31 oct 2020

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PACTOS PREELECTORALES

El fiasco en Euskadi complica la coalición PP-Cs en Catalunya

Los populares catalanes cuestionan ahora que concurrir juntos les beneficie en las urnas

Las formaciones estudian la opción de coaligarse solo en Lleida y Girona

Júlia Regué

La líder de Cs en Catalunya, Lorena Roldán, y el dirigente del PPC, Alejandro Fernández.

La líder de Cs en Catalunya, Lorena Roldán, y el dirigente del PPC, Alejandro Fernández. / EFE / QUIQUE GARCIA

El PPC fue el primer interesado en buscar una alianza con Cs para las próximas elecciones catalanas después de constatar la disgregación del voto de la derecha en los comicios generales de abril del 2019, especialmente en las circunscripciones más pequeñas. El dirigente popular, Alejandro Fernández, quiso arrastrar a los naranjas bajo la marca 'Catalunya Suma', emulando la coalición en Navarra. Cs contestó con un portazo a todos y cada uno de los ofrecimientos, pero el batacazo electoral en el examen de noviembre les hizo cambiar de opinión. Y ahora, tras el 12-J y con unas encuestas que les auguran pasar de la primera posición a la cuarta, los naranjas tienen incluso más interés que el PPC en forjar un acuerdo.

Cs pasó del "España suma, pero la corrupción resta", en palabras de Albert Rivera, a forzar un acuerdo en Euskadi y a intentar sin éxito otro en Galicia. Fuentes de Cs en Catalunya insisten ahora en la coalición catalana con el fin de "aglutinar el voto constitucionalista" y añaden al PSC en la ecuación, aunque son conscientes de que los socialistas la rechazan.

"El Cs de hoy, no es el Cs de hace dos años. Ahora es el socio prioritario de Pedro Sánchez. Las condiciones han cambiado mucho desde que hicimos el ofrecimiento", responden desde el PP catalán, conscientes de que la operación en Euskadi les ha costado una pérdida de tres escaños respecto al 2016, cuando se presentaron en solitario, y se muestran "escépticos" con una reedición a la catalana por el espaldarazo de Inés Arrimadas al Gobierno durante la pandemia.

Fernández expuso sus reparos a la plana mayor del partido en un almuerzo tras la reunión de la ejecutiva nacional celebrada el miércoles, y según estas fuentes, Alberto Núñez Feijóo y Cayetana Álvarez de Toledo compartieron también sus reticencias. Hubo consenso en que había que reflexionar sobre una alianza con mayor profundidad, dialogar pero no negociar aún. "Estas próximas elecciones ya no son plebiscitarias, el debate electoral ya no será solo sobre la independencia, sino sobre el modelo socioeconómico en el que tenemos muchas diferencias con Cs", añaden.

Las condiciones

Por ahora, en el PP no dan un paso adelante y restan a la espera de una oferta de Cs, pero los dos partidos estudian acotar el acuerdo solo a las circunscripciones de Girona y Lleida, donde les cuesta más obtener escaños por separado. El presidente popular, Pablo Casado, defendió el viernes las alianzas con los naranjas, así en general, cuando la prensa le preguntó sobre la coalición. "Nuestra responsabilidad es dar gobiernos estables que bajen impuestos, que mejoren las listas de espera sanitaria o que garanticen la libertad educativa", declaró, y prometió tomar la decisión que "más beneficie a los españoles".

Los populares se escudan en que todavía no hay fecha para las elecciones catalanas y no quieren hablar de qué condiciones pondrían sobre la mesa. Los naranjas, en cambio, sí remarcan que no cederán en cuanto a que el cabeza de lista sea de su partido y apuntan que apretarán para obtener puestos proporcionales en la papeleta a los 36 diputados actuales. "No habrá un problema programático, en todo caso habrá un problema de confección de la lista", señalan en Cs.

El descalabro demoscópico de las filas naranjas les inclina a probar suerte con los populares, mientras estos ponen el freno convencidos de que pueden recuperar su espacio y ante el temor a que un acuerdo PPC-Cs dé alas a Vox.