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El PSOE huye de la polarización que PP y Cs buscan con Torra

Sánchez obvia la polémica de los lazos y pide una "amplia mayoría" el 28-A para no necesitar socios

"Ya llegaremos nosotros y lo arreglaremos", asegura Casado del choque con los independentistas

P. Santos

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante el mitin de este sábado en la Universidad de Alicante.

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante el mitin de este sábado en la Universidad de Alicante. / EFE / Morell

La primavera llegó esta semana con la actualidad alterada por los lazos amarillos. El independentismo catalán, con el pulso del 'president', Quim Torra, a la Junta Electoral Central por los símbolos en recuerdo a los políticos encarcelados, fue uno de los ejes principales del PP y Ciudadanos en los mítines del sábado. El PSOE, sin embargo, con Pedro Sánchez como cabeza de cartel en un acto en Alicante, obvió este asunto, en su estrategia de hacer olvidar sus alianzas con los independentistas. Ante el intento de populares y liberales de polarizar la campaña del 28-A, los progresistas azuzan el temor a la reedición de la alianza de Andalucía, donde la suma de los votos de PP, Ciudadanos y Vox tumbaron a la socialista Susana Díaz.

Sánchez pidió a los suyos que se movilicen, que no se fíen de las encuestas que les colocan en el primer puesto y que trabajen por "una amplia mayoría parlamentaria" que le permita gobernar solo, sin socios. "Lo que necesitamos es estabilidad política. Pido un Gobierno que hable con todos, pero que dependa única y exclusivamente de sus propias fuerzas", reclamó en un mitin en la Universidad de Alicante. Sánchez recordó lo sucedido en Andalucía. "Ahora ganar no es solo ser primero. Hay que ganar y gobernar", añadió. "Cada voto que se quede en casa será por la involución y el retroceso", insistió. Según fuentes del PSOE, necesitan al menos un 70% de participación para obtener un resultado destacado en las urnas. 

"El más radical" de todos

El jefe del Ejecutivo en funciones lamentó las dificultades que se ha encontrado en los escasos ocho meses que ha gobernado al tener solo 84 diputados y verse obligado a pactar cualquier iniciativa con Podemos, PNV y los grupos independentistas, a los que no citó. Ahora, de hecho, todo apunta a que en el sector soberanista Sánchez tendría una opción menos para sumar: la del Pdecat tomado por Carles Puigdemont.

Ya le recuerda a menudo Casado esas relaciones recientes. No fue una excepción este sábado. Según el presidente del PP, “el responsable” del choque institucional entre la Generalitat y el Estado es Sánchez. Lo considera “el más radical” de todos los dirigentes que ha tenido España. “Lo de Torra ya llegaremos nosotros y lo arreglaremos”, llegó a decir en la clausura de un acto de su partido en el acueducto de los Milagros de Mérida. En ese contexto Casado se refirió al socio predilecto del Ejecutivo socialista, Podemos, y se burló de la vuelta de Pablo Iglesias, que, en su opinión, “es igual que Sánchez”. “No hacía falta que volviera”, apuntó.  

 Si el líder socialista volvió a plantear el dilema del futuro, representado por el PSOE, y el pasado, que ve en la alianza PP-Cs-Vox, Casado incidió en el suyo propio: el 28 de abril se elige entre Sánchez, Iglesias, Torra y [Arnaldo] Otegi “en el mismo pack” o el PP, “con acuerdos con fuerzas constitucionales”. El presidente de los populares aseguró a principios de enero, cuando estaba pergeñando el acuerdo con los ultras para la Junta de Andalucía, que Vox era “constitucionalista”.

Sin mover "ni un dedo"

También quiso centrar su discurso en el independentismo catalán Inés Arrimadas, cabeza de cartel para las generales por la lista de Barcelona. La líder de los naranjas en Catalunya aseguró que la retirada de los lazos de la Generalitat “es una victoria” de su partido y censuró a Sánchez por no haber “movido ni un dedo” para que se quitaran esos símbolos. Ciudadanos fue el que denunció ante la Junta Electoral Central la presencia de los lazos en los edificios públicos catalanes, recordó. Y lo hicieron, aseguró, porque Sánches seguía “mirando a otro lado”, porque no quería “molestar a sus socios”.