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CITAS CON LAS URNAS

Las entidades, en campaña

La ANC pide un cordón sanitario contra los partidos que apoyaron el 155, mientras Òmnium tiende la mano al PSC para profundizar en el diálogo

Societat Civil Catalana reclama un "gobierno de concentración" del PSOE, PP y Cs para evitar acuerdos con el independentismo

Júlia Regué

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, junto a Jordi Graupera y el promotor de Primàries per la República, Josep Manel Ximenis.

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, junto a Jordi Graupera y el promotor de Primàries per la República, Josep Manel Ximenis. / Sara Casas

Las entidades soberanistas que orbitan a los partidos políticos asumirán un perfil bajo en las campañas electorales, a sabiendas de que su espada en un combate electoralista puede dañar su pretendida unidad y remover disputas entre sus bases. Pero antes de rebajar marchas, aunque eso pueda menguar su actividad en las calles en pleno juicio por el 'procés', han lanzado sus peticiones.

La ANC, dirigida por Elisenda Paluzie, es la que más ha presionado para que el independentismo reme en una única dirección. Pidieron una lista unitaria para las europeas y mantienen una recogida de firmas, pese al portazo de ERC. A escala municipal, han tenido que distanciarse de un artefacto que ellos mismos impulsaron junto al filósofo Jordi Graupera, con el objetivo de lograr mayorías independentistas en las alcaldías catalanas. En un comunicado reciente, la entidad opta por "no ofrecer un apoyo exclusivo a las candidaturas de Primàries", y deja claro que aúpan a las listas que sigan con el eslogan de la república. Eso sí, avisan de que "no basta con que digan que son independentistas" porque "ya no es tiempo de voluntades, sino de trabajar".

En cuanto a las más inminentes, las generales del 28-A, exigen a las fuerzas independentistas que ejecuten un cordón sanitario y que no pacten con ninguna formación que apoyase la aplicación del artículo 155 en Catalunya en octubre del 2017.

Muy distinta es la estrategia de Òmnium Cultural. Dos días antes del arranque de la campaña, reunió a los periodistas desde la plataforma 'Som el 80%', y se dirigió a "todos los partidos" para que incluyan en sus programas electorales la "libertad de los presos", el "rechazo a la judialización de la política" y la "defensa de una solución política que pase por las urnas". El gesto supuso un claro guiño al PSC, a quien consideran un actor clave para desencallar el conflicto catalán.

SCC busca la calma

Societat Civil Catalana no quiere repetir errores. Y menos en plena contienda partidista. Abandonarán el megáfono para respetar las distintas sensibilidades que se conjuran bajo sus siglas, más aún después de la trifulca que generó que apoyasen un gobierno del PSOE con Ciudadanos en el 2016 que no llegó a buen puerto.

Las tensiones internas desatadas por el cese de parte de la Junta liderada por José Rosiñol el pasado diciembre propiciaron el acuerdo de una nueva hoja de ruta que se limita a buscar apaciguamiento. Como reveló su presidente, Josep Ramon Bosch, en una entrevista a este diario, su petición a los constitucionalistas es un gobierno de "concentración" entre el PSOE, el PP y Cs, un "gran pacto" sin apoyos independentistas.

En su nuevo plan, apuestan por profundizar en la "concordia" y que "no agite más tensión", aunque son conscientes de que las divisiones en la órbita constitucionalista "pueden acentuarse ante el ciclo electoral" y eso "es un elemento distorsionador que no contribuye a vencer al nacionalismo a medio y largo plazo". La entidad promete remangarse para lograr una "sintonía constitucionalista" que recupere el "espíritu" de la manifestación del 8 de octubre del 2017 en Barcelona.