Su objetivo es "culminar" la legislatura

Sánchez defiende que la estabilidad está "garantizada" pese al choque con sus socios por la reforma laboral

  • El presidente apela desde Dubái a todos los grupos para que convaliden el decreto sin cambios porque es un acuerdo que "trasciende las ideologías"

  • Evita hablar del rey emérito, con el que no se verá en su visita relámpago a Abu Dabi, donde se reúne con el príncipe heredero de Emiratos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al comisario general de la Expo 2020 Sheikh Nahyan bin Mubarak Al Nahyan, este 2 de febrero de 2022 en Dubái. La muestra celebra el Día de España. Detrás de ambos, Begoña Gómez, la mujer del jefe del Ejecutivo español.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al comisario general de la Expo 2020 Sheikh Nahyan bin Mubarak Al Nahyan, este 2 de febrero de 2022 en Dubái. La muestra celebra el Día de España. Detrás de ambos, Begoña Gómez, la mujer del jefe del Ejecutivo español. / EFE / ALI HAIDER

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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A escasas 24 horas del debate de convalidación de la reforma laboral, nada es cien por cien seguro. Los apoyos no están del todo decantados y el Gobierno, sin el sí de ERC y PNV, corre el riesgo de que su decreto estrella salga con apenas uno o dos (o tres, en el mejor de los casos) votos de margen. Socialistas y morados multiplican los contactos y apelan a los grupos para que den su respaldo a un texto acordado con patronal y sindicatos, pero ya asumen que, en caso de que no decaiga, será aprobado por muy poco y echándose a la espalda el portazo de los socios de investidura. Pero eso no será un golpe para el Ejecutivo, según aseguró Pedro Sánchez este miércoles desde Dubái. No lo será porque la estabilidad está "garantizada" y su propósito firme sigue siendo "culminar" la legislatura y que las elecciones generales se celebren tras la presidencia española de la Unión Europea, que concluye en diciembre de 2023.

El jefe del Ejecutivo voló ayer martes hacia Emiratos Árabes Unidos acompañado por el jefe de la CEOE, Antonio Garamendi, para presidir el Día de España en la Expo Universal Dubái 2020, y desde allí quiso lanzar ese mensaje también de aviso tanto a la mayoría de investidura como a la derecha, que sueña con la ruptura de la coalición y la pronta convocatoria de los comicios. Lo que Sánchez pretende evidenciar es que aunque la votación de este jueves en el Congreso salga adelante por los pelos, no afectará al devenir de la legislatura ni agujereará su determinación.

"La estabilidad política está garantizada", respondió a los periodistas cuando se le preguntó si el Ejecutivo está amenazado y la estabilidad en riesgo por el hecho de que la reforma laboral pueda prosperar por apenas un voto. "El Gobierno tiene como propósito, como objetivo, como determinación, culminar su legislatura una vez termine la presidencia española de la UE en 2023", proclamó.

Sánchez sitúa las generales a finales de 2023, una vez terminada la presidencia española de la UE. Lanza un aviso también a los aliados habituales

No es la primera vez que el presidente recalca su voluntad de concluir el mandato, pero ese subrayado de este miércoles era especialmente importante por el contexto, por la fragilidad con que mañana jueves puede convalidarse el decreto ley. Y además, por sus palabras, indicaba que las generales se situarían muy a finales de 2023, para que no enturbie la presidencia española de la UE, semestre que también se convertirá en baza política de cara a sus votantes. En una conversación posterior con los periodistas, aclaró que no es legalmente posible llevar las urnas a enero de 2024, según informó 'El País'.

El "mayor apoyo posible"

Hasta ese momento, dijo, "todos los partidos políticos" han de "garantizar" que "importantes reformas que cuentan con un respaldo social y por tanto con una legitimación incuestionable, como pueda ser la reforma laboral, cuenten con un amplio respaldo por parte de las Cortes Generales". Es decir, el Ejecutivo no considera que se pueda quebrar la mayoría de investidura por una votación decisiva, sí, pero no definitiva, y que por tanto la legislatura podrá seguir en marcha. Pero al hablar de "todos los partidos" también lanzaba un aviso: no son preferentes ni interlocutores casi únicos los aliados de izquierdas. El PSOE, por tanto, abre el abanico. Esa precisión daba una indicación de por dónde puede caminar ahora la legislatura. Unos minutos después, ahondó en esa idea: que el Ejecutivo tiene diseñado un plan anual normativo ya aprobado y quiere sacar todas las leyes previstas "con el mayor apoyo posible". Lo dijo hace dos semanas el titular de la Presidencia, Félix Bolaños: "Ensanchar mayorías".

El presidente incide en que la reforma es un "acuerdo de país" que representa a "todos" y que el Ejecutivo ha hecho "los deberes" al reconstruir "consensos rotos"

Sánchez no se desvió, como era lógico, de la senda que habían seguido desde primera hora de la mañana las vicepresidentas primera y segunda de su Gabinete, Nadia Calviño y Yolanda Díaz, al igual que el propio Bolaños. El jefe del Ejecutivo, pues, apeló a todas las fuerzas políticas a sumarse a un "acuerdo de país" que debe ser convalidado sin cambios, porque el texto es producto del acuerdo entre el Gobierno, los sindicatos y la patronal. Insistió en que el bipartito ha hecho "los deberes", al "recomponer los consensos que se habían roto" en pensiones y en mercado de trabajo, ruptura que provocó "polarización", "manifestaciones" y huelgas generales.

"Aquí hablamos de convalidar un acuerdo de país entre los agentes sociales y el Gobierno. Este acuerdo de país trasciende siglas e ideologías, nos representa a todos" y actúa contra los "principales males" del mercado laboral en España, la temporalidad y el paro estructural, esgrimió. Con esas palabras el presidente intentaba restar importancia al hecho de que el texto salga refrendado gracias a Cs, apoyos que Unidas Podemos desdeñaba. Sánchez se afanó en destacar que el acuerdo no es propiedad ni del Gobierno, ni de los sindicatos, ni de los empresarios, sino que es de "todos", por lo que también interpela al PP. Remarcó que los efectos de la reforma ya se están desplegando: enero, pese a ser tradicionalmente un mal mes para el empleo, ha visto crecer el paro al menor ritmo desde 1998, mientras se ha disparado la contratación indefinida.

A estas alturas, el Gobierno no cierra la puerta públicamente a ninguna fuerza. La pretensión es mantener el relato y la negociación viva hasta el último minuto. "No descarto ningún voto. ¿Cómo voy a descartarlo? Pido todos los votos posibles", señaló el presidente. Sin embargo, ERC sigue durísima. El portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, verbalizaba este miércoles en los pasillos de la Cámara que su partido no se apea del no: "Después de jurar que iban a derogar la reforma laboral, no se puede llegar aquí y decir que son lentejas e ignorar al legislativo y a los grupos que le han dado apoyo durante mucho tiempo", se quejó el diputado, insistiendo que el texto es "es un trágala" y acusando indirectamente a Díaz de "haberse pasado de frenada" por creer que los republicanos iban a firmar la reforma "como si fueran las tablas de Moisés".

"Arrimar el hombro"

Sánchez enlazó su reflexión con lo ocurrido en Portugal, con la inesperada victoria por mayoría absoluta del actual primer ministro, el socialista António Costa, en las legislativas del pasado domingo a las que se abocó el país tras serle devueltos los Presupuestos para 2022 por la oposición del Bloco y del Partido Comunista. Ambos partidos han sido duramente castigados por los electores, al igual que la derecha del PSD, que incluso perdió escaños respecto a 2019.

Sánchez hila con Portugal y recuerda que los partidos que "bloquean" y no contribuyen a la estabilidad han sido penalizados por los electores

A juicio del presidente, la lección que se extrae de los comicios lusos es que aquellos partidos a la izquierda y a la derecha del PS de Costa que "no han contribuido a la estabilidad y han bloqueado la aprobación de los Presupuestos han salido perjudicados del proceso electoral". Así, "todos los partidos" han de ser "conscientes" de que los ciudadanos "no quieren elecciones, sino gobiernos y partidos que arrimen el hombro para sacar adelante a nuestra sociedad, que ha vivido un auténtico 'shock' con la pandemia y que ahora está viendo cómo la recuperación económica se materializa" y se plasma en un "crecimiento fuerte" y en unas tasas de empleo que no se tenían, recordó, desde antes de la crisis financiera. En Unidas Podemos también coinciden con que ERC puede salir escaldada de este envite con Díaz, porque su base social está apegada a CCOO y UGT, sindicatos mayoritarios en Catalunya y que han avalado el decreto ley.

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Sánchez fue preguntado hasta en tres ocasiones por el rey emérito. Tras presidir los actos del Día de España en la Exposición Universal de Dubái, el jefe del Ejecutivo partía hacia el vecino Abu Dabi, para entrevistarse, sin cámaras delante, con el príncipe heredero y gobernante de facto de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan. El líder socialista no quiso ni mentar a Juan Carlos I, ni para ratificar que no habrá ningún contacto con él ("mi agenda es pública, ustedes la conocen"). En todo momento se aferró a la trascendencia de su visita al país y a la oportunidad de inversiones para España, en pleno momento despliegue de los fondos europeos.

Subraya que su viaje a Emiratos está motivado por razones políticas y empresariales, y no cita a Juan Carlos I

Lo que buscaba la Moncloa era, por tanto, afianzar las relaciones con Emiratos y "apalancar inversión privada". O sea, fomentar las inversiones emiratíes en España. Objetivo al que ayudará, sostuvo, la firma de un acuerdo de protección recíproca de inversiones y otro entre el fondo soberano Mubadala y la Compañía Española de Financiación al Desarrollo (Cofides), informa EFE. "Hay que ser conscientes de la relevancia económica de los acuerdos que estamos firmando", defendió, para subrayar a continuación la "oportunidad" de su visita "desde el punto de vista político y empresarial". Sánchez ya había despachado la pregunta sobre un posible contacto con el emérito durante el vuelo hasta Dubái: "Voy a lo que voy", les dijo a los periodistas que le acompañaban en el avión.