Negociaciones para formar Govern

Las bases de la CUP debaten entre recelos el preacuerdo con ERC

  • Endavant se opone al plan cerrado entre los equipos negociadores, Poble Lliure lo avala con suspicacias y Guanyem Catalunya lo defiende

Pere Aragonès saluda a Dolors Sabater, en presencia de Laura Borràs.

Pere Aragonès saluda a Dolors Sabater, en presencia de Laura Borràs. / Europa Press / David Zorrakino

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Júlia Regué
Júlia Regué

Responsable de la sección de Política.

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Las bases de la CUP debaten con suspicacia el preacuerdo alcanzado con Esquerra para facilitar la investidura de Pere Aragonès como 'president' de la Generalitat. Los dos elementos que generan más recelo entre los 1.401 militantes inscritos para poder votar son la falta de concreción de las medidas pactadas, la atadura a la estabilidad gubernamental -con presupuestos de por medio- y el margen de dos años a la mesa de diálogo. La votación es individual y se centra tanto en el documento trazado entre los equipos negociadores como en qué voto deben dar los nueve 'cuperos' a Aragonès, avalen o no el texto cerrado.

Las 11 organizaciones que configuran la candidatura parlamentaria de la CUP analizan el documento partiendo de puntos de vista distintos. Arran y Endavant son muy reacios a aceptarlo y esta última organización anima a sus militantes a votar en contra porque, a su juicio, las medidas socioeconómicas que se plantean “se intercambian por un compromiso de estabilidad sin capacidad de ir evaluando el cumplimiento del pacto y sin un calendario claro para supervisar la aplicación de las medidas que contiene”, apuntan fuentes de la organización.

“No es un acuerdo fiable, tampoco suficiente, y es excesivamente ambiguo”, opinan estas fuentes, que creen que se queda corto en materia social y que “no incluye medidas para romper con el Estado” al no certificar un referéndum unilateral en esta legislatura. Ahora bien, son favorables a mejorar el acuerdo en el lapso de tiempo que se abre con una segunda vuelta.

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Por su parte, Poble Lliure no se opone al preacuerdo, pero sí considera que tiene algunas flaquezas. El partido desdeña que la mesa de diálogo no se cuestione en dos años y apuestan por pactar ya “estructuras republicanas” para sacar adelante una hoja de ruta independentista compartida. En este sentido, sus militantes son partidarios de mantener como mando internacional el Consell per la República -del que ellos sí forman parte, a diferencia de la CUP-. Tampoco les agrada que no se someta a debate la entrada en el Govern de la CUP, algo que consideran como un “mecanismo de control” para que se puedan cumplir los acuerdos. Un extremo que Endavant descarta.

Guanyem Catalunya, partido liderado por Dolors Sabater, avala el texto como un "buen inicio" y aboga por incidir en la legislatura, al igual que Constituents per la República. En cambio, Lluita Internacionalista anima a votar en contra porque consideran que ERC intenta “neutralizar” a la CUP y que esta sea "la pata izquierda de un Govern autonomista y burgués". El debate está servido y el resultado es incierto.