Por sendas querellas

El juez rechaza imponer medidas a Ghali al no haber pruebas en su contra de delito alguno

Concentración en contra del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en la Audiencia Nacional.

Concentración en contra del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en la Audiencia Nacional. / JOSÉ LUIS ROCA

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Ángeles Vázquez
Ángeles Vázquez

Periodista

Especialista en Tribunales y Justicia

Escribe desde Madrid

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Si Marruecos necesitaba una excusa para prolongar la crisis diplomática a cuenta de la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, ya la tiene. El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha rechazado imponerle medida cautelar alguna, al no apreciar que los querellantes hayan aportado "elementos siquiera indiciaros que avalen la existencia de motivos bastantes para creerle responsable de delito alguno". De esta forma, Ghali es libre de regresar a Argelia cuando sea dado de alta o lo entienda conveniente.

El magistrado solo ha considerado necesario pedirle un teléfono y un domicilio en España, como había solicitado el fiscal de la Audiencia Nacional Pedro Martínez Torrijos, tras escuchar a Ghali negar con contundencia los hechos que le atribuyen dos querellas, una de un disidente marroquí y otra de la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (Asadeh) por delitos de genocidio o lesa humanidad y torturas.

Según su abogado, Manuel Ollé -un habitual de los procedimientos de justicia universal-, el "presidente Ghali" negó todas las acusaciones, que entiende que obedecen a motivos políticos. Explicó que la querella de Asadeh se remonta a cuando fue ministro de Defensa y ningún testigo le identifica como autor de los hechos compatibles con los delitos denunciados.

Fines políticos

El letrado, que ha anunciado que instará el archivo y la condena en costas de los querellantes por mala fe procesal, al "utilizar el proceso penal para fines políticos", señaló que Ghali decidirá si abandona el país en función de su estado de salud, que es "muy débil y ha hecho un esfuerzo tremendo para poder declarar".

En sendos autos, el juez afirma que "no puede apreciarse riesgo de fuga alguno" que obligue siquiera a retirarle el pasaporte, "máxime a la vista de que en cuanto ha tenido conocimiento de los hechos investigados se ha personado en la causa y ha accedido a la práctica de su declaración, incluso a la vista del estado de salud en el que se encuentra que bien le hubiera permitido solicitar posponerla”.

 Manuel Ollé Abogado del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en unas declaraciones al salir de la Audiencia Nacional.

/ JOSÉ LUIS ROCA

El juez niega que Ghali "pueda ocultar, alterar o destruir fuentes de prueba relevantes para el enjuiciamiento" y recuerda que "no se ha solicitado diligencias de prueba alguna y menos aún que el mismo pueda actuar contra bienes jurídicos de víctima alguna". El magistrado se muestra muy duro con los querellantes y llega a decir que “el informe de la acusación (cuyo poder otorgado ha sido cuestionado, subraya) no ha suministrado elementos siquiera indiciarios (las declaraciones de los testigos propuestos por los querellantes no tienen prueba corroborativa y de ellas no se sigue una participación en los hechos del investigado), que avalen la existencia de motivos bastantes para creerle responsable de delito alguno".

No basta "para acordar medidas cautelares personales el indicar que Ghali entró en España ilícitamente", precisa el juez, que ha rechazado la personación de una tercera acusación que denunciaba este dato, por no ser un delito competencia de la Audiencia Nacional.

Amenazas y torturas

Una de las querellas interpuestas contra Ghali es la del activista saharaui con nacionalidad española Fabel Breica por delitos de detención ilegal, torturas y lesa humanidad. Asegura que cuando llegó a los campamentos de Tinduf en abril de 2019 fue amenazado por miembros del Frente Polisario para que los abandonara bajo la acusación de traidor y acabó siendo detenido en un centro no identificado, donde se le sometió a torturas.

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También se le interrogó por una querella anterior que durante años había sorteado, la de la Asadeh por genocidio en concurso con delitos de asesinato, lesiones, detención ilegal, terrorismo, torturas y desapariciones. Esta denuncia dio lugar a la apertura de las diligencias previas abiertas en su contra ya en 2008 y fuer reabierta a raíz de la de Breica, según explicó la abogada de este, María José Malagón. Incluso se le había intentado interrogar en un par de ocasiones aprovechando que se le situaba en España, la última vez, en 2016 con motivo de una conferencia que iba a dar en Barcelona.

Mientras Ghali declaraba en las inmediaciones de la Audiencia Nacional una veintena de mujeres y niñas se manifestaron en su contra tras una pancarta del Movimiento de Mujeres Españolas por la Marroquinidad del Sáhara con el lema "Cero violaciones contra las violaciones".