Conferencia de Jordi Sànchez

Junts deja en el aire una investidura de Aragonès a la primera

  • Jordi Sànchez reclama gestionar los fondos europeos y que Puigdemont pilote la estrategia independentista

  • ERC y Junts se intercambian documentos sobre el plan de Govern

  • Republicanos y CUP no ven argumentos suficientes de JxCat para impedir la investidura de Aragonès

Jordi Sànchez, secretario general de Junts per Catalunya, en el Parlament

Jordi Sànchez, secretario general de Junts per Catalunya, en el Parlament / MONICA TUDELA

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

Periodista

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Todo acuerdo requiere su escenificación. Y si es entre independentistas, a tenor de los precedentes, más. A tres días de la sesión de investidura, en la que el republicano Pere Aragonès se someterá a la votación del Parlament para ser el nuevo 'president', Junts per Catalunya deja en el aire su apoyo. De momento. La exigencia a cambio de un acuerdo se basa en dos cuestiones: pilotar los cuantiosos fondos europeos de reconstrucción (Next Generation EU) y, sobre todo, que el 'expresident' Carles Puigdemont lidere toda la estrategia independentista, al frente del Consell per la República.

Así lo expresó este martes el secretario general de Junts, Jordi Sànchez, en una conferencia a la que asistió el propio Aragonès junto a dirigentes de la CUP y miembros del Govern. En un tono conciliador, la amenaza de no votar el viernes a Aragonès quedó marcada en esta frase: "Sabes que nada nos gustará más a la gente de JxCat que puedas dejar el cargo que ocupas y asumas tan pronto como sea posible la presidencia de la Generalitat, sea dentro de unos días o unas semanas. Nos da igual, pero liderando un nuevo Govern del que nosotros formemos parte". Días o semanas, esta es la dicotomía que para nada ha gustado a ERC, que, con todo, sigue con el ánimo constructivo negociador.

No ha gustado porque, a renglón seguido, Sànchez aseguró que no hay alternativa a Aragonès, y que Junts no forzará unas nuevas elecciones: "Que nadie se equivoque. JxCat no especulará ni jugará al cálculo de nuevas elecciones, ni propondrá un candidato, ni condicionará quién ha de ser el candidato de ERC". Entonces, ¿por qué no apoyar a Aragonès el viernes si más adelante también se le acabará apoyando?

Malestar por el preacuerdo

La cuestión sobre la mesa por parte de Junts tiene que ver con un malestar profundo con el acuerdo previo entre ERC y la CUP, dado a conocer el domingo, que no solo concreta planes de Govern con un claro viraje a la izquierda, sino que -y esto es lo que no gusta a Junts- indica que en el frente independentista se da un margen de dos años para ve si fructifica la mesa de diálogo con el Estado y tras ello se plantearán alternativas como un referéndum.

Junts quiere seguir abanderando la vía unilateral. Por ello Sànchez en la conferencia incluso citó un fragmento del libro de los dirigentes de ERC Oriol Junqueras y Marta Rovira ("Ens en sortirem") en el que apunta a la vía unilateral como una posibilidad. Y por ello JxCat quiere "preparar otras vías". Sànchez no las ha concretado pero en el programa electoral de Junts también se incluye un posible nuevo referéndum bajo auspicio de la UE.

Pero lo importante ya no es tanto qué hacer, sino quién lo ha de decidir. Y aquí está el principal escollo entre Junts y ERC, que Sànchez ha dejado claro: "Nos tenemos que preparar en todos los ámbitos, y se ha de hacer en el marco del Consell per la República donde se ha de debatir y tomar decisiones par a definir el camino del embate democrático" contra el Estado hacia la independencia. Es decir, que Puigdemont ha de dirigir esta preparación. Algo que ni ERC ni la CUP están dispuestos a ceder, pese a que sostienen ambos partidos -consultados tras la conferencia de Sànchez- que hay margen para hallar una solución, siempre que quede claro que no es el Consell el que tiene la última palabra sino que es uno de los organismos a atender en las decisiones. Así lo expone el pacto ERC-CUP.

Cruce de propuestas

Sànchez también apeló a otras cuestiones, como la falta de sintonía y lealtad de los últimos años para que el nuevo Govern no sea "un Vietnam". Eso ya entra en el terreno de los intangibles, que también influyen negativamente. Pero la realidad es más prosaica: este fin de semana ERC envió a Junts su propuesta de plan de Govern (la gestión socio económica) y este martes por la tarde Junts contestó con un documento sobre el mismo aspecto. No se ha abordado todavía el reparto de carteras. Y sigue encallado el diseño de la estrategia independentista.

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ERC sostiene que escuchando a Sànchez no hay argumentos para que JxCat no apoye el viernes a Aragonès. Junts cree que es Esquerra la que no ha querido reuniones a tres bandas entre los tres partidos independentistas y que deberá ceder en los fondos europeos y el Consell de Puigdemont si quiere pacto.

Pero volviendo al análisis puramente racional, ERC se pregunta cómo es compatible posponer un acuerdo si finalmente Junts garantiza que lo habrá porque no quiere nuevas elecciones. Y los de Puigdemont se resisten a dar su brazo a torcer para demostrar que sigue en el puente de mando del independentismo. Desde Barcelona y Waterloo.