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solicita en su memoria anual que se reforme

La Fiscalía critica el sistema de euroórdenes tras el caso de Puigdemont en Bélgica y Alemania

Esta situación "evidencia una quiebra en el principio de confianza mutua", según el organismo de Segarra

EFE

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont tras la conferencia de prensa que ofreció el 18 de marzo del año pasado en la localidad suiza de Ginebra.

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont tras la conferencia de prensa que ofreció el 18 de marzo del año pasado en la localidad suiza de Ginebra. / EFE / SALVATORE DI NOLFI

La Fiscalía General del Estado cree que el sistema de la euroórdenes es "deficiente" y apuesta por su reforma tras las decisiones de los tribunales belgas y alemanes, los cuales se excedieron de sus competencias al entrar a valorar las OEDE de Carles Puigdemont y otros huidos del 'procés'. Esa es la conclusión que recoge la Memoria de la Fiscalía relativa al año 2018 sobre la "Evaluación de la orden europea de detención y entrega", cuestionada por el Ministerio Público tras las euroórdenes denegadas por los jueces belgas y por la decisión del Tribunal alemán de Schleswig-Holstein de extraditar a España a Puigdemont por malversación y no por rebelión.

Así, el Ministerio Público considera que se han realizado "tareas de valoración" sobre el grado o intensidad de algunos elementos del tipo penal que, a su juicio, "exceden abiertamente" las funciones encomendadas por la normativa de la OEDE a los jueces de los estados miembros.  

Una actitud que pone de manifiesto las "debilidades" de un sistema que "se ha mostrado deficiente" y que, por tanto, "deberían ser resueltas en próximas reformas". Entre esos problemas, señala "los problemas de acceso urgente" de las autoridades judiciales españolas a servicios de traducción y "las enormes carencias detectadas en las traducciones". Pero sobre todo alerta de las "notables discordancias entre los países intervinientes" en la ejecución de las euroórdenes, cuando, por ejemplo, Bélgica aludió a un problema formal en la petición del Tribunal Supremo que Alemania no cuestionó luego con Puigdemont.

"Sensación agridulce"

Esta situación que, a su juicio, "evidencia una quiebra en el principio de confianza mutua" que sostiene la cooperación judicial, lo que "debería llevar a un análisis en profundidad a fin de ser corregido para el futuro" para que "la OEDE pueda responder adecuadamente a los objetivos para los que fue creada".

Eso si, la Fiscalía apunta a los jueces y no a los fiscales europeos, ya que "la sintonía mostrada con las Fiscalías de otros países miembros de la UE" - todas ellas respaldaron la entrega sin condiciones- "no se ha visto reflejada en las decisiones adoptadas por determinados órganos judiciales", lo que les ha dejado "una sensación agridulce".