Balance de la gestión del Govern en la Cámara

¿Un Parlament al ralentí?

La oposición acusa a Aragonès de poner sordina al debate abusando de los decretos ley

  • Los grupos han presentado más iniciativas que el Executiu en los primeros meses de la legislatura

  • ERC se felicita por la capacidad del Govern de no perder leyes y mantener el rumbo pese a Junts

Algunos diputados del Parlament, en el hemiciclo.

Algunos diputados del Parlament, en el hemiciclo. / David Zorrakino / Europa Press

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

Periodista

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Lejos, muy lejos, quedan los tiempos en los que el Parlament de Catalunya era el epicentro de la política española y europea, con centenares de periodistas acreditados. Ahora parece que la Cámara catalana ha pasado al otro extremo. En los tres primeros periodos de la legislatura se han aprobado diez leyes, de las cuales la mayoría son pequeñas modificaciones de leyes ya existentes, mientras que el Govern ha optado por la vía rápida mediante 28 decretos ley. La oposición acusa al Ejecutivo de Pere Aragonès de poner el Parlament al ralentí. ERC defiende que el Govern no pierde votaciones y mantiene el rumbo incluso pese a sus socios de Junts

Ramon Espadaler, en nombre del grupo del principal grupo de la oposición, PSC-Units per Avançar, subraya con las cifras en la mano: "Hemos enviado más proyectos al Parlament nosotros que el Govern". También lamenta "una sobreutilización del decreto ley, que en parte se explicaba por la pandemia y era el instrumento adecuado para cuestiones no previstas, porque eran cambios puntuales y urgentes, pero al Govern le ha quedado el hábito y ahora abusa del decreto y esto coarta el debate". En este sentido, Espadaler añade que "muy pocos" de los decretos se acaban tirando adelante como proyecto de ley. Es decir, con la posibilidad de debatir el contenido durante semanas en la Cámara.

El abuso del decreto sin debate

Fuentes de la CUP y de Ciutadans coinciden, sin que sirva de precedente, con el PSC: "El decreto ley debería ser un procedimiento extraordinario de urgencia, pero es posible que con la inercia de la pandemia este procedimiento se esté utilizando más allá de lo necesario". Los cupaires citan, como Espadaler, el ejemplo del decreto sobre el catalán, que el grupo anticapitalista pidió que se tramitara como ley "por todas las implicaciones que tenía", pero el Govern y los grupos favorables al decreto decidieron seguir sin la tramitación ordinaria. "Hay que estar pendientes -añaden en la CUP- para que este uso del decreto ley no se convierta en un abuso, para garantizar que los debates legislativos se celebran con el tiempo y la forma necesarios". Los grupos del Govern sostienen que los decretos se han justificado por situaciones excepcionales y la oposición no los ha tumbado en la Junta de Portavoces ni ha forzado que se tramitasen como leyes.

Espadaler también considera que la intensidad de los debates parlamentarios ha descendido notablemente. "Estamos en el otro extremo respecto a 2017, en parte porque es interés del propio Govern aplanar el debate lo máximo posible, cumplir los trámites con el perfil más bajo, y la opción de legislar a través de decretos lo demuestra, o que no envíen proyectos de ley potentes". El diputado lamenta que muchas resoluciones incluso aprobadas transversalmente quedan durmiendo "el sueño de los justos". Con todo, el parlamentario del PSC-Units per Avançar sí ve positivo que se hayan producido distintos tipos de alianzas y también debates de interés como el monográfico sobre la salud mental o el que aprobó la ley del catalán con una mayoría transversal: ERC, Junts, PSC y 'comuns'.

ERC inicia una reflexión

Ernest Maragall, diputado y concejal en el ayuntamiento de Barcelona por ERC, sostiene que el Govern consigue tirar adelante en el Parlament pese "al ruido, muchas veces desde las filas de la mayoría". Maragall es crítico con el papel del socio del Ejecutivo, Jxcat: "ERC está aguantando, tirando adelante, arrastrando, a veces teniendo que desbordar los intentos de frenada, pero hay un acento progresista que domina frente a una mezcla de no se qué, de intereses diversos".

Maragall sí hace autocrítica sobre la actividad parlamentaria y revela que el grupo parlamentario de ERC ha iniciado una reflexión interna: "Hay muchos desajustes o ineficiencias y una percepción ciudadana de que no es como podría ser". Al respecto el diputado considera que los sistemas electorales con listas cerradas por parte de cada partido son un factor clave en este problema.

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La portavoz de Junts, Mònica Sales, evita polemizar con Maragall sobre las relaciones entre socios pero sí admite que “la política tiene la agilidad que tiene, a veces podrías poner el acelerador en algunas cuestiones, nosotros [Jxcat] estamos haciendo una valoración interna de esta cuestión, también”. Y añade: “Tenemos una asignatura pendiente, explicar mejor a la ciudad qué se hace en el Parlament y que no sea noticia solo por temas que no son propios de la actividad política. Y es verdad que últimamente se ha puesto más el foco en el tema de los trabajadores y de la presidenta, a la que reitero nuestro apoyo”. Sales recuerda que cuando se inició como concejal veía lentos los ritmos del ayuntamiento y ahora en el Parlament, "los tempos son más lentos".

El factor Borràs y los bloques

Sin duda la actividad del Parlament, como comenta Sales, ha estado marcada por cuestiones ajenas a la producción de leyes o medidas relacionadas con los ciudadanos y sus necesidades. El 'caso Borràs' -el proceso que ha llevado a que el Parlament suspendiera a su presidenta cuando ha sido citada a juicio por delitos relacionados con la corrupción- ha monopolizado la atención mediática y política. Los defensores de Borràs -es decir, Junts- han lanzado duras críticas al funcionamiento de todo el resto de partidos por haber facilitado que se aplicara el reglamento del Parlament. Maragall lamenta "el ruido que genera la propia institución parlamentaria y la propia presidenta". Ignacio Martín Blanco, de Ciutadans, va más allá: "El Parlament ha sufrido este último año y medio un proceso de degradación importante y en esto la presidencia de Borràs ha sido nefasta para el prestigio y reputación del Parlament; mientras los partidos nacionalistas no acepten que los procedimientos en democracia son importantes, difícilmente recuperaremos el prestigio del Parlament". Palabras del diputado de un grupo que se sigue caracterizando por sus actuaciones polémicas en el hemiciclo.

La actividad parlamentaria en números

En lo que va de legislatura, -tres periodos de sesiones, en la terminología del Parlament- se han aprobado diez leyes. ¿Son muchas o pocas? Comparado con el mismo período de tiempo de legislaturas anteriores, ha habido precedentes más productivos, en los que se han aprobado 18, 12 u 11 leyes. Otros, menos efectivos, con solo ocho, cinco o incluso solo una ley.

En cuanto al contenido de estas diez normas, se puede detectar que tres de ellas sí han tenido peso notable, como la de presupuestos, la de acompañamiento de los presupuestos y la que pactaron el Govern con el PSC y los 'comuns' en defensa del catalán en el modelo educativo. Pero el resto de las siete leyes son más bien modificaciones de normas ya existentes, es decir, cambios puntuales.

Se han aprobado 28 decretos, muchos más que los registrados en años anteriores a la pandemia. En el 2007 sólo se aprobó un decreto. Durante los años de coronavirus este instrumento de urgencia se llegó a usar 52 veces. Ahora la cifra en lo que llevamos de año es de 28 decretos. ¿Sobre qué? Sobre asuntos como el alquiler de vehículos con conductor, las consecuencias de la guerra de Ucrania, sobre el covid, sobre tributos y sobre las juntas de propietarios de viviendas, entre otros.