27 sep 2020

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LA LACRA DE LA CORRUPCIÓN

De 'Kitchen' a la caja b, doble cerco judicial al PP de Rajoy

El levantamiento del secreto del espionaje a Bárcenas permite al juez reanudar las pesquisas sobre el dinero negro del partido

El dispositivo de Interior pretendía conocer las "vulnerabilidades" del extesorero "como arma de negociación" por lo que sabía

Ángeles Vázquez

El extesorero del PP Luis Bárcenas. 

El extesorero del PP Luis Bárcenas.  / AGUSTÍN CATALÁN

No hay nada como conocer a tu enemigo para saber qué tiene contra ti, y no hay nadie que pueda serlo más que quien se siente abandonado. Según confiesa al excomisario José Manuel Villarejo el chófer de Luis Bárcenas así se sentía el extesorero del PP cuando ingresó en prisión, tras renunciar al escaño de senador y perder el fuero. Era el verano del 2013 y alguien debió temer tanto lo que podía aportar al 'caso Gürtel' y, en concreto, a la causa abierta por su contabilidad manuscrita para investigar la caja b del partido, que 70 policías y los medios técnicos del Ministerio del Interior se destinaron a un "dispositivo parapolicial" establecido para vigilarle a él y a su esposa, Rosalía Iglesias.

Es lo que se conoció como la operación 'Kitchen', de la que no hay registro alguno en Interior, porque se hizo al margen de la autoridad judicial, lo que se trató de ocultar haciendo constar que el objetivo de la Dirección Adjunta Operativa (a cuyo frente estaba el ya imputado Eugenio Pino), al encargársela al Área de Seguimientos Especiales de la Unidad Central de Apoyo Operativo (cuyo responsable era el también imputado Enrique García Castaño), era averiguar el destino de la fortuna que atesoraba Bárcenas. Además del dispositivo de vigilancia sobre el entorno del matrimonio, su chófer, Sergio Ríos, informaba a Villarejo de sus movimientos y sus reuniones a cambio de 2.000 euros mensuales y de acceder al cuerpo.

Sergio Ríos, exchófer de Luis Bárcenas /DAVID CASTRO

Adjudicaciones bajo sospecha

Todo ese despliegue obedecía al temor que Bárcenas infundía por su conocimiento sobre la financiación ilegal del PP, por haber sido su gerente y luego su tesorero entre 1990 y el 2009. En palabras del juez José de la Mata, "la investigación ha puesto de manifiesto el despliegue de una estrategia con el objetivo de desactivar" la investigación judicial de la caja b, cuyas actuaciones retomará, una vez levantado el secreto de la pieza 'Kitchen'. De momento, ha solicitado información sobre tres adjudicaciones sospechosas de entre el 2003 y el 2009.

La operación para localizar los "documentos en poder" de Bárcenas "con el fin de apoderarse de los mismos y sustraerlos a la investigación judicial en curso" debió funcionar, porque el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díez, sobre cuya imputación tiene aún que pronunciarse el juez, le mandó un sms a su número dos, Francisco Martínez, en el que la calificaba de "éxito"; en otro le había advertido de la importancia que tenía el chófer de Bárcenas. Según considera acreditado el juez De la Mata, a ello se destinaron 53.266 euros de los fondos reservados.

Un informe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional vincula al extesorero del PP, Luis Bárcenas, dentro de la Operación Kitchen, con el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. / EUROPA PRESS

Adelantarse para tener ventaja 

En un informe policial, la unidad encargada de investigar el dinero en negro del que, al menos durante 18 meses, se benefició el PP afirma que la operación 'Kitchen' "trató de información de inteligencia, en el sentido de conocimiento, que una vez integrada y analizada, permite darle un uso operativo para anticiparse a las actuaciones judiciales, previniéndose de los riesgos que las mismas pueden entrañar en su estrategia de defensa, así como conocer las vulnerabilidades de la persona y su entorno para aprovecharlas como arma a su favor en una negociación".

"A ello hay que añadir la obtención de información de carácter digital en poder de Bárcenas, vinculada a la cuenta analítica de donativos y a la documentación relacionada, que fue incorporada a un soporte externo de almacenamiento mediante la generación de un disco duro" por parte de Sergio Ríos y quien sustituyó a Villarejo como su contacto con la Policía, Andrés Gómez Gordo, apodado 'Cospedín' por su relación con la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal, cuya imputación también está pendiente del juez.

El excomisario José Manuel Villarejo.

Ese disco duro, prosigue el informe policial, "se guardó en condiciones de seguridad garantizándose con ello el conocimiento de su contenido por parte de los responsables de la formación política y el control sobre la misma, evitando la difusión a terceros de información sensible y la posibilidad que pudiera incorporarse al procedimiento judicial en curso convirtiéndose en nuevos elementos indiciarios que coadyuvaran a sustentar o ampliar el objeto del mismo".

Tras su imputación, el exsecretario de Estado de Seguridad le dijo a un amigo que la "escala" de responsabilidad alcanzaría a Fernández Díaz y hasta, probablemente, al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. De hecho, en una de las conversaciones grabadas por Villarejo, en las que se jacta de ser llamado para asuntos delicados "por la izquierda y por la derecha", se le oye decir que 'el Asturiano', alias con el que, junto al 'Barbas', la trama policial se refería a Rajoy, conocía el dispositivo. Determinar quién ordenó y estaba al tanto de la 'Kitchen' será el principal objetivo de la justicia.

El nexo con todas las causas de corrupción

El juez de la caja b ha pedido copia de todas los casos de corrupción que afectan al PP en la Audiencia Nacional, después de reabrir la causa tras escuchar al líder de la trama 'Gürtel', Francisco Correa, contar cómo intermediaba con empresarios para que donaran al PP a cambio de adjudicaciones en los ministerios de Medio Ambiente y Fomento. Y oyó como testigos al constructor David Marjaliza contar cómo llevó 50.000 euros a la sede central del PP a petición de su amigo Francisco Granados, principal imputado del 'caso Púnica', y a Eduardo Zaplana por las conversaciones que mantuvo con el expresidente madrileño Ignacio González, imputado en 'Lezo'.