26 oct 2020

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EL FUNCIONAMIENTO INTERNO

¿Cómo se organiza la agenda del Rey?

La Zarzuela prepara las actividades de Felipe VI en coordinación permanente con la Moncloa

Ex altos cargos de ambas instituciones destacan la excepcionalidad de que el desacuerdo haya trascendido

Pilar Santos Juanma Romero

El rey Felipe VI y Pedro Sánchez, en el primer despacho que ambos mantuvieron, el 16 de julio de 2018, con el dirigente socialista como presidente del Gobierno.

El rey Felipe VI y Pedro Sánchez, en el primer despacho que ambos mantuvieron, el 16 de julio de 2018, con el dirigente socialista como presidente del Gobierno. / EFE / FRANCISCO GÓMEZ

La ausencia de Felipe VI este viernes en la entrega de despachos de los jueces en Barcelona ha puesto sobre la mesa una parte del trabajo discreto y rutinario que la Zarzuela y el Gobierno hacen para organizar la agenda del Rey. Para este reportaje han sido consultados varios altos cargos ya retirados de esas dos instituciones que saben cómo se ha gestionado este asunto en las últimas décadas, tanto con el jefe del Estado actual como con Juan Carlos I.

Relación entre el Gobierno y la Casa del Rey

Lo primero que destacan esas fuentes, que no quieren aparecer con nombres y apellidos, es que nunca se había escenificado un desacuerdo entre el Ejecutivo y la Casa del Rey de esta forma. Y eso que ha habido otras ocasiones en las que la Moncloa ha desaconsejado viajes o ha pedido cambios en los discursos redactados en la Zarzuela.

La Moncloa y la Casa trabajan para evitar el "roce" entre el presidente y el Rey

"No se vio como un choque cuando [José María] Aznar vetó la visita a Cuba [en 1998]", afirma un alto funcionario que trabajó a las órdenes del Rey emérito y que se acuerda también de varias ocasiones en las que el Ejecutivo pidió cambiar algunas frases de "discursos importantes" de Juan Carlos. Normalmente, dice otro que bregó con la agenda real desde la Moncloa, el secretario general de la Presidencia o el jefe del Gabinete del presidente y el jefe de la Casa del Rey despejan estos problemas con discreción y evitando siempre que ese "roce" se conozca para que no alcance al jefe del Ejecutivo y al Monarca. "Aquí es probable que la Casa del Rey se haya visto implicada por las ganas de filtrar la información del poder judicial", añade el exempleado de la Zarzuela.

Elección de actos

Las actividades del jefe del Estado son el resultado de las decenas de invitaciones que recibe directamente y también de los actos a los que el Ejecutivo le propone asistir porque tenga interés político o para, por ejemplo, dar un espaldarazo a un sector económico en apuros. Entre las primeras, el encargado de escoger las que más convienen es el jefe de la Casa (en estos momentos, Jaime Alfonsín).

Jefatura del Estado se las comunica al Gobierno (a Presidencia o al ministerio del ramo) y, "con naturalidad" y "de una manera rutinaria", añade otra persona clave de la última etapa del reinado de Juan Carlos, "toman nota" y se van cerrando actos. Además, el Ejecutivo decide qué 'ministro de jornada' acompaña al Monarca. Cualquier acto del Rey es refrendado por el Gobierno, no solo con la luz verde que en esta ocasión no le dio al acto de los jueces, sino con la presencia de un miembro del Ejecutivo a su lado. 

La agenda se habla y cierra "con naturalidad", casando el interés de la Casa con el del Ejecutivo 

Sin una explicación completa y oficial de por qué Felipe VI no podía acudir a la ceremonia de Barcelona, un ex alto cargo del Ministerio del Interior señala que ni cuando "ETA estaba fuerte y activa" se llegó a anular un acto por motivos de seguridad. Otras fuentes del Ejecutivo indican eso mismo, que no cabe aducir motivos de seguridad porque el Gobierno ha de garantizarla en todo el territorio. "No tengo ninguna duda de que la decisión, si como parece ha sido del Gobierno, responde a alguna información delicada de inteligencia que nunca sabremos. Pero seguro que está justificada", señala un ex alto dirigente socialista de primer nivel. En la Moncloa no aclaran las razones y apuntan a un "cortocircuito" en la cadena de comunicación entre el Ejecutivo, la Zarzuela y el Consejo del Poder Judicial. 

"Cuando había algo políticamente sensible, lo hablábamos y lo consensuábamos. La comunicación entre las dos instituciones siempre fue fluida", sostiene el antiguo colaborador del emérito. "Es evidente que, cuando hay una discrepancia, prevalece el criterio del Gobierno", añade un buen conocedor de los engranajes del poder. Parece que ahora, como poco, ha habido interferencias entre las dos instituciones.