Aniversario del 1-O
El "nuevo embate" al Estado de la ANC no genera en el independentismo el entusiasmo de otros tiempos
Partidos y entidades soberanistas se comprometen a estudiar la propuesta, pero nadie la apoya abiertamente
La ANC llama al independentismo a preparar un "nuevo embate" en 2027 coincidiendo con los 10 años del 1-O
Òmnium reclama un "frente cívico" para ahuyentar al "monstruo" de la extrema derecha

Imágenes de la manifestación por la Diada de Cataluña en Barcelona
La Diada de Catalunya de este año se convirtió en un grito transversal del catalanismo para combatir el auge de la extrema derecha. Sin embargo, hubo otro llamamiento a tener en cuenta, aunque no fuera tan transversal: en la manifestación independentista, la ANC llamó a lanzar un "nuevo embate" al Estado en 2027, aprovechando que se cumple una década del referéndum del 1-O y de la declaración unilateral fallida. Transcurridos unos días para digerir la propuesta, la idea de la entidad que preside Josep Vila no ha generado demasiado entusiasmo ni en partidos ni en entidades. El término embate ya no despierta la misma adhesión que hace unos años.
La propuesta de la ANC pasa por utilizar el décimo aniversario del momento más álgido del 'procés' para plantear un "punto de inflexión" que impulse de nuevo al movimiento independentista, que no pasa por su mejor momento. Este punto de inflexión debería empezar con una "gran movilización en otoño de 2027" que sería, según el plan esbozado, "el primer paso de un nuevo embate para ganar la independencia". La ANC quiere convocar una cumbre para avanzar en sus planes.

El presidente de la ANC, Josep Vila, durante la Diada / Marc Font / ACN
La idea, por ahora, no ha suscitado grandes apoyos. Nadie la desecha públicamente, pero tampoco genera adhesiones. Por ejemplo, Òmnium Cultural, que antaño formaba una sólida dupla con la ANC para las grandes movilizaciones, no ha tomado ninguna decisión. Fuentes de la entidad que preside Xavier Antich esgrimen que están "a la espera de la concreción de la propuesta", y que la idea es reunirse con la ANC próximamente. "Queremos conocer en qué términos se plantea esta cumbre, cuáles son los objetivos concretos y con qué organizaciones se quiere contar", añaden las mismas fuentes.

El presidente de Òmnium, Xavier Antich, en el acto de la Diada. / MANU MITRU
Por su parte, el presidente de la Associació de Municipis per la Independència (AMI), Salvador Coll, cree que la propuesta "debe valorarse teniendo muy presente el momento político y social que vive el país", ya que en 2027 habrá elecciones municipales y sin perder de vista "el gran cambio social que se está produciendo" en Catalunya con "realidades demográficas, generacionales, culturales y sociales cambiantes".
"No estamos en el mismo lugar en el que estábamos en 2017 y no podemos cometer el error de afrontar el futuro de la misma manera. La situación es hoy mucho más compleja y nos exige mucha más capacidad de análisis, de generosidad y de unidad de acción", añade. Es por ello que pide que dejar en un segundo plano las estrategias partidistas si realmente se quiere avanzar en un proyecto de construcción nacional y opina que "este nuevo embate no puede ser únicamente una propuesta basada en la ilusión, en la fiesta o en una gran movilización puntual".
"Necesitamos una propuesta de fondo, con contenido y con un proyecto de país detrás; una propuesta que explique qué país queremos construir y cómo queremos afrontar los grandes retos sociales, económicos, culturales y nacionales que tenemos por delante. 2027 puede ser una oportunidad, pero, sobre todo, debe servir para empezar a construir, desde ahora, una nueva estrategia compartida y pensada en clave de país", resuelve Coll.
De momento, la ANC ha mantenido ya algunos contactos y espera organizar una primera cumbre de entidades para abordar el horizonte de 2027 en las próximas semanas. A diferencia de hace una década, cuando había comunión total entre entidades y partidos independentistas, la voluntad del actual presidente de la ANC es dejar a las formaciones fuera de la organización de este nuevo "embate". La justificación oficial es que no quieren que sea utilizado de forma partidista por ninguna de ellas, pero el hecho de que haya nacido un nuevo partido como Aliança Catalana también influye. No aceptar la participación de los partidos es una forma indirecta de excluir a la extrema derecha sin decirlo abiertamente, lo que podría alejar una parte del votante independentista que ahora apoya a esta formación.
¿Qué piensan los partidos?
Públicamente, Junts celebró la propuesta y la calificó de "excelente", pero ahora mismo el planteamiento de la entidad no es una prioridad para el partido. La dirección posconvergente está completamente centrada en el regreso del expresident Carles Puigdemont, que podría producirse en las próximas semanas. La formación pone todas las expectativas en la vuelta de su líder y espera que sirva de revulsivo, tanto para el movimiento independentista como para la propia formación, lastrada por las malas encuestas y el posible auge de Aliança.
La cúpula de Junts, además, tampoco ve clara la voluntad de la ANC de dejar fuera a los partidos de la organización de este nuevo "embate", ya que consideran que, si en su momento el 'procés' tuvo una fuerte repercusión, fue también por el papel que se jugó desde las instituciones.

Archivo - El expresidente Carles Puigdemont, durante su fugaz regreso el 8 de agosto de 2024 / David Zorrakino - Europa Press
La CUP tampoco ha acogido la propuesta con entusiasmo, a pesar de que ve positivo que el independentismo recupere la iniciativa y que se abra un nuevo ciclo de movilizaciones, después de varios años en los que la estrategia del movimiento ha estado centrada en el combate judicial. No obstante, los anticapitalistas advierten de que ello no puede suponer volver al "procesismo" y reclaman que cualquier estrategia unitaria sirva también para plantar cara a la extrema derecha.
Algo similar ocurre con ERC. El día después de la Diada, el partido de Oriol Junqueras aseguró que estaba "dispuesto a ayudar y empujar" para que el movimiento coja un nuevo impulso, pero hace tiempo que la palabra embate no figura en su diccionario. Y mucho menos cuando se trata de fijar plazos concretos en el calendario. Los republicanos se limitan a asegurar que siempre estarán dispuestos a hablar de "construir mayorías que nos lleven a la libertad".
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