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II Antiversario del 17-A

Driss Oukabir, el preso silencioso de Picassent

El presunto miembro más mayor de la célula yihadista de Ripoll mantiene su inocencia y no colabora con la investigación

Los tres implicados en el atentado que quedan vivos siguen en aislamiento severo en prisiones de Castellón, Sevilla y Valencia

Juan José Fernández

Driss Oukabir, conducido por la Guardia Civil en el centro de detención de Tres Cantos (Madrid) el 22 de agosto de 2017, día en que ingresó en prisión.

Driss Oukabir, conducido por la Guardia Civil en el centro de detención de Tres Cantos (Madrid) el 22 de agosto de 2017, día en que ingresó en prisión. / STRINGER

Driss Oukabir -hermano de Moussa, yihadista de la célula de Ripoll- le atribuyen fuentes policiales más conocimiento del grupo del que él dice tener, hasta el punto de que pasan por su persona cuestiones clave de la investigación de los atentados de Barcelona y Cambrils. Pero Driss calla.

Al contrario que los otros dos implicados que están en la cárcel, Mohamed Houli Chemlal y Said Ben Iazza, Oukabir no ha respondido con credibilidad a las preguntas más importantes de las Fuerzas de Seguridad.

Oukabir entró en prisión preventiva el 22 de agosto de 2017. Contra él pesa la evidencia de que acompañó a Younes Abouyakoub a alquilar la furgoneta que éste usó en la matanza de La Rambla, y el testimonio de testigos que le vieron frecuentar el chalé de Alcanar, base del grupo terrorista. Su mutismo contrasta con la cantidad de datos sobre objetivos, relaciones y forma de operar de la célula que Houli Chemlal, el superviviente de la explosión de Alcanar, ha proporcionado al juez Fernando Andreu.

Aislados

Los tres inculpados por los atentados del 17A van a cumplir dos años de prisión sometidos a las mismas rigurosas condiciones de encierro en primer grado penitenciario. Houli Chemlal, Ben Iazza y Oukabir solo pueden pasar cuatro horas al día fuera de su celda y, cuando están en el patio, no pueden coincidir con más de otro recluso.

Su comportamiento es correcto, según fuentes penitenciarias, y no han protagonizado ningún incidente regimental destacable en el último año. Houli continúa en la prisión de Castellón II; Ben Iazza sigue en la de Morón (Sevilla); solo Oukabir fue cambiado de cárcel. De la poblada Soto del Real pasó este año al complejo penitenciario de Picassent (Valencia) "por razones de seguridad", informan las mismas fuentes.

En Picassent es un FIES (así se llama a los presos del Fichero de Internos de Especial Seguimiento) importante y discreto . "Se mantiene serio, correcto y hermético", relata una fuente jurídica cercana a la instrucción del sumario del 17A.

El pasado 13 de enero cumplió 30 años. Es el mayor del grupo, exceptuando al cabecilla, Abdelbaky Es Saty, el imán de Ripoll. La versión de Driss Oukabir cambió una vez al comienzo de su confinamiento preventivo. Recién detenido, sostuvo que los amigos de su hermano Moussa habían alquilado la furgoneta robándole su documentación. Cuando las videocámaras de una gasolinera evidenciaron que iba junto a Younes el día del aquiler, lo admitió: sí fue con él, pero creía que era para una mudanza, dijo.

Oukabir, Houli Chemlal y Ben Iazza forman parte de la lista de 264 presos yihadistas que la Secetaría General de Instituciones Penitenciarias tiene contados hasta hoy en las cárceles españolas. Los tres están en el grupo A de los tres con que Interior clasifica a estos presos. El grupo A es el de los que están encarcelados por delitos de terrorismo,  143 según fuentes penitenciarias.

En el grupo B, el de hombres con capacidad de hacer proselitismo del islamismo violento, hay 51. Sus posibles presas forman el grupo C, 70 cautivos susceptibles de caer en las redes integristas.

Contrariado

Meditando la venta de alguna parcela de terreno en Aghbala (Marruecos), la familia de Driss Oukabir, según fuentes jurídicas, ha estado buscando cómo pagar a un abogado y dejar a los del turno de oficio de cara a un juicio que creen próximo, y que se celebrará con un banquillo casi vacío y una lista de acusados llena de muertos.

A este imputado clave le ha contrariado que se le negara la práctica de una prueba, una geolocalización de unos mensajes de Messenger que supuestamente envió desde una plaza de Ripoll, lo que derribaría, según él, el testimonio de un testigo protegido que le sitúa frecuentando con los demás el chalé de Alcanar, donde la célula almacenaba sus garrafas explosivas.

Ya se llevó otro varapalo cuando, el 28 de marzo de 2018, fue condenado a seis meses de cárcel por maltratar a su novia, Sara. Ésta había retirado los cargos, pero dos testigos sostuvieron la acusación.

"Mártires"

En la cárcel, Oukabir ha mantenido que no tiene que ver con la práctica rigorista del Islam, ni podría, pues es drogadicto. Se ha descrito como un miembro apartado del clan de Ripoll, el más refractario a la influencia de Es Saty.

El entorno de los Oukabir fue escuchado en otros términos por los Mossos d’Esquadra los meses siguientes a los atentados. La policía catalana pudo comprobar cómo la hermana y la madre de Driss y Moussa construían en torno a los terroristas un relato, más que exculpatorio, hagiográfico.

Especialmente Hafida, hermana de los Oukabir. A ella, según consta en el sumario, envió Moussa el 14 de agosto de 2017, tres días antes de los atentados, un vídeo por Whatsapp en el que "se explica qué pasa cuando un musulmán muere, cómo tiene que ser amortajado y no sentir pena, pues el muerto va al paraíso", explican los Mossos en un informe.

Los agentes lo supieron al encontrar un móvil de Moussa en el Audi A3 que él y otros cuatro miembros de la célula usaron en el ataque nocturno de Cambrils la madrugada del 18 de agosto de 2017.

La tarde del 22 de octubre de ese año, Hafida habló con Fátima, su madre. Ésta le contó cómo un pariente de Marruecos, Mohamed, considera a Moussa un mártir: "Este chico ha ido al paraíso (…) Si vas a la verdad, es la religión que dijo el profeta".

Mohamed es un ‘akhwani’, practicante estricto del Islam. En la conversación, Fátima refiere que le dijo que daba igual si lavaban o no los cuerpos de los terroristas abatidos por los Mossos, porque "lavándolos o no, ellos han pasado". La policía catalana cree que ese "han pasado" se refiere al paraíso.

Hafida le contestó: "Si Alá quiere a alguien, se lo lleva", en referencia a Moussa, y que "Alá se lo llevó porque sabe que está en el camino recto".

En la misma llamada, Hafida le contó a su madre que había leído el Corán, y que se quedó con la sura At Taubat: "Es obligatorio para los hombres hacer la Yihad por Alá. No es un juego".

Un nuevo argumento hagiográfico aparece en el informe de los Mossos sobre otra conversación, el 13 de noviembre de 2017, en la que Driss Oukabir llamó a su hermana desde la cárcel de Soto del Real: "Hafida le informa de que han ido a ver a Moussa Oukabir a la funeraria y que los chicos ya están lavados, vestidos de blanco, no tenían ninguna marca, y que no van a rezar por ellos porque han comentado que el Profeta rezó por ellos porque eran mártires".