06 ago 2020

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SESIÓN DE CONTROL EN EL CONGRESO

El homenaje a las víctimas del virus será el 16 de julio

Sánchez anuncia que los máximos representantes de la UE estarán presentes en la ceremonia

Casado vuelve al ataque frontal y acusa al Gobierno de ocultar el número de muertos

Juan Ruiz Sierra

El próximo 16 de julio se celebrará la ceremonia de estado de homenaje a las víctimas del coronavirus y a los servidores públicos que han luchado contra la pandemia, según ha anunciado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EFE VÍDEO

Pedro Sánchez ha aprovechado una pregunta de Pablo Casado durante la sesión de control al Gobierno para anunciar que el homenaje a las víctimas del coronavirus tendrá lugar el próximo 16 de julio. Al acto, en memoria de los "27.000 compatriotas que han perdido la vida", ha explicado este miércoles el presidente, acudirán las fuerzas políticas, los miembros del Ejecutivo, los representantes de las principales instituciones del Estado y el rey Felipe VI. Pero también habrá una nutrida representación internacional: el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen; el presidente del Parlamento comunitario, David Sassoli, y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Se celebrará en la plaza de la Armería del Palacio Real, en Madrid, ha explicado la Moncloa horas después. 

El anuncio ha descolocado a Casado, que había preguntado a Sánchez si consideraba que había provocado una "crisis constituyente" con su gestión de la pandemia. "No le preguntaba por eso. Y son 43.000 víctimas", ha dicho el líder del PP, poniendo de manifiesto que no cree en las cifras del Ejecutivo sobre el impacto del covid-19 en España.

Como siempre que se mide con Sánchez, el jefe de la oposición ha hablado del "fracaso" del Gobierno, de la falta de cohesión entre el PSOE y Unidas Podemos y de los "aliados" de la coalición: el líder de ERC, Oriol Junqueras, con quien ha pactado "una mesa por la autodeterminación" (en referencia a la mesa de diálogo entre el Ejecutivo y la Generalitat), y el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, con quien ha abordado "el futuro de los trabajadores", en alusión al pacto con los aberzales, después rectificado, para derogar toda la reforma laboral del PP.

Cambio de actitud

El día anterior, durante la presentación de Carlos Iturgaiz, el candidato de su partido y de Cs a las elecciones en Euskadi, el próximo 12 de julio, Casado había mostrado una actitud muy distinta. El jefe de la oposición dijo estar dispuesto a "tender" la mano al Gobierno para alcanzar pactos de Estado. Esta vez, el líder del PP ha vuelto a lanzar ofertas ya anunciadas, como un plan para la reactivación económica de España, la creación de una comisión en el Senado para abordar cuestiones sociales y la puesta en marcha de una oficina para atender a las víctimas del coronavirus y sus familiares. Pero ha primado el ataque frontal a Sánchez.

"Yo que pensaba que venía usted a tender la mano para llegar a acuerdos, y nos encontramos con lo de siempre", le ha contestado el jefe del Ejecutivo, que ha resumido así su gestión de la pandemia: "Hemos evitado la destrucción de millones de puestos de trabajos, hemos asistido a los más vulnerables y sobre todo y ante todo hemos salvado miles de vida, 450.000 vidas se han salvado con el confinamiento y el estado de alarma".

A diferencia de la semana anterior, cuando acusó a Casado de querer "derrocar" al Gobierno aprovechando el virus, Sánchez no ha entrado este miércoles en la crispación. "Dos no se pelean si uno no quiere. No voy a entrar en sus provocaciones. Le insto a lo mismo que la semana pasada: si usted quiere unidad, aquí tiene al Gobierno; si quiere provocación, ahí tiene a la ultraderecha", ha concluido el líder del PSOE.

Pero más allá de la retórica parlamentaria, la relación entre el Gobierno y los conservadores ha mejorado en los últimos tiempos. Tanto la exministra de Sanidad, Ana Pastor, como los presidentes autonómicos del PP llevan días negociando con el Ejecutivo el decreto de nueva normalidad, para introducir cambios. El Gobierno espera que el partido de Casado, que votó en contra de las últimas prórrogas del estado de alarma, apoye la iniciativa, que se someterá el examen del Congreso la semana que viene. El decreto, en cualquier caso, ya tiene asegurada su aprobación, gracias a los pactos que la Moncloa ha sellado con Cs y el PNV.

El "mismo libro, en tapa dura"

Con Vox, un acercamiento de este tipo resulta inviable. "Somos como el agua y el aceite", le ha dicho Sánchez a Santiago Abascal, líder de la formación de extrema derecha. Abascal, que ha acusado a la coalición del PSOE y Unidas Podemos de llevar a España a "la ruina", le ha preguntado a Sánchez si cree que el país "sale más fuerte" de la pandemia, en referencia a la campaña institucional del Ejecutivo. El presidente le ha reprochado que hiciera la misma pregunta que había formulado Casado la semana anterior. "Siguen el mismo guión, publican el mismo libro, aunque, hay que reconocerlo, lo hacen con tapa dura", ha dicho Sánchez, sonriendo. Más allá de los nuevos puentes creados, de momento poco sólidos, Sánchez sigue buscando la identificación entre el PP y Vox.