Análisis

La novela negra de no ficción de Casado y Díaz Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid gana la batalla al presidente del PP tras un encuentro en el cuartel general de Génova el viernes pasado

Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso.

Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. / DAVID CASTRO

7
Se lee en minutos
Ernesto Ekaizer
Ernesto Ekaizer

Escritor y periodista.

ver +

Aunque no fuese estrictamente necesario, los enfrentamientos dentro del Partido Popular nos remiten esta semana a un hecho probado: la nueva generación de sus líderes mantiene la tradición de actuar dentro del género de la novela negra de no ficción.

Puestos a escoger hay dos escenas que son útiles para aproximarse a la batalla cuerpo a cuerpo -con armamento nuclear según José María Aznar- que libran Isabel Díaz Ayuso y Casado. 

Y que, ya al borde del abismo, Casado, para mostrar su buena disposición a barones como Alberto Nuñez Feijóo - cuya intensa actividad mediática y en contactos con barones del partido le perfila como un árbitro de la crisis- convocó a Díaz Ayuso el pasado viernes por la tarde, en medio del ruido atronador de los disparos, a un cónclave en Génova 13.

 Y aunque parecía que las espadas seguían en alto, Casado ha dado marcha atrás y se ha comprometido a archivar el expediente informativo abierto a Díaz Ayuso. Es decir:es él quien ordena y manda en una farsa de expediente. Casado, pues, ha creído conveniente tragarse sus acusaciones y, ante la crisis abierta, retroceder de forma espectacular. ¿Ni vencedores ni vencidos? Casado se ha hundido más de lo que ya estaba después de su fracaso en Castilla y León y es un muerto que camina.

Una de esas escenas podría ser extraída de 'Cosecha roja', la novela del escritor norteamericano Dashiell Hammett, de febrero de 1929, a nueve meses del 'crash' de la última semana de octubre de aquel año. 

El detective privado contratado para “sanear” la imaginaria Poisonville -o ciudad venenosa, como llamaban a Personville, ciudad de personas, en San Francisco- revienta una pelea de matones. Una de las heroínas, Dinah Brand, le pregunta por sus próximos pasos: 

-Lo más parecido que tengo a un plan es sacar a relucir cualquier trapo sucio, todos los trapos sucios que puedan inculpar a los demás y utilizarlos plenamente. Puede que ponga un anuncio: 'Se necesita un crimen, macho o hembra'. Si están corruptos como creo, no debo tener dificultades en descubrir uno o dos asuntos que pueda adjudicarles. 

La chica, que deja resbalar su abrigo de piel, dice:

-Así que de este modo trabajan los detectives científicos. ¡Dios mío! Para ser un tipo gordo, de mediana edad, duro y con cabeza de cerdo, tienes una idea muy vaga de cómo hacer las cosas, por lo menos para mí. 

-A veces los planes dan resultado- repuso el detective. Y a veces basta con remover los asuntos… si eres suficientemente duro como para sobrevivir y tener los ojos abiertos para identificar lo que quieres en cuanto aparece.

-Bueno, eso se merece otro trago - dijo ella.

La otra escena es del relato del novelista de Chicago Raymond Chandler, de 1933, en plena Gran Depresión, titulado 'Los chantajistas no disparan'. 

Mallory, el primer detective privado de las narraciones y novelas de Chandler, es detenido después de una trifulca de gánsteres a tiros. Al dejarle en libertad, Cathcart, capitán de detectives de la policía de Los Angeles, comenta en su despacho: 

 -¿Vuelve a Chicago? 

-Es posible que me quede unos días. Uno de los estudios me ha hecho una proposición. Chantaje privado, extorsión y cosas parecidas

-Magnífico -dijo el capitán-. Eclipse Films es un buen equipo...El chantaje es un trabajo fácil y agradable. No tendría por qué convertirse en algo turbulento. 

-Sólo un trabajo fácil, jefe. Casi afeminado, si comprende lo que quiero decir. 

Erno, uno de los matones italianos, dice en otra parte: 

-Los chantajistas no disparan. ¿O sí? 

El fiasco de Castilla y León 

El sonoro desastre del plan de Casado para obtener una mayoría absoluta o al menos rozarla en las elecciones autonómicas anticipadas en Castilla y León, lo que debía ser la primera victoria rotunda como prólogo al adelanto de las elecciones en Andalucía para el mes de junio, llevó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a hacer explotar -en medio del debilitamiento de Casado- el barril de pólvora que tenían entre las manos el presidente del PP y su mano derecha, el secretario general Teodoro García Egea desde el mes de septiembre.  

Ese barril era el intento de contratar a una agencia de detectives para seguir la pista del presunto contrato corrupto de las mascarillas del cual Tomás Díaz Ayuso, hermano de la presidenta, habría obtenido una comisión de 286.000 euros. O de más cosas. 

La idea era, como dice el detective de Hammett, descubrir uno o dos asuntos que se pudiera adjudicar a Díaz Ayuso. Uno, el contrato con la empresa Priviet Sportive -1,5 millones de euros- ya estaba al alcance de la mano. 

Los fontaneros de la cúpula del PP -presuntamente Ángel Carromero, coordinador general de la alcaldía de Madrid, mano derecha de José Luis Martínez Almeida, y hombre de confianza de Casado, entre ellos- dejan sus huellas -como en el espionaje del cuartel general de la sede del Partido Democráta, el hotel Watergate, en Washington DC, en junio de 1972- en el intento contratar a una agencia, Mira Detectives, para hacer el trabajo sucio. Pero la operación se frustra por la reticencia del director de la agencia, Julio Gutiez. Y esta intentona frustrada se convierte en un secreto a voces del 'tout' Madrid. Los exministros de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón -víctima en 2009 del espionaje sobre sus colaboradores en la alcaldía de Madrid orquestado por la facción de Esperanza Aguirre- y Rafael Catalá se enteran. Y hacen llegar los mensajes al círculo de Isabel Díaz Ayuso.   

Un buen ataque como defensa

Díaz Ayuso, pues, se lanza el jueves 17 de febrero a un buen ataque como la mejor defensa. El espionaje. Según explica, la cúpula de Génova la amenaza con la denuncia de este contrato si sigue empeñada en su candidatura a presidir el PP de Madrid, cuyo congreso ella está urgiendo. 

El contrato, pues, queda sepultado. Se trata de espionaje y chantaje. 

Pero García Egea el mismo jueves 17, y sobre todo Casado, el viernes 18, niegan el espionaje y el chantaje, y colocan el contrato, los 286.000 euros de comisión que habría cobrado Tomás Díaz Ayuso, en el centro de la batalla. 

“Más allá de que sea ilegal, la cuestión es si es entendible que el 1 de abril de 2020, cuando morían en España 700 personas, se pueda contratar con tu hermano y recibir 300.000 euros por vender mascarillas… Alguien pudiera pensar que hubo tráfico de influencias. No es una cuestión solo del Código Penal sino de la ley del alto cargo de la Comunidad que prohíbe contratar con familiares. Si se hubiera usado a un familiar para facilitar un contrato a un amigo, alguien podría pensar que se está utilizando un testaferro”. 

Díaz Ayuso, por su parte, aclara que su hermano cobro 55.000 euros y que en ningún caso es una comisión. “La factura a Priviet Sportive no es una comisión por obtener el contrato con la Administración, sino el cobro de las gestiones realizadas por Tomás Díaz Ayuso para conseguir el material en China y su traslado a Madrid”, señala la presidenta en un comunicado. Mientras, PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos presentan tres denuncias por delitos de tráfico de influencias, cohecho y malversación de caudales públicos ante la Fiscalía Anticorrupción. 

El plan ha patinado

García Egea y Casado han utilizado el contrato para acometer a su objetivo: destruir, muy a la americana, los pies a la rival potencial en la disputa de la candidatura del PP en las próximas elecciones generales. Pero quizá por la chapuza de sus fontaneros, la insuficiencia de pruebas y la resistencia de Díaz Ayuso el plan ha patinado

Y en todo caso, el ariete de la corrupción utilizado no tiene demasiada eficacia en un partido recubierto de teflón como el PP. O simplemente porque el argumento de Casado, conociéndose su enemistad con Díaz Ayuso, no ha resultado creíble

Noticias relacionadas

En Estados Unidos, después de todo lo que ha llovido -como el asalto al Capitolio y actualmente las investigaciones en Nueva York por fraude fiscal y corrupción en los negocios-, Donald Trump está vendiendo como rosquillas su libro 'Our Journey Together' o 'Nuestro viaje juntos', un libro de imágenes, que no memorias del expresidente, del género “libro de mesa auxiliar o de café”.

Ya va por los 20 millones de dólares (17,6 millones de euros) en dos meses. El ejemplar sin firma sale por 75 dólares (66,2 euros). Pero el que lleva la firma manuscrita de Trump cuesta 230 dólares (203 euros) y se ha agotado dos días después de salir a la venta.