Las cuentas de la Generalitat

Las propuestas de PSC y Junts amenazan con dilatar la aprobación de los presupuestos

Los socialistas esperan que se visualice que son indispensables para la estabilidad y los posconvergentes pretenden marcar perfil ideológico de centro chocando con los 'comuns'

Salvador Illa y Albert Batet, conversando en el hemiciclo del Parlament justo detrás del 'president' Pere Aragonès

Salvador Illa y Albert Batet, conversando en el hemiciclo del Parlament justo detrás del 'president' Pere Aragonès / FERRAN NADEU

Sara González
Xabi Barrena
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En toda negociación, un factor tan importante como las cuestiones que se ponen encima de la mesa es la gestión del tiempo. El manejo del reloj incide directamente en el contenido de lo que se pacta. Todos los partidos usan y abusan de ello. ERC, por ejemplo, en sus negociaciones en Madrid con el PSOE. Y viceversa. Y en las conversaciones a cuenta de los presupuestos de la Generalitat, no podía ser menos. Tras una primera fase, en la que los republicanos quisieron distanciar temporalmente esta negociación de la de los Presupuestos Generales del Estado y de la mesa de diálogo, son ahora los actos de PSC y Junts, por razones distintas, los que ralentizan el segundero del reloj.

Los posconvergentes presentaron el pasado miércoles su propuesta para las cuentas catalanas. En ella era tan importante lo que estaba escrito como lo que no. En todo su plan no había ningún apartado que chocara frontalmente con los republicanos. Ni una mención a la moción de confianza, con la que insistían, para aprobar los presupuestos, a poco de salirse del Govern. Tampoco al aeropuerto de El Prat, que Junts pretendía, en julio del 2021, y Pere Aragonès, no, lo que, a la postre significó el primer gran choque entre en ambos en el seno del Executiu y ahora volverá a poner sobre la mesa el PSC.

Por el otro lado, muchas de las consideraciones posconvergentes estaban trufadas de un evidente aroma ideológico, cercano al que rezumaba la antigua CiU y que algunos de los propios miembros de Junts echaban en falta. Desde una bajada de impuestos lineal y no progresiva a todos los tramos del IRPF, revestida de deflación ante la innegable pérdida de poder adquisitivo de todos los ciudadanos por culpa de la disparada inflación, a un rescate de la escuela concertada, vía la actualización de los módulos (el coste por alumno que asume la administración) varada hace años en los mismos guarismos.

Choque ideológico

Pero este marcar perfil ideológico choca, obviamente, con la ideología ajena y, muy especialmente, de los 'comuns', que ni quieren una reducción fiscal, ni, tampoco, que se destine un euro de más a la escuela concertada. Y los 'comuns' son los que tienen las conversaciones más avanzadas con el Govern. Torpedear esto supondría, en la practica, el retorno a la casilla de salida.

Otra de las medidas que propone el espacio posconvergente es compartida con el PSC: el compromiso de tramitar y avanzar, sin dilaciones "innecesarias" con el proyecto del Hard Rock de Tarragona. Aunque no ha hecho públicas sus exigencias, el PSC se plantó en Palau el jueves con cinco proyectos “potentes” bajo el brazo que el Govern advierte de que no tienen una concreción presupuestaria. Que uno de ellos, que Salvador Illa ha definido como una “condición previa” para la negociación, sea desencallar la inversión del Hard Rock es toda una declaración de intenciones para tratar de influir en los avances con los ‘comuns’, que se oponen rotundamente a este proyecto. Todavía más si se le suma el Aeropuerto. 

Y es que, si una cosa busca Salvador Illa, es visibilizar que el Govern en minoría agoniza por falta de apoyos y que solo la “responsabilidad” y la “política útil” que ejerce su partido es capaz de rescatarlo. Eso sí, no sin antes haber encarado una negociación -que no una “adhesión”- que ven inviable que concluya la semana que viene. De hecho, entre los intereses de los socialistas también está que el acuerdo, cuando llegue, se publicite a bombo y platillos y que, por lo tanto, no quede amortiguado por un puente festivo o por la Navidad. 

Precio caro al apoyo

El PSC, que el viernes se sentó ya con el Govern con propuestas concretas para abordar la carpeta de Salut, está dispuesto a cobrar caro su apoyo. El acuerdo, aseguran fuentes de la dirección, están seguros de que llegará, pero no sin hacer pagar al Executiu que durante meses hayan rechazado de forma sistemática su mano tendida e incluso verbalizado públicamente que no querían sus votos. “Si han cambiado de posición, ahora que no vengan con prisas”, sostienen.

El mensaje que emite el Executiu es absolutamente inverso. "Mucha mano tendida cara a la galería, pero, en realidad, a puerta cerrada, nada de nada", señalan fuentes que atribuyen al PSC esa voluntad dilatoria: "Es un clásico de la negociación, dilatar para subir el precio y obtener más". En lo único que coinciden ambas trincheras es que habrá acuerdo.

Los republicanos dicen no tener prisa, en el sentido de que no prevén que un eventual acuerdo con el PSC a poco de las municipales les pueda pasar factura. "Si aprobamos los presupuestos nos marcamos un tanto, porque la gente quiere y necesita esos presupuestos. Es un clamor en todos los ámbitos sociales", pondera esta voz que añade que, incluso, ven en la actualidad más disposición en Junts que al PSC.

Sumando las migas de pan que desprende cada negociación bilateral, y haciendo una lectura optimista, esta relevante voz del Govern ve posible que los presupuestos se aprueben con el apoyo de las cuatro fuerzas en liza. Esas migas de pan son esa seguridad de llegar a un pacto con el PSC; la disponibilidad de Junts que ha orillado las llenas rojas republicanas y lo avanzado de las negociaciones con los 'comuns'.

Y es que en este contexto de alianzas temporales, los republicanos cuentan con los socialistas para no modificar el marco fiscal del tramo autonómico del IRPF. "No haremos caso a los extremos", apuntó otro miembro del Govern en referencia a los que quieren subir los impuestos ('comuns') y los que los quieren bajarlos linealmente (Junts).

En paralelo, el gabinete de Aragonès mantendrá la presión a PSC y Junts. Sin ir más lejos, este lunes se reunirá el Consell de Diàleg Social, foro que reúne a la patronal y a los sindicatos, dos agentes sociales con influencia sobre ambas fuerzas. En ese encuentro se formalizará el acuerdo, desvelado por EL PERIÓDICO, de aumentar el IRSC (indicador de renta de suficiencia, valor sobre el que se calculan las prestaciones sociales) un 8%, además de 680 millones para industria y mejoras en la FP.