este proceso vi la cosa factible. Hasta ese momento, trabajaba en tele, hacía episódicos... como en La casa de los líos, con Arturo Fernández. 

 

Y el Xabarín Club antes.

Ya, pero eso era otro nivel (risas). Yo le pongo a mi hijo las canciones del Xabarín, intento explicarle que trabajaba allí, pero aún no lo entiende.

 

Sin embargo, luego empezó a acumular estrenos y personajes protagonistas. No se lo tome mal, pero, ¿no se cansado alguna vez de ver su nombre en tantos carteles de tantas películas?

Ya, si a mí me encantaría hacer una peli al año, pero no pagan tan bien como para poder permitírmelo (risas). Pero haría una película al año tan feliz. En algún momento ese fue mi sueño. Lo que es verdad es que me divierto actuando, y que tampoco se puede vivir de una película en la que trabajas ocho semanas al año, algo tienes que hacer los otros diez meses.

Sony Pictures

 

En su carrera hay dramas muy intensos y thrillers, ¿no echa de menos más oportunidades en la comedia?

Es algo extraño lo mío con la comedia. No soy una persona que disfrute viendo comedia, aunque me río mucho en general. No soy un gran espectador de este género. Me gusta más el cine de acción, sinceramente (risas). 

 

Pero alguna de acción ha hecho.

No, lo que yo he hecho han sido thrillers. Me refiero al cine de acción de verdad. Soy fan de Jason Statham y me gustaría que me llamaran para ese tipo pelis, aunque no creo que tenga la forma física necesaria... Soy muy fan también de esta última etapa de Stallone. No para de conseguir éxitos con todo lo que hace, y luego, que es muy freak y muy gracioso lo que se ha montado alrededor de Los mercenarios.

 

Y, además, él hace cine con sus colegas, que es el sueño de cualquiera.

Yo cada vez que aparece uno nuevo digo “a ver cómo está este” (risas). Y es un festival de bótox aquello, una maravilla.

 

Pero usted si que ha tenido ya una experiencia en Hollywood, en una superproducción como Miami Vice (2006) y a las órdenes de Michael Mann, ni más ni menos...

Hace ya añitos de aquello... Pero es uno de los momentos más divertidos que recuerdo de mi carrera. Era la primera oportunidad en mi vida de estar en una producción de seis meses de rodaje, algo que seguro que ni ahora el propio Michael Mann se puede permitir. Y además era un referente para un seguidor de la serie en los ochenta como yo. Soy muy fan del director, y sobre de todo de Heat (1995), que me marcó especialmente. Es alguien que ha creado escuela, que implementó como un pionero la técnica de la televisión en el cine. No solo por rodar en HD, sino porque estaba conectado con todos los foquistas y con los otros operadores (él era uno de ellos) e iba dando indicaciones. Era un show superinteresante. Además, a los actores nunca nos cortaba, que es algo que yo he intentado hacer más veces y nadie te da bola porque dicen que en montaje en un lío. Pero lo que consigues con ese sistema es acojonante, porque puedes estar con una escena 20 minutos sin parar y la intensidad que se logra y los momentitos que se pueden rescatar son una maravilla. Es verdad que luego él tiene todo el tiempo del mundo para montar y controla todo.

GDG

 

Como en Miami Vice, en Quien a hierro mata también está presente el narcotráfico, pero en Galicia.

Se habla en la película en pasado, pero en la actualidad hay mucho narcotráfico en Galicia. Es verdad que el momento más glamuroso ya pasó o es que los narcos ya no son tan impunes. Lo interesante de la película es que trata el mundo de la cocaína y también el de la heroína. En Galicia, lugares como Villagarcía o Ferrol fueron muy azotados, con generaciones enteras que se fueron al garete con la heroína y esto es lo que cuenta la película, sobre todo en relación con mi personaje, que es un tipo que arrastra un dolor del pasado que tiene que ver con ese mundo. En Miami Vice todo era glamour y esta peli intenta caminar por territorios donde la gente, en general, no quiere entrar mucho. Paco (Plaza) se ha intentado acercar a lo real del mundo del narco y a lo cutre que puede llegar a ser, a pesar de que sean tipos que muevan toneladas de cocaína.

 

Cuando uno interpreta un personaje tan complejo, con decisiones morales tan extremas, ¿cuesta luego mucho sacárselo de encima?

No, no creo que más que la media. Hay una energía en la que te instalas cuando el personaje   es muy intenso y trabajas con él muchos días seguidos que no es todo lo cómoda que podía ser. Cuando eres soltero, se lleva mejor. No tienes que compartirlo con nadie y lo esparces como quieres. Cuando estás en familia no eres consciente de que estás instalado ahí, pero la otra persona sí se da cuenta. Me suelo desprender pronto de esas cosas e intento no mitificarlas mucho. No rodearlas de una mística que es típica del actor más joven (risas). En esos momentos te crees un poco más la movida y entras en esa rueda.

Sony Pictures

 

Una rueda a la que supongo que empujan, de alguna manera, los premios.

Hay que distanciarse lo más posible, yo lo hago tanto que los premios se los entrego todos a mi madre. En casa de mis padres hay dos vitrinas y los tienen ahí guardados. Mi mujer dice que es una negación de lo que me fue bien, pero para mí es bueno no tenerlos presentes. Yo creo que en algún momento tuve cierta melancolía de las cosas que salieron bien y a mí me gusta que la vida fluya... Estar colgado con esas cosas es jodido.

 

Un hijo de tres años y medio y una hija de un mes, cuando crezcan cuál va a ser la primera película de su padre que van a ver.

Hostia, esto no me lo habían preguntado nunca. Es complicado porque con mis ahijados ya tuve problemas, nunca podían ver por edad mis pelis (risas). Quizá Los lunes al sol para que vean cómo eran las cosas en ese momento. Aunque no sé si serán peores para ellos. Pero es una película bonita de ver y que habla de unos valores que supongo que son buenos para unos chavales.