Enfrentamiento diplomático

La crisis España-Marruecos en cinco claves

Un cola de migrantes espera la apertura de la frontera de Ceuta en el Tarajal para retornar a Marruecos tras la oleada humana del 17 de mayo.

Un cola de migrantes espera la apertura de la frontera de Ceuta en el Tarajal para retornar a Marruecos tras la oleada humana del 17 de mayo. / José Luis Roca

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Juan José Fernández

Desde julio de 2002, las relaciones de España y Marruecos no pasaban por un momento de tan alta tensión. En aquel verano Marruecos rompió el status quo fronterizo al colocar unilateralmente a unos gendarmes en el islote de Perejil. Los integrantes de aquel pequeño destacamento fueron reducidos en una breve acción militar sin víctimas llevada a cabo por fuerzas especiales españolas "al alba y con viento duro de levante", como posteriormente explicó en el Congreso el entonces titular de Defensa Federico Trillo.

El ministro era, tras el presidente Aznar, uno de los miembros del ejecutivo español mejor conectados con Estados Unidos y su cúpula militar. De todos los gobiernos de la UE, el español era, junto al del Reino Unido, el mejor relacionado con Washington. Seis meses después tendría lugar la cumbre de las Azores (Bush, Blair, Durao Barroso y Aznar), previa a la invasión de Irak.

El escenario ahora es muy otro. Hay dos diferencias entre aquella crisis de Perejil y la actual: la primera es que esta vez Marruecos no ha lanzado uniformados a un punto de la frontera española en África, sino a millares de personas empobrecidas por la crisis del covid en la zona vecina de Castillejos, que ya no puede vivir del comercio con Ceuta.

La segunda reside en nuevo escenario estratégico: las aspiraciones de Marruecos sobre el Sáhara Occidental han obtenido el reconocimiento de Estados Unidos, interesado su aparato militar en el control del terrorismo fundamentalista islámico en el área clave del Sahel, mientras que la causa saharahui en pos de su autodeterminación encuentra la simpatía de los dos partidos que forman el gobierno español.

Cinco claves ayudan a entender más esta crisis:

De quién es el mar canario


18 de diciembre de 2019. - El parlamento marroquí aprueba dos leyes por las que declara unilateralmente como zona económica exclusiva las aguas del Sáhara Occidental 350 millas mar adentro, englobando a gran parte de las aguas Canarias y amenazando a los intereses económicos de España en posibles futuras prospecciones mineras submarinas de inspiración española en el monte sumergido Tropic, rico en Telurio y otros minerales estratégicos.

Cinco años antes, España había solicitado también ampliar su Zona Económica Exclusiva a 350 millas, englobando las aguas sobre el monte Tropic. No hay acuerdo internacional entre Marruecos y España para la delimitación de las aguas marinas entre los dos países. El status quo actual divide el espacio de océano entre Fuerteventura y el Sáhara Occidental en dos, con cien millas para cada país.

Olla a presión junto a Ceuta y Melilla


16 de marzo de 2020.- Marruecos cierra unilateralmente sus fronteras con Ceuta y Melilla argumentando los riesgos de la pandemia. La ruina se cierne paulatinamente sobre los pobladores de las áreas transfronterizas de Castillejos y Nador, en una espiral de pobreza y tensión social. Se suspende el comercio con las ciudades españolas, que irrigaba de productos y beneficios a las dos áreas, pobladas con más de cinco millones de marroquíes rifeños.

Con disturbios aún recientes, el área del Rif ha dado muestras en el pasado de su desafección hacia la monarquía de Mohamed VI. Tres millares marroquíes quedan atrapados en las dos ciudades españolas. En verano Marruecos suspende la Operación Paso del Estrecho argumentando también el covid. Pasado un año del cierre de la frontera, la situación económica se vuelve especialmente acuciante en el área que rodea a Ceuta, y la tensión sube de temperatura en Alhucemas, la ciudad más rebelde del norte de Marruecos.

Vuelve la guerra al Sáhara


13 de noviembre de 2020.- El Ejército marroquí despeja con una carga de uniformados y otra posterior de soldados vestidos de civil una concentración de saharahuis en una carretera a la altura de Guerguerat, en la frontera del Sáhara Occidental con Mauritania. Los soldados saquean y queman las jaimas de los manifestantes. La zona del altercado está fuera de los límites del muro construido por Marruecos, y ha venido convirtiéndose en frontera de facto para el paso diario de unos 200 camiones de fruta, pescado y minerales, y de decenas de migrantes subsaharianos con destino al norte.

El Frente Polisario –al que Marruecos no ha conseguido derrotar en 46 años- da por roto un alto el fuego que duraba casi 30 años. La guerra vuelve por el control de una zona rica en fosfatos y pesca, y cuya plataforma continental alberga una reserva de hidrocarburos y minerales de gran importancia. Los combates en el sur del Sáhara Occidental se intensificaron tras un periodo de latencia en febrero pasado, con ataques artilleros del Frente Polisario sobre posiciones marroquíes en el área de Tarf Bouhanda, según difundió el bando saharaui. En abril pasado, la aviación marroquí, con apoyo de un dron de fabricación israelí, mata al general jefe de la Guardia Nacional saharaui, Adaj El Bendir.

El Sáhara Occidental -para la terminología del gobierno de Rabat "provincia del Sáhara Marroquí"- es un territorio de 266.000 kilómetros cuadrados aún por descolonizar. Fue abandonado por España en noviembre de 1975 ante una invasión civil y paramilitar marroquí llamada la ‘Marcha Verde’. La organizó para adelantarse a un inminente referéndum de autodeterminación el entonces sultán de Marruecos, Hassán II, acuciado por la oposición militar baazista que había aflorado en dos intentos de golpes de Estado abortados en 1971 y 1972. Marruecos siempre alardeó de un apoyo norteamericano a la Marcha Verde. Ante la ONU, Rabat amplió sus reclamaciones ese año a Ceuta y Melilla, por primera vez en un foro internacional.

Un presidente saliente juega al Risk


Diciembre de 2020.- Donald Trump, en rampa de salida tras su derrota electoral, firma un documento por el que admite la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Estados Unidos se convierte en la única potencia occidental que hace ese reconocimiento. Al tiempo, el yerno de Trump, el lobista y empresario Jared Kushner, impulsa el reconocimiento de Israel por Marruecos. El día 11, el Congreso de EEUU aprueba la propuesta del gobierno Trump de venta de misiles, carros, cazas y drones a Marruecos por valor de 1.000 millones de dólares.

El rearme marroquí incluye dos elementos de especial atención para España: 1) Marruecos adquiere entonces cuatro drones MQ-9B Sea Guardian, con capacidad para el bombardeo guiado por láser -capacidad que no tienen los drones similares comprados por España a Estados Unidos-; y 2) El ejército de Marruecos recibió en febrero pasado formación americana para el uso de modernos misiles anticarro TOW, mientras continuaban los trámites para dotarse, también de Estados Unidos, de tres decenas de helicópteros de ataque Apache y de diez misiles antibuque Harpoon.

Salvarse del covid en un hospital y de la pobreza en una playa


Primavera de 2021.- 17 de abril: España hospitaliza en Logroño al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, supuestamente proveniente de Argelia en estado grave tras contraer covid -informó la agencia saharaui SPS-, si bien otras fuentes han explicado su ingreso por un cáncer gástrico de lenta evolución. Marruecos se entera por medios franceses, y por una filtración a la revista Jeune Afrique. Supuestamente, Ghali ha llegado a España con documentación falsa, a nombre de Mohamd Babatouch.

17 de mayo: Antes del amanecer, los gendarmes marroquíes desaparecen de la frontera con Ceuta y 10.000 migrantes (1.600 menores) entran a nado en la ciudad en torno al espigón y la playa del Tarajal. La ciudad se colapsa ante la afluencia masiva: se interrumpe la afluencia de escolares a los colegios y cierran los comercios. En la noche de esa jornada, España despliega unidades de la Legión y de los Regulares en la frontera.

Noticias relacionadas

18 de mayo: con los migrantes vagando por Ceuta y los servicios sociales de la ciudad desbordados, Rabat llama a consultas a la embajadora marroquí, Karima Benyaich, que no ha vuelto a Madrid. "En las relaciones entre países, hay actos que tienen consecuencias", dice la diplomática. Es el primer reconocimiento por parte de Marruecos de que la oleada humana sobre Ceuta es una represalia.

24 de mayo: El ministro de Exteriores marroquí, Naser Bourita, acusa a España de “crear” la crisis en una entrevista concedida a la emisora francesa Europe 1.