Espionaje telefónico

El entorno de Puigdemont enmarca el espionaje a Sánchez y a Robles en el 'Catalangate'

Carles Puigdemont, en Canet-en-Roussillon (Francia).

Carles Puigdemont, en Canet-en-Roussillon (Francia). / EFE / DAVID BORRAT

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Ángeles Vázquez
Ángeles Vázquez

Periodista

Especialista en Tribunales y Justicia

Escribe desde Madrid

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El entorno del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont llevaba semanas advirtiendo de la gravedad del espionaje móviles cometido a través de Pegasus, que se conoció gracias a un reportaje de la revista 'The New Yorker' sobre las conclusiones del informe del instituto Citizen Lab, dependiente de la Universidad de Toronto. Este lunes no dudaban en enmarcar el denunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, en el vivido por el independentismo catalán, conocido como 'Catalangate'.

Fuentes próximas al 'expresident' lamentan que el Ejecutivo central optara por hablar sin saber qué había pasado y que en todas sus declaraciones apuntaran a una actuación legal del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), es decir, realizada con autorización del juez del Tribunal Supremo encargado de los servicios de inteligencia, Pablo Lucas, o su sustituto, Andrés Martínez-Arrieta. En especial critican las declaraciones de la propia ministra de Defensa, que la semana pasada en el Congreso justificó el espionaje al independentismo catalán ante el riesgo de nuevas declaraciones unilaterales de independencia.

Pero de lo que no tienen dudas es de que el espionaje del que la propia Robles y el presidente del Gobierno han sido víctimas está encuadrado en el sufrido por el independentismo, porque consideran que los asuntos fundamentales tratados en el momento de la intromisión ilegal detectada eran catalanes, entre ellos estaban los indultos del 'procés' y la negociación para formar Govern con el trasfondo del peso de ERC en el Congreso de los Diputados.

Incluso bromean ante la posibilidad de que la escucha ilegal procediera de Marruecos señalando que en ese caso "lo mejor sería entregar ya Ceuta y Melilla", en referencia a la vieja reclamación territorial marroquí, pese a que cuando se produjeron las intromisiones también se vivía tensión con ese país por haber acogido en España al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para su hospitalización.

Querellas contra NSO

Mientras que el Gobierno ha puesto la intromisión ilegal sufrida en manos de la Abogacía del Estado, que esta misma mañana interpuso la denuncia correspondiente en la Audiencia Nacional, los independentistas catalanes afectados están optando por distintas estrategias. Las primeras querellas han sido las interpuestas por Òmnium Cultural y la CUP en el Juzgado de Instrucción número 32 de Barcelona, que ya investigaba las interpuestas hace un año por el expresidente del Parlament y actual 'conseller' de Empresa, Roger Torrent, y el líder de ERC en Barcelona, Ernest Maragall.

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El entorno de Puigdemont sigue trabajando en las suyas, que superarán el centenar de páginas y se dirigirán contra la empresa israelí NSO, a la que pertenece Pegasus, por haberse utilizado el software que desarrolla para la comisión de delitos. El escrito, según las fuentes consultadas, no responsabilizará a nadie en concreto de la intromisión para que la investigación judicial se dirija con total libertad contra los presuntos autores.

No obstante, admiten que sus sospechas recaen en las cloacas del Estado, que durante el Gobierno de Rajoy adquirieron un sistema israelí de interceptación de comunicaciones similar a Pegasus, según dejó constancia en su agenda el principal imputado en el procedimiento en el que se investigan, el excomisario José Manuel Villarejo, y ha contado este diario. Eso explicaría también, argumentan, poder disponer de efectivos suficientes para poder someter a espionaje a tantas personas a la vez.