La alianza de izquierdas

¿Puede Sumar dejar sin recursos a Podemos tras irse al grupo mixto? 4 claves

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La líder de Sumar, Yolanda Díaz, con la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, en la campaña del 23-J

La líder de Sumar, Yolanda Díaz, con la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, en la campaña del 23-J / Villar López / EFE

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La caja de Pandora se abrió a raíz de unas palabras de Ada Colau tras hacerse público el acuerdo de investidura del PSOE y Sumar. "Podemos ha firmado un acuerdo con Sumar para ir juntos a las elecciones y debe cumplir, o no tendrá retorno en materia económica", dijo la líder de los Comuns. Y Pablo Iglesias respondió sin pelos en la lengua acusando a la exalcaldesa de Barcelona de estar lanzando "amenazas" que no se pueden cumplir fruto de su "frustración autoritaria". Ahora que Podemos ha anunciado que abandona el grupo de Sumar en el Congreso y se va al mixto, se abren los interrogantes sobre si realmente es posible o no que Sumar cierre el grifo de recursos a los morados. ¿Qué pactaron exactamente los morados con Yolanda Díaz? ¿Qué puede pasar ahora con las subvenciones que les corresponde tras las elecciones? ¿Puede pasar lo mismo entre Podem Catalunya y los Comuns? A continuación, las claves de esta contienda.

¿Cuál es el reparto y qué se lleva Podemos?

A Podemos le corresponde el 23% de cualquier subvención pública que perciba la coalición de Sumar, en virtud del acuerdo electoral que alcanzaron para las elecciones del 23 de julio y que validaron ante la Junta Electoral Central. Aquel pacto generó enormes tensiones en el espacio por las fuertes críticas de Podemos a las condiciones, que dejaban fuera a Irene Montero y que le valieron para hacerse con cinco de los 31 diputados totales del grupo parlamentario. El apartado económico era uno de los puntos fuertes para los morados, que percibían casi una cuarta parte de los ingresos totales de la plataforma de Yolanda Díaz. 

Las condiciones para la asignación económica

En total, son dos las subvenciones públicas que reciben las formaciones con representación parlamentaria, un detalle no menor que podría determinar el desenlace en caso de que Podemos y Sumar consumen su ruptura política. Una de ellas es la asignación que percibe Sumar por el Congreso de los Diputados, de la que Podemos recibe ese 23% pese a que su proporción de diputados es mucho menor. La segunda proviene del Ministerio del Interior para la financiación de los partidos políticos.

Una vez sellado el acuerdo electoral, la coalición de Sumar trasladó a este departamento el reparto económico acordado con las distintas fuerzas, especificando qué porcentaje de la subvención total correspondía a cada partido y en qué cuenta bancaria debían abonarse las distintas asignaciones, que son transferidas de manera directa de Interior a Podemos y el resto de fuerzas. Por escaños y votos, a Sumar le corresponden 7.050.911,53 euros anuales si se tienen en cuenta tanto las subvenciones de Interior como las del Congreso. De esta cantidad, a Podemos le corresponde el 23%, alrededor de 1,6 millones de euros, quedando 5,4 millones para el resto de fuerzas y para Sumar. 

¿Puede Podemos quedarse sin asignación tras la ruptura?

La advertencia que lanzó Ada Colau es una hipótesis que ha rondado la coalición Sumar desde su mismo germen, cuando Sumar incluyó una cláusula antiescisión para Podemos, incorporando en el acuerdo el compromiso de permanecer dentro del grupo parlamentario. Saliendo del grupo, dejarán de percibir automáticamente las subvenciones correspondientes al grupo parlamentario de Sumar, aunque esta cantidad (1.621.709 euros anuales) es mucho menor que la procedente del Ministerio del Interior, dirigida a los gastos de funcionamiento de los partidos.

Ahora que ha decidido irse al Grupo Mixto, la gran duda jurídica es si seguiría manteniendo el derecho a la asignación económica proveniente del Ministerio del Interior. Sumar podría requerir al ministerio un nuevo reparto de asignaciones y dejar fuera a los morados, alegando la ruptura del acuerdo que justificaba el reparto económico inicial. El debate jurídico está servido, y la pelota puede quedar en el tejado del departamento dirigido por Fernando Grande Marlaska, que podría aceptar o rechazar esta modificación. De llegarse a este extremo, con toda seguridad serían los tribunales quienes tendrían la última palabra.

¿Le puede pasar lo mismo a Podem Catalunya con los Comuns?

No solo Iglesias se revolvió contra las palabras de Colau sobre cómo estaban juego recursos para el partido, sino que también la coordinadora de Podem Catalunya, Conchi Abellán, ha alzado la voz para dejar caer que hay lagunas en el pacto sellado con los Comuns para la coalición de En Comú Podem. Una alianza que, en una entrevista a EL PERIÓDICO, ya avisa que no está asegurada de cara a las próximas elecciones catalanas porque las relaciones se han deteriorado hasta tal punto en los últimos meses que los morados aseguran que no participan ya de la toma de decisiones de la coalición. Fruto de las tensiones internas, hay 13 miembros de la dirección de Podem que han dimitido y el partido está a la espera de celebrar una asamblea para renovar su cúpula.

"La subvención anual del grupo parlamentario tendrá la siguiente distribución: 75% Catalunya en Comú y un 25% Podemos", reza el acuerdo firmado para las elecciones catalanas de 2021. El grupo recibe 820.955,12 euros por sus 8 diputados. Pero también se especifica que Podem Catalunya, que asegura sentirse "minorizada" tanto en el Parlament como en la última lista de las generales, "destinará de forma creciente recursos propios de la subvención del grupo parlamentario en la construcción del espacio político común": un 4% en 2022, un 8% en 2023 y un 12% en 2024.

Ambas partes admiten que el reparto económico se cumple, pero Podem se queja de que, pese a aumentar su aportación anual, siga sin avanzar la "construcción" del espacio común y no "conste legalmente" en la coalición En Comú Podem. En su día, el 29 de diciembre de 2020, la firmaron Candela López, coordinadora de Catalunya en Comú; Agnès Petit, de ese mismo partido, como presidenta de la alianza, y Alberto Rodríguez como representante de Podemos. Pero este último acabó fuera de los morados cuando se le retiró el escaño en el Congreso y fundó otro partido -Drago- que se coaligó con Sumar en las generales. "Estamos aportando recursos a En Comú Podem sin estar dentro", sostienen desde Podem.

En el caso de la coalición que se firmó para las municipales de mayo, el acuerdo recogía la renuncia explícita a competir electoralmente y a presentarse por separado y se especifica que, si una de las partes abandona el pacto, "perderá todos los derechos sobre las subvenciones y los ingresos que se puedan obtener y renuncia a los repartos que le puedan corresponder, así como a los recursos humanos que se hayan acordado en el ámbito municipal". También concreta que si un cargo electo dimite, debe ser substituido por una persona del mismo partido.

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