Crisis diplomática

Ghali deja España pero su libertad contraría a Marruecos

  • Mohamed VI ordena a su Gobierno sacar a los menores no acompañados de la pelea

  • El destino del líder polisario fuera de España será otro hospital, pues no ha recuperado su salud

Brahim Ghali abandona España tras eludir la prisión. En la foto, la aeronave Hawker Beechcraft 1000 con la que el líder del Frente Polisario salió del aeropuerto de Pamplona rumbo a Argelia, en la madrugada de este 2 de junio de 2021. / JOSÉ LUIS ROCA / VÍDEO: EFE

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Juan José Fernández

Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, dejó territorio español en la noche del martes en un avión civil fletado por el Gobierno de Argelia, según han informado diversas agencias citando como fuente al Frente Polisario y han confirmado posteriormente fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores que dirige Arancha González Laya.

El líder saharaui tenía prevista su salida desde el aeropuerto de Pamplona portando "la documentación a su nombre con la que entró en España", y su movimiento se produce tras recibir "el alta médica del hospital español en el que permanecía ingresado" y al que había llegado "en situación crítica".

España ha informado a Marruecos de la salida de Ghali "a través de los cauces diplomáticos", según estas fuentes de Exteriores. Se trata de la primera comunicación oficial que sobre la estancia de Ghali en España ha hecho ese ministerio a su homólogo marroquí.

A lo largo del martes, mientras un avión oficial argelino se acercaba a la pista de Agoncillo (La Rioja) en un primer intento de recoger a Ghali, ninguna fuente del Frente Polisario precisaba a ciencia cierta en qué momento iba a abandonar el dirigente territorio español. Y no era tanto por discreción, explicaban, como por una realidad terrenal e incontestable: la salud. Tras declarar en la Audiencia Nacional, Brahim Ghali cuenta con todas las de la ley para desplazarse donde le plazca, "pero también hay que atender al criterio médico", explicaba a EL PERIÓDICO el delegado del Frente Polisario en Catalunya, Abidin Bucharaia.

Exteriores subraya que ha informado a Marruecos de la salida de Ghali, vía aeropuerto de Pamplona, por los "cauces diplomáticos"

El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática en el exilio tuvo que hacer un extenuante esfuerzo para contestar por videoconferencia a las preguntas del juez Santiago Pedraz. Su entorno decidió que su destino tras salir de España debía ser otro hospital, para terminar su recuperación, y viajando en un avión medicalizado, informan fuentes jurídicas a Ángeles Vázquez.

El cuadro médico que le ha seguido en el hospital San Pedro de Logroño, confirman en su entorno, no estaba este martes por la labor de anticipar un alta por motivos políticos o diplomáticos, dada la conjunción de un viejo cáncer digestivo que le aqueja con un contagio de covid que acaba de atravesar.

Pero lo geopolítico se impuso a lo sanitario, y la salida de Ghali quedó fijada para la noche de este martes y desde Pamplona, según adelantó la SER. Fuentes diplomáticas consultadas por EL PERIÓDICO han subrayado que ese viaje "no lo organiza Exteriores". "Lo tenía que decidir él con su equipo médico, porque no tiene restringida su libertad, y por tanto puede organizar su salida", informa Juanma Romero.

Rabat ya advirtió a Madrid de que no toleraría que el líder del Polisario abandonara España como entró, "con opacidad", de modo que el Gobierno debía ser cuidadoso con la comunicación de su salida, una vez que, aunque "débil", sí haya podido "salvar su vida" gracias a su ingreso en el hospital de la capital riojana.

Mohamed VI manda quitar los niños de escena

La falta de concreción en torno a la salida de Ghali fue esta jornada reflejo, o metáfora, de la imprevisibilidad por la que pasa el conflicto de Marruecos con España. Líquido, pero enquistado. La acogida humanitaria en España de "el nombrado Ghali", como le cita la agria nota hecha pública este lunes por Rabat, exonerado en la práctica por el juez de los crímenes de lesa humanidad que le achacaban, deja de ser la piedra de toque del conflicto, pero fueron desoídas por un juez español las acusaciones de, entre otras, una asociación auspiciada por numerosos abogados marroquíes. Uno de los escenarios contra los que había advertido Marruecos con su teoría de los hechos y "las consecuencias".

La ministra de Hacienda y portavoz, María Jesús Montero, subrayaba tras el Consejo de Ministros que “no es admisible” que Rabat “desafíe las fronteras españolas por una discrepancia en política exterior, el Sáhara Occidental, informa Juanma Romero. Según explicaba, España quiere mantener una “actitud constructiva” con el reino alauí, y su voluntad es que “acabe la tensión”. Madrid “quiere y desea una buena relación con Marruecos, no solo por la vecindad, sino por relaciones comerciales”. Como tiene dicho Pedro Sánchez, Montero insistía enn que España es el mejor “embajador” que puede tener Rabat ante la UE. 

Pocas horas después de esta declaración, Rabat emitía su tercera nota en 36 horas, informando de que el rey Mohamed VI ha ordenado a su Gobierno que "la cuestión de los menores marroquíes no acompañados que se encuentran en situación irregular en algunos países europeos se resuelva definitivamente". Pero la nota también advierte de que Marruecos se reserva dar "respuestas adecuadas a las acusaciones infundadas del Gobierno español".

Retirando del escenario la utilización de menores en la oleada humana que entró en Ceuta, Marruecos lima otra de las aristas que menos le favorecen en un conflicto en el que no ha obtenido nada de la UE. La Comisión Europea reaccionó este martes a la nota marroquí del lunes. La portavoz de Exteriores, Nabila Massrali, recordaba: "La frontera de Ceuta es una frontera europea y la UE es solidaria con España", y ha añadido que la UE tiene "una posición muy firme sobre el Sáhara Occidental" que "permanece invariable".

Maniobras en el norte

España tomó la decisión de no acudir a las maniobras militares en Marruecos en noviembre de 2020, y no ahora, aclaran en el Estado Mayor de la Defensa

Tampoco ha logrado hasta el momento Rabat arrimar más a Estados Unidos. Contra lo que venía diciendo en Twitter el primer ministro marroquí, Sadedine El Otmani, el Pentágono y el mando estadounidense para África (AFRICOM) han aclarado a EL PERIÓDICO que las próximas e importantes maniobras militares African Lion no van a tocar territorio del Sáhara Occidental. Una portavoz militar norteamericana ha descartado un gesto que Marruecos presentaba, y habría interpretado, como respaldo definitivo de EEUU a sus aspiraciones de soberanía sobre la antigua colonia española.

España no participará en esas maniobras, en las que toman parte dos países europeos, cuatro africanos y el AFRICOM. De haber tocado territorio sahariano y de haber participado la Legión, Regulares o cazas del Ala 14 del Ejército del Aire, se habría dado la increíble escena de soldados de España volviendo al Sáhara Occidental como invitados de Marruecos 46 años después de su retirada ante la Marcha Verde.

Militares españoles acompañan a un migrante en la playa ceutí del Tarajal, mientras, al otro lado de la valla fronteriza, les observan gendarmes marroquís.

/ José Luis Roca

Pero la renuncia española no se ha producido porque Marruecos intentara que los ejercicios pasaran por el Sáhara. Fuentes del Estado Mayor de la Defensa aseveran a este diario que la decisión se tomó entre noviembre y diciembre pasados, y que pesaron en ella tres motivos: la pandemia, el presupuestario y que algunas unidades candidatas están comprometidas para misiones internacionales. "Las misiones en el exterior se priorizan sobre cualquier ejercicio", explican.

También en 2019, último año de celebración de las maniobras African Lion, "Marruecos aseguró que se harían en el Sáhara Occidental y no fue así", recuerda Bucharaia. Los ejercicios African Lion, por cierto, se desarrollarán en el mismo paralelo de Ouarzazate, ciudad marroquí no lejos de la cual, cerca de la sahariana ciudad de Bechar, la pasada semana desplegó Argelia su ejército para otras maniobras. No fueron un mero ejercicio de defensa por parte de la vieja rival de Marruecos, sino un ensayo de ataque masivo con misiles y carros a un enemigo imaginario.

Sobreactuación

Desde 1999 hasta 2008, Ghali se paseó por España y tuvo despacho en Madrid como delegado del Frente Polisario sin que Marruecos se quejara. Y después Ghali se ha sentado en la misma sala que representantes marroquíes en cumbres de la Unión Africana sin protesta alguna marroquí. Lo recuerda ahora Abidín Bucharaia para ilustrar cuánto de impostado hay, a su juicio, en la actitud de Marruecos. "El problema no es Ghali -explica-. Marruecos presiona a España para que se posicione sobre el Sáhara". Para el delegado polisario en Barcelona, esta crisis es inseparable del establecimiento de relaciones entre Marruecos e Israel, los bombardeos de Gaza y "la necesidad de Marruecos de mantener a la opinión pública marroquí con los ojos puestos fuera de su frontera".

Ni siquiera en lo peor de la crisis se rompieron todos los puentes, recuerdan fuentes de Interior

Bucharaia ve "una señal del nerviosismo de Marruecos" en el hecho de que este lunes comparara en una nota pública el caso del Sáhara con el 'procés' catalán. "No son situaciones comparables. Se han dado cuenta de que se han equivocado y tiran de cualquier argumento para para mantener el tema en la prensa".

En opinión del Ejecutivo español, es la hora de la "alta diplomacia". A ello se ha referido este martes Montero en la rueda de prensa celebrada tras el Consejo de Ministros: ahora Moncloa espera que la “alta diplomacia juegue el papel que tiene que jugar” para que la dinámica de buen entendimiento retorne. Esa “alta diplomacia”, ha agregado , tiene “como objetivo” el “reconducir las situaciones complejas o malentendidos entre dos países que se necesitan”, y para ello se necesita “discreción”, puesto que “cualquier cosa que se diga puede dificultar la negociación”. 

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Como recordaban a este diario fuentes del Ministerio del Interior la pasada semana, ni siquiera en lo peor de la oleada migratoria sobre Ceuta se rompieron todos los puentes con Marruecos. Siguió funcionando la colaboración policial en otros órdenes. Además, el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, no ha dejado de mantener contacto con el ministro marroquí de Exteriores.

Puede, no obstante, que este estallido diplomático y humanitario no sea nada ajeno a que la plaza de enviado especial de la ONU para el Sáhara esté vacante desde la dimisión en mayo de 2019 del mediador alemán Horst Kohler, y no se vea desde entonces en aquel desierto ninguna acción mediadora de Naciones Unidas.