PRIMARIAS POSCONVERGENTES

JxCat decide este fin de semana a su candidato efectivo a las elecciones catalanas

Borràs parte como favorita, pero Calvet cuenta con el apoyo de la cúpula de Junts

Los ’consellers’ Laura Borras y Damià Calvet en un pleno del Parlament. 

Los ’consellers’ Laura Borras y Damià Calvet en un pleno del Parlament.  / ALBERT BERTRAN

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Xabi Barrena

Junts per Catalunya nació, en otoño del 2017, como un intento de Carles Puigdemont de reeditar la alianza del 2015 con ERC (Junts pel Sí), sobre todo porque las encuestas daban vencedores a los republicanos. La negativa de Oriol Junqueras a someterse de nuevo es la que acabó de dar forma al instrumento puigdemontista, una coalición electoral, mezcla de miembros del PDECat, por un lado, y de fieles e incondicionales seguidores al 'expresident', por el otro. A estos fieles, Puigdemont les guardó papeles de relieve. Y es que el PDECat, durante el 'octubre de la DUI', y tal como demuestran las conversaciones de Marta Pascal con el lendakari Urkullu, trató más de frenar al líder independentista que de cerrar filas con él.

Tras tres años, ya como partido político ajeno al PDECat desde este verano, y después de que Puigdemont haya renunciado a presentarse como cabeza de lista efectivo por Junts, esas dos almas, la posconvergente (con el 'conseller' Damià Calvet) y la de los 'recién llegados' (con la diputada Laura Borràs) se baten en duelo en las primarias de este fin de semana para designar al presidenciable. Hasta ahora, en la votación previa, la de la propia presidencia del partido, ambas sensibilidades se cobijaron bajo la gran sombra del líder indiscutible. El tercer aspirante que había logrado los avales por sorpresa y partía con nulas opciones, el abogado y exconcejal Jaume Ferrés, ha decidido retirarse in extremis y pide el voto por Borràs.

Eso sí. El tiempo transcurrido ha erosionado la relación de Puigdemont con Borràs, la gran favorita para el triunfo, otrora peregrina frecuente a Bruselas, en los meses previos al 21-D, y hoy más lejana al 'expresident'  y más cercana a Quim Torra. Y es que Borràs, primero como 'consellera' de Cultura y, después, como diputada en Madrid, se ha labrado un gran carisma entre las bases del partido. Quizá demasiado para un Puigdemont alejado físicamente de Catalunya, sobre todo si, como indican las encuestas, Junts cae a manos de ERC y cabe restructurar el neonato partido.

Confrontación abierta

Borràs muestra su idealismo insobornable como su gran aval. Ella es la que, desde la tribuna del Congreso, busca mantener en alto la tensión con el Estado y apela, aun, al 'legado del 1-O' y a la unilateralidad. Estas semanas, sin ir más lejos, en el debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, de los que reniega y utiliza para acusar a ERC de seguir prácticas “autonomistas” y de buscar el 'peix al cove'.

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Calvet, por su parte, bebe aún de formas más moderadas de hacer política, más 'estilo convergente'. Prima la gestión, el diálogo con el Estado, un referéndum acordado y cifra “en una generación” el tiempo que puede transcurrir hasta la secesión catalana.  Si, como deseaba Puigdemont, el PDECat hubiera rendido armas y se hubiera integrado dócilmente en Junts, Calvet, sin duda, contaría con todas las de ganar.

Las paradojas de la política, con todo, otorgan un hilo de esperanza al 'conseller'. Y a pesar de que el discurso de Borràs se pueda parecer más al de Puigdemont que el de Calvet,  ese desafío al liderazgo de Waterloo ha permitido que el entorno del 'expresident' y destacados presos en Lledoners (como Josep Rull y Quim Forn) se hayan 'mojado' sutilmente, unos, y abiertamente los reclusos, a favor de Calvet.