Negociación en marcha

El Govern no contempla tocar impuestos en los presupuestos de 2023

La Conselleria d'Economía avanza con los 'comuns', pero se reunirá con el PSC esta semana

No está sobre la mesa suprimir el tributo de patrimonio ni reformar sucesiones -como defiende Junts-, pero sí añadir el gravamen a los cruceros

El 'conseller' d'Economia, Jaume Giró, y el líder del PSC, Salvador Illa, en el Parlament.

El 'conseller' d'Economia, Jaume Giró, y el líder del PSC, Salvador Illa, en el Parlament. / ACN

Sara González

Sara González

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Al PSC le está costando que el conseller de Economía, Jaume Giró, cuadre la agenda, pero el planteamiento es que la reunión para abordar los presupuestos de 2023 con el principal partido de la oposición se produzca esta misma semana y que transcurra alejada del foco mediático. "Queremos saber si van en serio", insisten los socialistas, que han pedido el encuentro pese a que el 'president' Pere Aragonès rechaza aprobarlos con su apoyo y que los 'comuns' les llevan semanas de ventaja en las conversaciones.

Con el techo de gasto aprobado -33.000 millones-, la previsión es que no se toque la carpeta fiscal. El Govern no prevé que se elimine el impuesto de patrimonio ni reformar el de sucesiones, como aprobó Junts en su congreso en julio, solo que se incorpore el nuevo gravamen a los cruceros que ultima la Conselleria d'Acció Climàtica.

Economía es reacia a avanzar detalles de las líneas maestras de las cuentas. Giró quiere aprobarlas, según ha afirmado en una entrevista en Catalunya Ràdio, cerca del 20 de octubre para que puedan entrar en vigor el 1 de enero. "Están empezando las negociaciones y no hay indicaciones de ningún tipo", aseguran fuentes de la 'consellería'. Pero hay líneas rojas marcadas por el 'president'. "Tocar la carpeta fiscal no está encima de la mesa", insisten desde el entorno de Aragonès, que ya se opuso públicamente a los postulados que aprobó el partido de Laura Borràs y Jordi Turull en su conclave. Es la filosofía que los 'comuns' esperan que se mantenga.

Las condiciones

La formación de Jéssica Albiach, que se reunió tanto la semana pasada como esta con Giró, entiende que el punto medio entre apretar más las tuercas a las rentas altas, como querrían ellos, y lo que defiende Junts está en no tocar nada y mantener las reformas fiscales ya aprobadas en los últimos tres años. Las principales fueron el incremento del IRPF para la rentas superiores a los 90.000 euros en los de 2020 y la rebaja del de las rentas bajas en los presupuestos hoy vigentes. El impuesto a los cruceros, uno de los caballos de batalla de Ada Colau en Barcelona, es el trofeo que pretenden exhibir esta vez.

También los socialistas consideran que "no es momento" de hacer cambios en esta materia. Su ambición se centra en garantizarse un hueco en la geometría negociadora del Govern. Ni tan siquiera han puesto condiciones previas para abrirse camino en la aritmética parlamentaria. Giró los ha incluido públicamente junto a los 'comuns' y la CUP como "posibles socios" y aunque la 'consellería' admite que reunirse con ellos no significa necesariamente que sean prioritarios sí les ofrece algún mimo.

"Lo que debe hacer un Govern en minoría es intentar pactarlos con quien pueda y que sea lo menos caro posible", ha dejado caer. La entrada en escena de los socialistas ha activado las alertas en ERC y ha provocado también inquietud en los 'comuns', que no quieren perder la fuerza negociadora de sus ocho diputados. El año pasado, si Colau pudo aprobar las cuentas de Barcelona de la mano de los republicanos fue, precisamente, a cambio de garantizar los de la Generalitat.