Así se negoció la nueva ley escolar

Inmersión lingüística: La ley del catalán, un pacto forjado en el grupo de Whatsapp 'Consens català'

El acuerdo entre PSC, ERC, Junts y 'comuns' se fraguó en un 'sprint' final telemático que culminó en una reunión en Palau entre Aragonès e Illa

Inmersión lingüística: La ley del catalán, un pacto forjado en el grupo de Whatsapp 'Consens català'

SILVIA JARDÍ/ACN

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Daniel G. Sastre / Júlia Regué / Xabi Barrena / Fidel Masreal

El pacto entre PSC, ERC, Junts y los 'comuns' que regula el uso de las lenguas en las aulas catalanas se fraguó en un grupo de Whatsapp. Se llama 'Consens català', lo creó el jueves 19 de mayo la viceprimera secretaria socialista Alícia Romero, reúne a los negociadores de todos los partidos y sigue abierto, porque puede servir para organizar una cena de celebración el día que finalice definitivamente el último culebrón de la política catalana. Cuando todo estuvo atado, el pasado martes, los líderes de los dos principales partidos catalanes, Pere Aragonès y Salvador Illa, sellaron el acuerdo en el despacho del 'president' en el Palau de la Generalitat.

La historia, ya es conocido, tiene dos partes. La primera termina el 24 de marzo, con la presentación del primer pacto de los partidos para responder a la sentencia del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) que establece que un 25% de las clases deben darse en castellano. Ocho horas después, el acuerdo queda en nada porque Junts, en vista de las protestas independentistas en redes sociales, se descuelga. "Y eso que el texto tenía el 'ok' de Laura Borràs", asegura uno de los negociadores, que también subraya el discreto protagonismo de la 'exconsellera' Irene Rigau en esa primera ronda de conversaciones.

Tras el fiasco, y después de varias prórrogas con las que PSC, ERC y 'comuns' intentaron dar margen a Junts para que volviera al consenso, la negociación en serio no se retomó hasta la semana pasada. "El martes le decimos a Marta [Vilalta]: 'Vamos a votarlo, ya está bien'. Pero al final no lo incorporamos al orden del día, porque ERC estaba trabajando con Junts y pedían más tiempo", explican fuentes socialistas a este periódico.

En efecto, los socios del Govern llevaban días negociando para acordar una propuesta que presentar después a PSC y 'comuns'. En ese punto, ya estaba claro que el rechazo de Junts a la modificación de la Ley de Política Lingüística iba a propiciar la creación de una nueva ley, porque ERC no acepta una norma de menor rango. La otra obsesión de los republicanos era mantener el apoyo de los cuatro partidos, porque creen que este pacto es mucho más sólido que si solo le dieran apoyo los independentistas.

ERC no aceptaba una norma con rango inferior a ley y estaba obsesionada con mantener el consenso a cuatro

El séptimo borrador de 16

El jueves 19, los partidos se ven a primera hora en el Parlament, sede de casi todas las reuniones que han alumbrado el pacto, en concreto en los despachos de ERC. En ese momento los socialistas tienen acceso por primera vez a la nueva ley que proponen ERC y Junts. "Y la versión que nos dan es el séptimo borrador", afirman fuentes del partido. El texto definitivo, el que se votará en el pleno, es el decimosexto, lo que, en una ley de solo dos artículos, da cuenta de la meticulosidad de los debates.

ERC y los 'comuns' quieren entrar en el registro el texto el viernes, pero los socialistas y Junts siguen negociando el papel del castellano en la redacción final de la ley. Ese era el problema desde hace días, concuerdan varias fuentes. Al final, la definición de ese idioma como "lengua curricular" permite a cada uno defender sus posiciones.

Durante todo el fin de semana, con el grupo de Whatsapp ya activo, los partidos se cruzan enmiendas. Están conectados Romero y Esther Niubó (PSC), Marta Vilalta y Mònica Palacín (ERC), Mònica Sales y Francesc Ten (Junts), y David Cid y Jéssica González (En Comú Podem). Todo el contacto es telemático, y en ese momento por parte de Junts se incorpora también Jordi Sànchez.

El lunes, todos los partidos muestran optimismo en sus declaraciones ante los periodistas. Todos menos el PSC. "Es que nos habían dado el primer papel el jueves, y necesitábamos reflexionar", afirman desde la dirección. En la formación subrayan la "voluntad clara de acuerdo" por parte de todos. Fuentes de Junts coinciden, y destacan en especial el "esfuerzo" de los socialistas

Desaparece el rechazo a los porcentajes

Como ejemplo de este afán constructivo, varias fuentes aseguran que en el texto inicial que se debatió el jueves -el pactado por ERC y Junts- se hacía constar que "en ningún caso se aplicarán porcentajes" en el empleo de lenguas en las aulas. Es una formulación que va contra la sentencia del TSJC, y que el PSC no podía aceptar. La frase desapareció ya en la segunda reunión del día, la de las 12 de la mañana; queda relegada al decreto que presentará el Govern, y que los socialistas no votarán.

Entre el lunes y el martes hay una voluntad de Junts de "rebajar" el estatus del castellano. "Querían que quedara solo como 'lengua de uso', y nosotros creíamos que era demasiado genérico", dicen desde el PSC. "Al final encontramos el adjetivo 'curricular'", añaden. Junts acaba aceptándolo, a cambio de que se incluya en la mención a "la enseñanza y el uso curricular y educativo del catalán y del castellano", para que pueda interpretarse como referido a un uso fuera del aula.

"Hemos consultado a expertos que nos dicen que 'curricular' es sinónimo de 'lengua de aprendizaje'", oponen desde el PSC, aunque Junts lo niega. Entre otros, hablaron con lingüistas como Albert Branchadell, y durante toda la negociación también se tuvo en cuenta la opinión de Xavier Vila, secretario de Política Lingüística de la Generalitat.

El redactado final de la ley es lo bastante ambiguo como para que cada partido la interprete a su manera

La reunión de los 'jefes'

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El martes fue un día de idas y venidas por los despachos del Parlament, con intercambio de las últimas propuestas y contrapropuestas. Y también hubo un encuentro telemático previo a las consultas internas que los partidos hicieron para validar el texto. A mediodía, Aragonès llamó por teléfono a Illa. Los dos ya sabían que Junts daba su visto bueno a la nueva ley, y el 'president' quería asegurarse de que el PSC también estaba de acuerdo. "Mejor hablamos en tu despacho", le dijo el primer secretario socialista. Y se vieron en Palau. Tras ese encuentro, Illa se fue a comer con toda la cúpula de su partido.

Una reunión que empieza a las 16.30 en la Cámara da la luz verde definitiva, antes de que el registro cerrase a las 18.00 horas. ¿Qué pasará ahora con el grupo de Whatsapp? "Cuando aprobemos la ley, eliminamos el grupo y nos vamos a cenar", dice su creadora.