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RELACIONES DIPLOMÁTICAS

El Rey defiende ante Díaz-Canel la democracia y los derechos humanos

Idoya Noain

Felipe VI, en Cuba: Los cambios en un país no pueden ser impuestos. / JUAN CARLOS HIDALGO / EFE / VÍDEO: EFE

Antes de que se iniciara el viaje de Felipe VI y Letizia a Cuba, histórica primera visita de Estado de un monarca español a la isla, desde el gobierno español se insistía en que “el Rey no hace política”. Era una forma de responder a quienes criticaban la visita, así como que no incluyera en la agenda encuentros con disidentes. El miércoles por la noche, no obstante, el Rey sí hizo política con un discurso inusualmente contundente en el que realizó, con el presidente cubano Miguel Díaz-Canel sentado a su lado, una encendida defensa de la democracia y los derechos humanos. Y sus palabras, pronunciadas en el patio del Palacio de los Capitanes para abrir una cena de gala que ofrecía a sus anfitriones, cuando menos desarticularon las denuncias de quienes aseguraban que la corona estaba dando con su viaje a La Habana un espaldarazo al régimen cubano.

De los 20 minutos de intervención el Rey dedicó casi una cuarta parte a lanzar un mensaje que a todas luces no era el que habría deseado oír Diaz-Canel. Porque después de hablar de la fundación de La Habana que ahora celebra su 500 aniversario y de los lazos comunes que emanan de la relación histórica, el monarca pasó a hacer un discurso muy centrado en el mensaje democrático y de derechos.

Frases de alta carga

Sin citar la palabra dictadura, y asegurando que se pretende “acompañar” a Cuba en su proceso de cambio “sobre la base del respeto y sobre la base de la propia experiencia”, el Rey puso como ejemplo la Constitución española de 1978. “De esa Constitución y de nuestra propia historia los españoles hemos aprendido que es en democracia como mejor se representan y se defienden los derechos humanos, la libertad y la dignidad de las personas y los intereses de nuestros ciudadanos”, dijo.

Ya antes Felipe VI había pronunciado frases de fuerte carga para el régimen cubano, en algunos momentos muy similares a las que pronunció Barack Obama cuando visitó Cuba en 2016 en otra visita histórica que por un momento descongeló las relaciones entre Cuba y EEUU. “La evolución, la adaptación y el cambio son inevitables. Nada queda congelado en el tiempo y quien se resiste a su paso pierde la oportunidad de colaborar en el diseño de ese futuro que ya está naciendo; más aún, que ya está aquí”, dijo el Rey.

“Es necesaria la existencia de instituciones que representan a toda la realidad diversa y plural que existe de los ciudadanos y que estos puedan expresar por sí mismos sus preferencias y encontrar, en esas instituciones, el adecuado respeto a la integridad de sus derechos, incluyendo, entre ellos, la capacidad de expresar libremente sus ideas, la libertad de asociación o de reunión”, aseguró también.

El Rey también dijo que el futuro “es algo que tiene dilucidar el propio pueblo cubano” y, reconociendo que “los cambios en un país no pueden ser impuestos” y “tienen que nacer de dinámicas internas”, declaró que “el cambio no traerá consenso y bienestar si no representa la voluntad ciudadana”. “Ningún país puede permitirse vivir aislado”, aseguró también en su intervención, donde hizo una llamada a la apertura, a dar acceso a la población a las nuevas tecnologías y a “normas que permitan el pleno desarrollo de la creatividad en todos los ámbitos, desde la creación cultural a la generación de iniciativas empresariales”.

La respuesta de Díaz-Canel

Cuando concluyó la intervención del monarca tomó la palabra Díaz-Canel, aunque inicialmente no estaba previsto que el presidente cubano pronunciara un discurso en público durante el viaje de Estado de los reyes. Y agradeció las palabras de Felipe VI diciendo: “estoy seguro que serán apreciadas por la mayoría de mis compatriotas”.

El cubano, no obstante, también hizo su propia defensa de su sistema de gobierno. “Somos una sociedad que se renueva, evoluciona y avanza preservando al mismo tiempo sus tradiciones y valores y defendiendo sus derechos”, declaró.

“Nos guían principios claros de independencia y soberanía con la certeza de un camino dirigido hacia un mayor bienestar para nuestro pueblo”, continuó, remarcando también que se trata de un camino que los cubanos han elegido “por voluntad propia”.

A Díaz-Canel pudo molestarle parte del mensaje del Rey pero sabe también lo importante que es la relación con España, su tercer socio comercial, y este viaje de Estado del monarca en un momento en que EEUU, bajo el mandato de Donald Trump, además de endurecer el embargo está presionando para elevar el aislamiento de la isla. Por eso, buena parte de su inesperada intervención estuvo dedicada a agradecer el “claro y público respaldo de España” frente a lo que definió de “injustas sanciones y medidas coercitivas unilaterales con carácter extraterritorial” que representa el bloqueo.

En concreto, agradeció las “posiciones constructivas” de España que han favorecido la relación de Cuba con la Unión Europea, reconoció la “fidelidad y compromiso” y contó a España entre los “verdaderos amigos en el mundo de Cuba”.