Ir a contenido

LA ELECCIONES GENERALES DEL 28-A

La radicalización del PP de Casado acaba en fracaso total

Los conservadores caen por debajo de los 70 escaños y pierden casi cuatro millones de votos

El dirigente admite que el resultado ha sido "muy malo" y pide al PSOE no pactar con los independentistas

Pilar Santos

Pablo Casado, durante la valoración de resultados del 28-A. / JOSÉ LUIS ROCA

Pablo Casado, durante la valoración de resultados del 28-A.
Teodoro García Egea, Pablo Casado y Adolfo Suárez Illana, la noche electoral. 

/

El PP perdió ayer las elecciones generales con un resultado desastroso para un partido que desde que se refundó, en 1989, se había movido cómodamente por encima de los 100 escaños. Pablo Casado erró en la principal estrategia que puso en marcha desde que, en julio, asumió la presidencia del partido: las urnas le han dicho que se equivocó con la radicalización de sus propuestas y con su tono en su obsesión por "reenamorar" al votante de Vox. Desatendió el centro durante meses y al final ha dejado de ser una opción para la mayor parte de ese electorado. 

Pero el fracaso del PP, perdiendo la mitad de sus 137 diputados y casi cuatro millones de votos, no es solo atribuible a un presidente. Este domingo por la noche también perdió otro: José María Aznar, mentor de Casado y padre espiritual de ese nuevo PP. Es la segunda vez que Aznar cae derrotado en unas generales con candidato interpuesto. Tuvo parte de responsabilidad en el 2004, cuando su gestión del atentado del 11-M la acabó pagando Mariano Rajoy, y ahora, con Casado, al que recomendó integrar en su equipo a numerosos aznaristas, desde su jefe de gabinete hasta candidatos en puestos destacados.

La primera reacción en la sede del PP fue la de culpar de manera poco disimulada a los "electores" por no haber seguido la máxima del candidato a la Moncloa de "concentrar" el voto en sus siglas y haber preferido las de Ciudadanos para "refugiarse de Vox". Casado, casi a la medianoche, apareció ante la prensa rodeado de la dirección de su partido y se refirió a esa "división" de la derecha antes de admitir que el resultado había sido "muy malo". Felicitó al PSOE y le pidió que intente gobernar "sin necesitar a los independentistas".

Fuentes del partido se adelantaron a descartar la dimisión del líder conservador y recordar que ni Aznar ni Rajoy ganaron a la primera. Las elecciones municipalesautonómicas y europeas se celebrarán el próximo 26 de mayo y Casado dio por  hecho que esta semana activará el 'modo precampaña'. Este lunes, comité de dirección, para analizar lo ocurrido y para ponerse a preparar esos comicios. No hubo opción a plantear preguntas. El candidato conservador dejó el escenario tras besar y abrazar a los suyos.

Feijóo, en el horizonte

"A nadie le interesa una crisis ahora", afirma un miembro de la dirección. Otra cosa será en junio. Las miradas se vuelven, otra vez, hacia Galicia. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no quiso dar el paso al frente el pasado verano, cuando el PP se vio desnortado tras el adiós de Rajoy por la moción de censura. Pero entonces Feijóo vio que tenía competidores (entre otros, Casado y Soraya Sáenz de Santamaría) y que tenía que pelear. Ahora llegaría a Madrid como siempre había querido: por abrumadora aclamación

El proceso de radicalización del PP se ha vivido en silencio por algunos dirigentes territoriales y diputados, pero ahora, al ver el resultado de esa apuesta tan arriesgada, no dudarán en tratar de volver a hacer del partido un proyecto transversal, sin descuidar el centro y sin obsesionarse por la ultraderecha. Cuando estas semanas se le planteaba a Casado por qué había ido tan lejos en ese proceso, aseguraba que si no lo hacía, en vez de caer por debajo de los 100, se hundiría "a 30 escaños". 

Pérdida de feudos clave

La crisis que se vuelve a abrir en el partido es grave. De 7,9 millones de votos ha pasado a tener 4,1, casi la mitad. Ha perdido feudos clásicos en los que ha sido superado por el PSOE, como Galicia, Castilla y León, Murcia y la Comunidad de Madrid, y ha desaparecido totalmente del País Vasco (de 2 diputados a 0) y casi de Catalunya (de 6 a 1). No ha logrado revalidar su escaño por Álava ni Javier Maroto, vicesecretario de Organización y responsable de la campaña electoral. Y en Andalucía, donde Juanma Moreno (PP) consiguió la presidencia con el apoyo de Vox, con una alianza que Casado aspiraba a reeditar en el Ejecutivo central, los populares han perdido la mitad de las papeletas y se han visto superados por Ciudadanos.