"Debate interno" en la coalición de Sánchez

Podemos tensa el Gobierno con sus continuos choques con el PSOE

  • Montero pide a Iglesias que no sea "cabezota" durante una acalorada conversación en los pasillos del Congreso
  • Los roces en el seno del Ejecutivo se produce por las presiones moradas sobre el SMI, la Monarquía y los desahucios
El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, y la portavoz y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, discuten en los pasillos del Congreso.

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, y la portavoz y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, discuten en los pasillos del Congreso. / EUROPA PRESS

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Se veía venir. El pasado julio, después de que Unidas Podemos obtuviera pésimos resultados en las elecciones gallegas y vascas, el PSOE anticipó que sus socios de coalición iban a extremar su perfil de izquierdas, buscando desmarcarse de los socialistas. El vaticinio se ha ido cumpliendo desde entonces, pero no ha sido hasta la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado cuando los morados, con el gran proyecto de la legislatura asegurado y temiendo perder capacidad de influencia, han apostado a las claras por esta estrategia, aireando sus choques con los socialistas sobre las medidas sociales, el Poder Judicial y la Monarquía. Nada de lo que está ocurriendo estos días sorprende al entorno de Pedro Sánchez. Pero el creciente malestar empieza a plasmarse en los lugares más insospechados.

Por ejemplo, en los pasillos del Congreso. Este miércoles, durante el debate sobre el estado de alarma, María Jesús Montero y Pablo Iglesias mantuvieron una intensa discusión en una sala cercana al hemiciclo. Los choques, siempre aireados por Podemos, no habían parado de agolparse durante los últimos días: por el decreto antidesahucios, la actualización del salario mínimo, el cálculo de las pensiones, la reforma laboral y los cortes de suministros, asuntos en los que los morados aseguran que quieren tomar medidas más ambiciosas que los socialistas. "No seas cabezón", le dijo la ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo al vicepresidente segundo y líder de Podemos, según varios testigos.

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su conversación en el Congreso

/ E. Parra / Europa Press

Conversaciones privadas

Este tipo de acalorados intercambios, en teoría, deberían producirse dentro del Consejo de Ministros, cuyas deliberaciones son secretas. Pero esas citas llevan tiempo siendo anodinas, limitándose a abordar las iniciativas del día. Apenas hay debate. Y los morados, volcados como están en trasladar de que es gracias a ellos que el Ejecutivo está aprobando la mayoría de iniciativas de izquierdas, presionan a través de los medios a sus socios de coalición. "Es imprescindible trabajar con discreción", avisó el martes Montero desde la Moncloa.

Ambos socios restan importancia a sus diferencias y garantizan la buena salud de la coalición

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Aun así, pese al creciente malestar, la parte socialista del Gobierno, mucho más numerosa, insiste en que la ruptura está descartada. El divorcio podría abocar a España a elecciones anticipadas, cuando la aprobación de los Presupuestos prefigura justo lo contrario: una legislatura larga. Los colaboradores de Sánchez insisten en que su relación con Iglesias sigue siendo "muy buena", y de momento apuestan por quitar hierro a los choques, no entrar en el combate abierto, mientras las encuestas siguen colocando al PSOE en un clarísimo primer lugar, con Podemos, que no logra capitalizar su peso en el Ejecutivo, luchando para mantenerse en los resultados que obtuvieron en las últimas generales.

Tampoco los morados quieren quebrar la coalición. En el entorno de Iglesias evitan hacer comentarios del encontronazo con la ministra portavoz, pero circunscriben la tensión en la "normalidad absoluta" de la dinámica de la coalición y en los debates que se producen en el seno del Gobierno. Los morados, y en concreto el propicio vicepresidente, llevan meses tratando de rebajar la importancia de los roces con sus socios achacándolos a la falta de rodaje de la alianza. No obstante, en Unidas Podemos consideran que su presencia en el Ejecutivo y sus continuas presiones a los socialistas son una "garantía" para que se cumplan los acuerdos que alcanzaron Sánchez e Iglesias al comienzo de la legislatura.