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La encrucijada catalana

El otoño que viene

Las fuerzas políticas reajustan sus liderazgos y pulen sus discursos ante una legislatura con un horizonte ambiguo

Xabi Barrena Roger Pascual Júlia Regué

Intervención del ’president’ de la Generalitat, Quim Torra, en el Parlament.

Intervención del ’president’ de la Generalitat, Quim Torra, en el Parlament.

El tablero catalán inaugura curso político. Los partidos se sumen de nuevo en una legislatura de recorrido incierto, marcada por la sentencia del Tribunal Supremo y por la endeble relación entre los socios de Govern. Algunos estrenan líder y otros activan sus mecanismos internos para afrontar un eventual adelanto electoral. 

JxCat-PDECat-Crida: Reordenar la desgajada posconvergencia

El espacio posconvergente, con sus múltiples actores en liza, vivirá este otoño una esperada reordenación. El primero que moverá ficha es el heredero directo de CDC, el PDECat, que, como señaló su presidente, David Bonvehí, el pasado jueves, ha postergado ciertas decisiones, dada la excepcionalidad del momento político, que ya no pueden demorarse.

El PDECat inicia este lunes un proceso participativo entre sus bases para que opinen sobre el futuro del partido. Es decir, la dirección quiere acometer el diálogo con el resto de actores, con el respaldo de sus 14.000 militantes.
El encaje del PDECat en Junts per Catalunya (JxCat), una coalición entre el partido heredero de CDC y figuras independientes y, sobre todo, con la Crida, es el principal dolor de cabeza de Bonvehí. Bàsicamente porque ni JxCat, ni la Crida, ambos liderados por Carles Puigdemont, pueden presumir de la primera característica del espacio convergente de antaño: la moderación.

Los que sí abrazan la templanza  política en el PDECat van a celebrar su propio cónclave. Será un día después de que finalice el proceso participativo, es decir, el 21. E ironías de la vida, en Poblet. CDC nació en Montserrat. Al cónclave están convocadas unas 200 personas, entre ellas, la senadora de JxCat Marta Pascal; el exdiputado del PDECat en el Congreso, Carles Campuzano, y el ‘exconseller’ y exalcalde de Sant Cugat del Vallès, Lluís Recoder.

Con todo, el principal actor de la órbita posconvergente sigue siendo Puigdemont. Los resultados electorales cantan. Del fracaso en las generales y en las municipales de Barcelona al triunfo en las europeas hay un solo factor que lo explica: Puigdemont.

El PDECat aceptaría que el paraguas común de la posconvergencia fuera una marca, JxCat, cuyo registro retiene. Pero Puigdemont quiere que lo sea la Crida. Esta celebrará el 17 de septiembre una  asamblea ideológica y, en noviembre, tiene previsto la creación de sus órganos de gobierno. 

ERC: Formalizar el nuevo liderazgo extramuros

ERC acomete en esta rentrée la adaptación de su cúpula a la situación de sus líderes. Uno en la cárcel, el presidente, otro en Ginebra, la secretaria general, ambos seguirán con la manija del partido. El día 15 la militancia votará la única lista presentada, encabezada por Oriol Junqueras y Marta Rovira.

La reforma consistirá en la réplica extramuros del tándem dirigente. Así, Pere Aragonès, que ya ejerce de líder, cambiará nominalmente de función para pasar a ser coordinador, con las mismas funciones que hasta ahora. Será la referencia del partido ante la ausencia del líder. A él se le unirá Marta Vilalta, hasta ahora portavoz. 

Tras la elección de la nueva dirección será el momento, unas semanas después, de debatir, en el congreso de la fuerza, la hoja de ruta a seguir como partido. No se prevén grandes cambios, porque el liderazgo de Junqueras es sólido. Aunque, como novedad, cabe reseñar la articulación de un movimiento crítico, aún minoritario, que reclama a la dirección que abandone la actual moderación y opte por planteamientos más contundentes hacia el Estado. 

Se reproducirá, así, el pulso que ciertos sectores de las bases plantearon en la conferencia política del 2018 y que forzaron a la cúpula a incluir, de nuevo, en la ponencia propuesta la adscripción a la unilateralidad. Eso sí, como último recurso.

En función de cómo se repartan las cartas en el Govern, especialmente si Aragonès no halla apoyos para sacar adelante unos nuevos presupuestos, volverá al tapete la posibilidad de un adelanto electoral. Si esto llega a darse, es decir, si la posconvergencia se ve forzada a ello, en un contexto demoscópico más que adverso, se abrirá el turno para la elección del candidato a la Generalitat. En el proceso de primarias parece más que confirmado que acudirá Aragonès, ungido por Junqueras como presidenciable. Habrá que ver qué hace Roger Torrent y el corriente crítico. 

PSC: Ondear la bandera del diálogo político

El PSC regresa de vacaciones casi sin deshacer las maletas, por si toca volver a la carretera en breve para un nuevo carrusel de campañas electorales como el vivido la última primavera. Como reconocen desde el partido, encaran un  "curso lleno de incertidumbres". Desde las filas socialistas se ve la repetición electoral en España como la peor opción, no solo por el negativo mensaje que podría mandar a la ciudadanía, sino también porque abriría la puerta a un gobierno de derechas que está en las antípodas de las tesis que abandera el PSC. 

Saben que el escenario politico español puede influir mucho en el catalán, que asumen que seguramente se volverá a tensionar con la sentencia del ‘procés’. Conscientes de que condenas de prisión pueden encender los ánimos (especialmente en clima preelectoral), abogan por preservar "al máximo los espacios de diálogo político". 

Miquel Iceta ha apostado después de las elecciones municipales por la transversalidad, en su afán de romper los bloques estanco, como ya lo fue el acuerdo con JxCat en la Diputación de Barcelona. En esta línea se ofreció en julio a apoyar los presupuestos catalanes, oferta que han quitado de la mesa después de que Quim Torra llamara a la confrontación y Pere Aragonès anunciara que demandarían al Gobierno español por impago.

"No es una reacción emocional. Si el Govern intenta promover la escalada de la confrontación no podrá contar con nosotros", señalan fuentes del PSC. "Si la línea del Govern es reeditar el otoño del 2017 sería un error". 
A nivel interno, a finales de año el PSC le espera su congreso, en el que Iceta no tendrá contestación interna. Los buenos  resultados obtenidos en las últimas contiendas electorales avalan las tesis  del primer secretario de apostar por el diálogo y el acuerdo, manteniendo una tercera vía entre el rupturismo independentista y las llamadas a un 155 permanente que abandera Ciutadans. 

Ciutadans: Sostener el parapeto

Ciutadans estrena nueva líder en este inicio del curso político, pero mantiene su trinchera "antiprocés". Los naranjas se sienten preparados para un eventual adelanto de los comicios autonómicos aunque temen no poder reeditar su histórica victoria electoral y perder peso en unas urnas que podrían aupar al PSC.

Su plan pasa por ungirse como los únicos capaces de capitanear el constitucionalismo para arañar votos a un PPC que pierde fuelle y ante la incapacidad de Vox para entrar en el Parlament. Su discurso se armará contra el independentismo y, de hecho, ya han popularizado una campaña que parafrasea el alegato final del presidente de Òmnium, Jordi Cuixart en el juicio: "ho tornarem a frenar". Un leitmotiv con el que buscan contrarrestar la tendida de mano al diálogo de los socialistas, acompasando así su estrategia con la de Rivera desde Madrid. 

Catalunya En Comú - Podem: Actuar como bisagra

Los ‘comuns’ afrontan el nuevo curso electoral con tres retos: intentar desencallar la formación de gobierno español, con un gobierno que dé estabilidad, aprobar unos presupuestos en Catalunya, después de dos años de prórroga, e intentar que la respuesta a la sentencia del ‘procés’ sea lo más inclusiva posible, buscando "el mayor denominador común, el del 80%". 

"No les daremos un cheque en blanco a Quim Torra ni participaremos en la precampaña de Pere Aragonès", advierten los ‘comuns’ sobre las cuentas catalanas, confiando que el Govern "haya aprendido la lección del año pasado".

Sobre la sentencia insistirán en que una reforma del código penal de los delitos de rebelión y sedición podría ser la mejor salida en caso de que haya condenas de prisión. 

CUP: Enderezar el golpe de timón

Los anticapitalistas dieron un golpe de timón en julio, dispuestos a ejercer una oposición "más propositiva". Según fuentes de la CUP, traducen ahora aquellos debates participativos en el diseño de una "campaña para la mayoría" que vuelva a poner la "emergencia social" en el centro del debate.

En cuanto a la sentencia, preparan una "respuesta concreta y propia" que incluya a sectores de la sociedad civil. Aunque evitan comentar los pronósticos electorales, después de quedarse fuera del Ayuntamiento de Barcelona y perder fuelle en otros municipios, aprueban un adelanto electoral ante la "inoperancia" del Govern y dudan de que puedan llegar a avalar los presupuestos que este pueda oficiar al diagnosticar falta de inversión en sanidad y educación.

A nivel interno, iniciarán una renovación de su secretariado nacional, tras varias dimisiones. 

PPC: Recuperar el foco

La cúpula del PPC cavila desde hace meses iniciativas para tratar de exhibir capacidad de liderazgo constitucionalista pese a sus nefastos resultados electorales en Catalunya. Dando por hecho que el ‘president’ Quim Torra no agotará su legislatura, registraron la marca ‘Catalunya Suma’ para emular la coalición forjada junto a Cs en Navarra, pese a la negativa de Albert Rivera a diluir sus siglas para coaligarse con el último partido de la Cámara catalana.

Fuentes populares sostienen que "lo peor ya ha pasado" y se acogen a las encuestas que les auguran un reflote que surge de la repesca de votos de Cs y de la captación del elector de Vox. Mientras tanto, redactan un Libro Blanco que "incentive" la defensa de la Constitución y que sirva como guía para tender puentes entre los constitucionalistas.