Manifestación en Madrid

Unas 3.000 personas protestan contra Casado y a favor de Ayuso ante la sede del PP

Se cumple el temor que tenían en la dirección del PP: que la concentración de ayusistas fuese multitudinaria

José Luis Roca/ Vídeo Atlas

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Juan José Fernández

En una concentración sin tribuna de oradores, ni cabecera ni otro convocante conocido que las cadenas de WhatsApp, cerca de 3.000 personas han cortado este domingo la calle Génova de Madrid ante la puerta de la sede nacional del PP para protestar contra Pablo Casado y Teodoro García Egea, y aclamar a Isabel Díaz Ayuso.

El principal temor que tenían en la dirección nacional del PP, que la concentración de ayusistas fuese multitudinaria, se ha cumplido. El gentío ha proferido gritos contra el presidente y el secretario general del partido durante más de dos horas ante un fuerte dispositivo policial que custodiaba la sede de la formación, cerrada a cal y canto.

En el calor de la concentración, con gente muy enfadada, no se diría que la crisis del PP haya empezado a remitir. Ni son necesarias catas demoscópicas para asegurar que al público que este domingo se ha manifestado en Madrid no le basta con la dimisión de Teodoro García Egea. En numerosas pancartas figuraban al mismo nivel las efigies de Pablo Casado y de su número dos -alguna con el letrero "RIP, descansen en paz"-, a los que el gentío ha imprecado al tiempo que aplaudía a carteles estratégicamente repartidos por un joven entre la gente con la cara de Díaz Ayuso sonriente y el lema 'Moncloa 2023'. 

La manifestación ha transcurrido sin incidentes. En las convocatorias de salidas a la calle que se han sucedido este fin de semana al hilo de la crisis del PP no se ha escenificado la teoría de la destrucción mutua asegurada. Ha habido una importante diferencia en la capacidad de convocatoria de los dos bandos: este sábado acudieron a la Puerta del Sol a protestar contra la presidenta madrileña cero manifestantes, en una concentración convocada en Twitter por una cuenta con muy escasos seguidores. Este domingo, por el contrario, ha sido una notable cantidad de gente la que se ha juntado gritando "Isabel presidenta" y "Casado traidor".

"Isabel, vente a Vox"

Los gritos se han proferido en dirección al mismo famoso balcón en el que Aznar, Rajoy, Esperanza Aguirre... salieron a ser ovacionados en noches de triunfo electoral. Este domingo había tanta gente o más que en la más festiva de aquellas ocasiones, y probablemente con participantes que antaño vinieron a la fiesta como hoy a la protesta.

La cita contra la cabeza bifronte del PP se adelantó. Una hora antes de su comienzo oficioso ya había partidarios de Díaz Ayuso y detractores de Casado ante una puerta cerrada con una persiana metálica y parapetada por furgones policiales. La Delegación del Gobierno en Madrid dispuso cinco con sus dotaciones de antidisturbios en las aceras colindantes, y uno más ante el Ayuntamiento, en previsión de que parte de la protesta se dirigiera contra el despacho del alcalde José Luis Martínez-Almeida, que es portavoz nacional del PP, y en cuyo consistorio pudo fraguarse un confuso encargo a detectives para espiar a la presidenta madrileña y su familia.

José Luis Roca

No han aparecido en la concentración dirigentes del partido, pero sí activistas del mundillo que interconecta PP y Vox en las calles de Madrid. Entre las personas congregadas, María Luisa Fernández, líder de las caceroladas que en la primavera de 2020 sacaron a vecinos de calles-feudo de la derecha, como Núñez de Balboa, a protestar contra el confinamiento anticovid y la "dictadura" de Pedro Sánchez. 

Ambiente ayusista

Algunos manifestantes han portado carteles con el lema “Yo con Ayuso”, el mismo que lucían bares de Madrid en otra campaña de protesta, más reciente, contra las restricciones impuestas en la pandemia, y cuando la presidenta madrileña hizo causa común con los hosteleros blandiendo el eslogan "Libertad".

La mañana ha transcurrido en las altas capas del partido en medio de un intenso mutismo, mientras en la calle la tropa gritaba, animada por una nutrida e indisimulada presencia de seguidores de Vox. Algunos de ellos han proferido gritos a favor de que Díaz Ayuso “pase” a la formación de extrema derecha y deje el PP.

“¡Esta es / la gente del PP... / payaso!”, gritaba un manifestante sesentón en dirección al balcón de Génova. Se llama Julián. Su esposa, Maricarmen, gritaba también: “¡Isabel, vente a Vox!” Julián y Maricarmen, que no dan su apellido ni quieren fotos, han acudido, dicen, “porque hay que regenerar España, y porque Casado es un traidor”.

Terciaba otro manifestante, este sin identificarse, al ver que se encontraba ante un periodista: "Da igual lo que tú vayas a contar, porque ahora las redes sociales sacan la verdad. ¿Cómo crees que hemos venido aquí? ¡Pues por las redes sociales, hombre!"

Entre los elementos de la iconografía en la manifestación, numerosas banderas de España, algunas de Venezuela, carteles escritos a mano pidiendo un congreso extraordinario, la cofia de una hermana de la Caridad, una manifestante vistiendo la chaqueta de los Regulares de Melilla, una enseña con la cruz de Borgoña...

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Uno de los no pocos vendedores de banderas, pulseras y llaveros que cosía a codazos la multitud ofrecía las enseñas al final de la protesta “a tres euros y a cinco con palo”. Más o menos era el momento en que, ante la puerta del edificio que fue reformado con dinero B, un hombre disfrazado de pterodáctilo irrumpía en el centro de la marcha. “Casado es un pájaro de mal agüero”, repetía entre las carcajadas de un público castizo, que a ratos ha coreado: “Casado, Teodoro, si nos queréis irse”. 

En mitad de este acto público, un par de mujeres entradas en edad se abrían paso entre el gentío en dirección a la plaza de Colón. Ante una pancarta con la doble efigie de Casado y García Egea, los adversarios de “Isabel”, una de ellas gritó: “¡Machos alfa!, “machos alfa!”. Al oírlo, un manifestante buscó con la mirada la complicidad de este cronista y le dijo: “Joder, hay gente pa tó”.