02 dic 2020

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Suspenso doble a la estrategia de Casado

El líder del PP fracasa con su apuesta por Iturgaiz y ve cómo triunfa el moderado Feijóo

Iglesias se hunde en su primer examen tras haber entrado en el Gobierno central

Pilar Santos

Pablo Casado, el pasado 2 de julio en un mitin en Ourense.

Pablo Casado, el pasado 2 de julio en un mitin en Ourense. / EFE / BRAIS LORENZO

El alborozo de Alberto Núñez Feijóo contrastó este domingo con el ánimo de Pablo Casado. La cuarta mayoría absoluta del líder gallego, que ha hecho una campaña personalísima y escondiendo las siglas del PP, tiene un sabor agridulce para el presidente de los populares. Feijóo ha demostrado que su galleguismo "sosegado y moderado", como ha dicho tantas veces, triunfa. Un estilo muy diferente al de su jefe de filas, que ha visto también cómo su apuesta personal en Euskadi, el candidato Carlos Iturgaiz, ha fracasado. La operación que inició en febrero, cuando echó a otro barón centrista (Alfonso Alonso), para cerrar la primera coalición entre PP y Ciudadanos, le ha salido mal. Una vez más las urnas señalan que la alianza de dos siglas no supone la suma de sus dos electorados. Juntos han logrado 60.299 votos, menos de la mitad que en 2016 por separado. 

Feijóo, con Alonso y Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, fueron los tres dirigentes autonómicos que el año pasado alzaron la voz contra Casado por el proceso de derechización que había imprimido al PP. Tras el descalabro en las generales de abril, cuando los conservadores se hundieron hasta los 66 escaños, los tres le pidieron que se moderara, un verbo que Casado no ha acabado nunca de conjugar. Ser líder del PP con Vox no es fácil, insisten en su gabinete. Su estrategia, no obstante, no le da réditos, porque los ultras crecieron entre abril y noviembre en el Congreso (de 24 a 52) y, ahora, en Euskadi, con un representante del PP duro, ha perdido escaños (de nueve a cinco) y Vox ha entrado por primera vez en el Parlamento, con un escaño. 

El sucesor natural

Y Feijóo es el que decidió no entrar en la carrera para suceder a Mariano Rajoy en 2018, pese a que una buena parte del partido le veía como su sucesor natural, un lastre permanente para Casado. No pasaron desapercibidos en la sede de Génova los tuits que anoche escribieron Moreno y Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León, alabando la centralidad y la moderación de Feijóo. 

En la planta noble de los populares, la estrategia consistió en celebrar como propia la victoria de Feijóo y olvidarse de la derrota en Euskadi. «El modelo Casado-Feijóo se ha impuesto al modelo Sánchez-Iglesias (...) Va a ser la antesala de un triunfo del PP en España», afirmó el secretario general del PP, Teodoro García Egea, en referencia a los malos resultados de Podemos y los socialistas y obviando el diferente talante entre el presidente del PP y el líder de la Xunta.

En una rueda de prensa pasada la media noche, García Egea aseguró que, pese a la derrota, Iturgaiz tiene que "construir una alternativa" a PNV y a Bildu. Y abundó en la idea, remarcada desde que Casado llegó a la presidencia, de que es "la fragmentación del centro-derecha" la que penaliza al PP en las urnas.  

"Autocrítica" de Iglesias 

El otro perdedor de la noche fue Pablo Iglesias. Unidas Podemos encadenó un doble batacazo. Se ha quedado fuera del Parlamento gallego y ha dilapidado la mitad de su representación en la Cámara vasca. "Nuestro espacio político ha sufrido hoy una derrota sin paliativos (...) Nos toca hacer una profunda autocrítica y aprender de los errores que sin duda hemos cometido", escribió Iglesias en un hilo en Twitter. 

Eran los primeros exámenes en las urnas de los morados después de haber entrado en el Gobierno central y el resultado ha empeorado los sondeos. El vicepresidente segundo ha visto cómo en los dos territorios se han quedado muy lejos de sus competidores de izquierdas y han sido superados por los socialistas, además de por el BNG en Galicia y por Bildu en Euskadi. Y la debacle de Podemos, de rebote, también dejó un regusto amargo en el PSOE. Pedro Sánchez no pudo capitalizar ni el hundimiento de los morados ni el hecho de ocupar la presidencia del Ejecutivo central. El secretario general intentó marcar distancias quedándose en la Moncloa y fue el secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos, el que dio la cara en la sede. El dirigente socialista admitió los malos resultados aunque añadió que, al menos, "tampoco han ido para atrás".

Ciudadanos logró entrar en el Parlamento vasco con un diputado gracias a la coalición con el PP y ha vuelto a toparse con la puerta de la Cámara gallega, donde solo habrá diputados del PP, BNG y del PSOE gallego.